Franquicias

La ingeniería del tiempo

Con sus innovadores productos, Memory Foam by CC Espumas, revolucionó la experiencia del descanso y hoy está lista para franquiciar.
La ingeniería del tiempo
Crédito: Depositphotos.com

Hay quienes piensan que emprender con éxito es cuestión de suerte, otros consideran que una buena idea es suficiente o que simplemente se trata de aprovechar las oportunidades al momento que se presentan. Para Pablo Céspedes fue la combinación de estos tres elementos lo que hizo que su emprendimiento pasara de medio tiempo a un negocio con posibilidades de franquiciar y crecer en todo México.

Pablo estudió Ingeniería Química en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. “Mi carrera me gustó mucho, pues cuenta con un programa integral, te enseñan más que química” comenta Pablo, “estudiamos una metodología para resolver problemas: aprendes a aislarlos, analizar sus distintos componentes y a buscar soluciones que funcionen”.

Cuando cursaba sexto semestre comenzó a trabajar en el corporativo de dos marcas de comida rápida. Buscaba entender cómo funcionaba una empresa establecida y complementar lo que aprendía en la escuela. “Entré en el área de desarrollo de nuevos proyectos, lo que me enseñó a pensar en soluciones más allá de lo obvio” recuerda.

Durante su penúltimo semestre, tuvo la oportunidad de cambiar de trabajo al entrar a Huntsman, compañía fabricante y comercializadora a nivel mundial de productos químicos diferenciados. Por suerte o destino comenzó a trabajar en la división de poliuretanos. “Se trata de un material muy singular pues sus aplicaciones van desde la fabricación de bolas de boliche hasta espuma para almohadas”, explica el emprendedor.

Al terminar la carrera se casó y tuvo un hijo, por lo que contar con un ingreso fijo era muy importante para él. A principios de 2008 asistió, por parte de la empresa en la que trabajaba, a un curso de capacitación en Houston. Paseando en los centros comerciales de esta ciudad le llamó la atención el boom de almohadas de un nuevo material: memory foam, que entre otras propiedades, ayudan a preservar una buena postura de la columna vertebral. “Había muchas marcas, de distintos precios y estaban en todos lados, menos en México” asegura Pablo.

Aterrizar el proyecto

Al regresar, Pablo comentó con su papá –quien siempre lo ha asesorado– la idea de fabricar y vender las almohadas en el país. Después de mucho análisis llegó a la conclusión de que era un gran reto, ?pero no imposible. Además tenía la ventaja de que conocía al proveedor de la espuma (la principal materia prima para las almohadas).

“Aproveché eso y dos cosas más: mi hora de salida a las 5:30 pm y que mi papá tiene una fábrica de pinturas donde me rentaba un espacio para comenzar a hacer las primeras pruebas”, recuerda Pablo.

La inversión requerida era baja, por lo que se animó a iniciar. “Gracias a mi experiencia laboral, conocía bien cómo manejar el material y qué se requería para iniciar” comenta. Mandó a hacer los moldes especiales, compró la espuma, telas y cajas para el empaque, ya que tenía todos los ingredientes, puso manos a la obra.

Así fue como el negocio fue tomando forma. A finales de 2008 ya contaba con un prototipo de almohada que, aunque tenía que mejorar, era de calidad. Comenzó a venderles a sus familiares y amigos quienes le dieron la retroalimentación necesaria para perfeccionar su producto. Pablo registró la marca Memory Foam by CC Espumas y se constituyó como empresa.

El año 2009 fue todo un reto, pues había meses en los que vendían dos almohadas únicamente. “Esos momentos pusieron a prueba mi determinación, muchas veces llegué a pensar en abandonar el proyecto y enfocarme a mi empleo, pues estaba sacrificando mucho y logrando poco” asevera. Aunque todavía no tenían muchos pedidos, su nueva empresa requería que pasara horas en la fábrica, por lo que pasaba poco tiempo con su esposa y su hijo. Sin embargo, el apoyo de su familia y la motivación de cumplir sus objetivos hicieron que sacara la empresa adelante.

Las cosas mejoraron cuando una empresa de colchones hizo un pedido de 250 almohadas. “Aunque las vendían con su marca, nos dio el impulso y solvencia económica que necesitábamos en ese momento”. En 2010, Pablo renunció a su empleo y comenzó a trabajar en la fábrica de su papá, lo que le permitió seguir creciendo su empresa.

Meses después decidió complementar su oferta para abrir la primera tienda de su marca. “Compramos máquinas y para ser eficientes contratamos más personal. Nuestra ventaja ?con respecto a las otras marcas era –y sigue siendo– que por tratarse de un producto hecho en México es más accesible pero de la misma calidad” dice el empredendor. Así desarrollo cuatro líneas de productos: almohadas, colchones, toppers (colchonetas) y accesorios.

El tiempo nunca ha sido limitante para Pablo. Al iniciar, jamás descuido su empleo en Huntsman, pues además del compromiso que tenía con la empresa le daba la seguridad de un sueldo fijo. Después, el renunciar y comenzar a trabajar con su papá le dio más flexibilidad de horarios. Durante el año que siguió, dio clases de química de 7:00a.m a 8:00a.m., llevaba a su hijo a la escuela y después iba a trabajar. Cuando dejó de dar clases, en 2011 cursó la maestría del programa Executive MBA (Medex) en el Ipade.

¿Cuál es el siguiente paso? A la fecha cuentan con nueve tiendas en la Ciudad de México y están desarrollando un modelo de franquicias para replicar el negocio en otros estados de la República. “Esperamos tener la infraestructura para comenzar a abrir nuevos puntos de venta a mediados de este año” concluye el entrevistado.