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Claves de una cadena de restaurantes exitosa

El secreto para que "Mi gusto es" se convirtiera en una empresa con más de 60,000 visitantes por mes, fue complementar el talento de cada socio.
Claves de una cadena de restaurantes exitosa
Crédito: Depositphotos.com
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Cuando en 2003 dos matrimonios comenzaron la operación del restaurante de mariscos Mi gusto es, no imaginaron que una década después tendrían una cadena de 500 empleados y 60,000 visitantes por mes.

Ninguno era restaurantero. Tenían formaciones distintas y su carácter disímil. Lo más que compartían era su origen sinaloense y un gusto peculiar por los mariscos. Aún así, el resultado, lejos de ser desastroso, hoy deviene una empresa con presencia en cuatro entidades: Ciudad de México, Estado de México (Toluca), Puebla y Morelos (Cuernavaca), además de tener planes de expansión en el sureste.

El secreto de su éxito radica en la complementariedad de las competencias que cada uno puede aportar desde su experiencia, gustos y destrezas en materia empresarial. Para ellos, en un entorno de negocios por demás competido –servicios alimenticios–, amalgamar habilidades es una forma de apuntalar la permanencia en el mercado.

La fórmula promete el incremento de la productividad, acceso a nuevos conocimientos y sinergia de know how. Cuenta de ello dan Gabriela Rodríguez y Edgardo Estrada, y Humberto Herrera y Maricela Valverde, parejas y socios fundadores del restaurante y profesionistas con aptitudes, actitudes e intereses diversos entre sí.
“Edgardo y yo siempre tuvimos la idea de abrir un restaurante de mariscos.

En 2003 se presentó la oportunidad de comprar Mi gusto es, el restaurante de mariscos al que solíamos ir a comer. Era un local pequeño de cinco o seis mesas en la colonia Narvarte”, recuerda Humberto.

El principio fue complejo. Se trataba de un negocio que si bien tenía éxito por su cocina sinaloense, carecía de buen servicio y controles administrativos y de producción.

La distribución de responsabilidades fue la siguiente: Edgardo y Humberto tomaron la administración. Gabriela y Maricela, sus respectivas parejas, la operación. Así mientras ellos dedicaban gran parte de su día a sus empleos en una empresa de software y un negocio de autotransporte, ellas cuidaban el día a día del local.

El acierto radicó en empezar en pequeño, dado que el margen de error también lo era. “Empezamos tres empleados, un mesero y nosotros atendíamos. Ellas hacían de todo, desde pelar camarón hasta atender a los clientes”, recuerda Humberto, quien hoy tiene a su cargo la operación.

A esta optimización de recursos se sumó un elemento clave: ni Humberto ni Edgardo dejaron de trabajar en sus respectivos empleos hasta que el negocio comenzó a generar utilidades suficientes. Esto les permitió reinvertir las ganancias para el perfeccionamiento de la operación y la expansión del mismo.
“Creo que el éxito se debe a muchos factores. Por ejemplo, yo soy muy emprendedor y entusiasta, pero no pienso en el ámbito administrativo”, reconoce Humberto.

Edgardo, por ejemplo, es ordenado y funge como administrador del negocio. “Es como el semáforo de la empresa. Siempre está alerta y ve los detalles finos que para los demás quizá no resultan evidentes”, comenta su socio. Además hay respeto y democracia. Todas las decisiones se votan.

Y es que para emprender un negocio no sólo hace falta dinero. Se requieren también alianzas y socios estratégicos para complementar las competencias.

“Hay que asegurarnos que nuestro socio de negocios sea la persona adecuada, que comparta una visión empresarial común y, por supuesto, valores”, dice Mario Rizo, socio director de la oficina de Guadalajara de la firma de consultoría Salles Sainz Grant Thornton.

El consultor dice que es importante que el socio en cuestión tenga un carácter complementario para que aporte algo diferente a la relación de negocios, ya sea experiencia, conocimientos, carácter o habilidades.

Por ejemplo, si eres un persona creativa, necesitas un socio con talento para la administración; si eres tímido o reservado, alguien extrovertido con capacidades de negociación. El objetivo de buscar a alguien complementario, es ampliar la posibilidad de éxito, potenciar tus capacidades y minimizar los riesgos inherentes a todo negocio, explica Rizo.

Talento multiplicado por cuatro

Antes de casarte con un socio, es importante analizar qué puede contribuir a la relación. En este caso, Gabriela y Maricela aportaron talentos distintos, pero complementarios. Gabriela, por ejemplo, lleva la gerencia de Administración, Mercadotecnia, Recursos Humanos y Jurídico. Antes trabajó para una agencia de relaciones públicas en el área administrativa. “Aquí he aplicado lo que sé y lo he complementado con cursos que he tomado en la Canirac”, explica la emprendedora.

Maricela lleva los departamentos de Compras y Almacén. Se caracteriza por su habilidad administrativa y facilidad para negociar con proveedores, un elemento clave para la operación de la empresa. Se encarga de todo el suministro de insumos, de compras, almacén y logística. “Tengo a mi cargo directo 15 o 16 empleados y encuentro que tengo gran facilidad para tratar con proveedores y negociar precios y tiempos de entrega”, narra.

Y justo la complementariedad de habilidades, Mi gusto es tuvo la oportunidad de crecer gracias a un estricto control en materia financiera, administrativa y de recursos humanos.

Han estandarizado procesos y Edgardo se encargó de la parte de control. “Estamos implementando un ERP que nos permitirá un mayor control en la operación. También cuidamos mucho la parte de la calidad del producto y del servicio al cliente”, comentan.

Por ello, Mi gusto se encarga de la capacitación constante de sus empleados y de gestionar certificaciones como el Distintivo H para varias de sus sucursales. Éste es un sello emitido por la Secretaría de Turismo como símbolo de confianza, higiene y seguridad en el manejo de los alimentos.

“Somos una empresa consolidada, pero que sigue en crecimiento. Tenemos planes para abrir este año una sucursal en Mérida y queremos desarrollar el Bajío, concretamente las plazas de Querétaro, León y Aguascalientes”,  concluye Edgardo.