Emprendedores

Realidades implícitas del emprendimiento

Algunos retos se descubren una vez que ya hemos comenzado a recorrer el camino.
Realidades implícitas del emprendimiento
Crédito: Depositphotos.com

A todos nos toma un tiempo distinto el atrevernos a emprender un negocio.

Algunos de nosotros renunciamos al trabajo que teníamos en ese momento, adentrándonos, por voluntad propia, en un mundo de incertidumbre, mientras otros tantos son empujados por azares del destino al ser despedidos.

La realidad, sea cual sea la razón por la cual estás hoy aquí emprendiendo, es que una vez que hemos decidido embarcarnos en esta aventura debemos estar preparados para todo lo que traiga consigo la marea.

A continuación, te comparto algunos realidades implícitas que muchos emprendedores descubren en su totalidad únicamente hasta el momento en que su negocio comienza a tomar forma, ritmo y rumbo.

Puede volverse solitario

Si tomaste la decisión de emprender tú solo y anteriormente acostumbrabas convivir y trabajar en equipo, debes tomar en cuenta que al principio vivirás momentos en los cuales extrañarás con quien rebotar ideas, consultar sobre algún tema en especial o, incluso, simplemente entablar una conversación banal a lo largo de tu día.

Si bien con el tiempo adquieres clientes, contactos y construyes tu propio equipo, al principio habrá momentos en los que te sientas solo aún cuando cuentes con el apoyo de personas externas a tu negocio.

Consejo: Mantén a tu familia, pareja y amigos cerca. Únicamente quienes te conozcan realmente serán capaces de comprender tu necesidad de platicar todo cuanto esté sucediendo en tu día a día, por más mínimos que sean tus avances.

El éxito no es inmediato

Vivimos en un mundo tan exigente, que nos orilla a pensar que el éxito será y debe ser inmediato.

Si bien hay negocios que logran que su crecimiento se lleve a cabo mucho más rápido de lo previsto, la realidad es que la mayoría, y más aún si vas aprendiendo sobre la marcha, crecen paso a paso. Aquí es importante que recuerdes que cada negocio es distinto y que aunque no hay fórmulas establecidas para alcanzar todas tus metas sí estarás empleando un gran esfuerzo, constancia y, sobre todo, paciencia.

Consejo: Aún cuando las comparaciones son odiosas, la realidad es que habrá ocasiones en las que necesites un empujón. En estos casos, busca las imágenes “Too late to start?” o “Lost in life” de Anna Vital. Esta información te ayudará a darte cuenta de que las personas más exitosas también tardaron en alcanzar sus sueños. Así es que, valora tu esfuerzo, el momento y el camino en el cual te encuentras. Nunca es tarde a menos de que tú creas que lo es.

Olvídate de los horarios preestablecidos de trabajo

Ser dueña de mi propio tiempo es una de las razones por las cuales decidí emprender. Hoy día, aún siendo dueña de mis horarios, afirmo que trabajo los fines de semana y, en muchas ocasiones, hasta muy adentrada la madrugada. Y quizá te preguntes, ¿entonces, cuál es el beneficio de trabajar para ti mismo?

La gran diferencia de trabajar es que cuando es tu empresa la que está en juego, la frustración se convierte en satisfacción. Esto se debe a que todo el esfuerzo se centra en alcanzar las metas de tu negocio y no en cumplir los objetivos de alguien más que comúnmente olvida valorar y remunerar adecuadamente tu trabajo.

Consejo: Piensa en aquella ocasión en que te dijiste a ti mismo: “Hace 3 años dejé de fumar”. Esa meta que alcanzaste refleja un gran logro, ¿cierto? Muy probablemente ya visto desde esa perspectiva, afirmarás que el tiempo pasó muy deprisa. 

Lo mismo sucede con tu negocio, tú ya diste el primer paso. Ahora, cuando menos lo esperes también estarás afirmando: “Mi negocio tiene éxito y ha llegado lejos gracias a todo el tiempo que he invertido en él.” Así que, si disfrutas lo que haces, no habrá lugar para quejas.

Tu mercado meta debe estar muy bien definido

Muchas veces al comenzar un negocio pensamos que nuestro producto o servicios puede ser atractivo para todo tipo de público, pero esto no necesariamente te asegura que todo el mundo esté interesado en lo que ofreces. Así que antes de comenzar, define a qué público deseas enfocarte realmente, esto te ahorrará no solo el estrés, sino el tiempo que puedes emplear en muchas otras áreas de tu negocio.

Consejo: Pierde el miedo a preguntar. Preséntale tus ideas a aquellas personas que poseen más experiencia que tú, ellos te brindarán una opinión acertada y, sobre todo, bien intencionada. Aprovecha también la existencia de oficinas colaborativas; llamados CoWork, que te permiten presentar tus ideas de negocio y recibir retroalimentación de gente con experiencia e incluso de aquellos quienes están en tu misma posición.

Captar nuevos clientes toma tiempo

Una vez hayas definido tu mercado meta y llegue el momento de prospectar clientes, toma en cuenta que no se trata únicamente de atraerlos, sino de obtener clientes de calidad que otorguen un valor agregado a tu empresa, permitiéndote crear vínculos que trasciendan en el tiempo. Si bien los clientes pequeños te pueden "salvar" en un principio, lo óptimo es tener clientes grandes que te permitan obtener la estabilidad que requiere tu negocio.

Consejo: Si algo vas a aprender al momento de emprender tu negocio es a tener paciencia. Te lo comento porque a tu negocio llegarán clientes que te asegurarán que el proyecto comenzará “la próxima semana”, cuando la realidad es que iniciará en dos meses por cuestiones de logística. Aprende a contar siempre con un plan B, C y, si es posible, D, en caso de que tu negocio pase por una marea sumamente tranquila.

Tus cotizaciones serán rechazadas

Aunque quisiéramos, en el mundo real no todos valoran un negocio de la misma manera. Visualiza esto como un casting en donde te pueden rechazar con argumentos que a ti en lo personal te parecerán absurdos, tales como: "Es muy costoso" ,"¿podemos replantear el proyecto hacia algo que requiera una menor inversión?", "Pero si somos amigos", "Somos familia, hazme precio". Incluso, puede suceder que después de enviar tu cotización no vuelvas a escuchar de ellos una próxima vez.

No te aflijas, tarde o temprano llega quien sí valore la calidad de lo que ofreces.

Consejo: Es un hecho que habrá personas incapaces de ver y valorar lo que tu negocio ofrece. Evita que eso disminuya el valor que tú mismo le otorgas a tu empresa, ya que para valorar algo que te importa, tú eres el primero que debe darle ese valor, no solo a tu empresa, sino a tu conocimiento, experiencia y profesionalismo.

¿Zona de qué?

Así es. Desconocerás lo que significaba estar en tu “zona de confort”, ésta desaparecerá por completo. En cuanto emprendes tu negocio, ya nada es seguro, por lo que darnos el lujo de sentirnos cómodos por largos períodos de tiempo es una utopía, al menos en un principio.

Consejo: En la vida y en los negocios la única constante es el cambio. Úsalo a tu favor, los retos abren nuevas puertas y mejores oportunidades al sacarte de lo ya conoces.

Aprenderás a priorizar tus gastos

En momentos de inestabilidad económica te harás consciente de la facilidad con la que solías disponer del dinero cuando tenías una entrada monetaria constante y segura. Asimismo, y al llevar a cabo un emprendimiento, debemos aprender a administrarnos con pagos que pueden ir y venir sin previo aviso, priorizando constantemente aquellos gastos que necesitan realizarse o, simplemente, evitarse.

Consejo: Evítate un estrés extra al forjarte el hábito de analizar en dónde y en qué inviertes. Para contabilizar correctamente tu dinero, además del apoyo de un buen contador, puedes hacer uso de aplicaciones como YNAB, You Need a Budget, a través de la cual puedes llevar un registro de tus ingresos, gastos e incluso tus deudas, todo en tiempo real.

Ahorrar es vital

Tus padres no te mintieron al repetirte una y otra vez que ahorrar es uno de los mejores hábitos para tu futuro. Y no es porque deseemos ver el vaso medio vacío, pero un negocio también puede resultar en pérdidas, en ausencia de clientes o en gastos imprevistos. Asumamos que siempre corremos un riesgo, por lo que siempre es mejor estar preparados.

Consejo: Fija una cantidad semanal y/o mensual y asegúrate de comprometerte contigo mismo a destinar ese dinero para el ahorro. Además, puedes destinar de cada nuevo proyecto una parte del ingreso para alimentar a tu cochinito. El día de mañana tú mismo te lo vas a agradecer.

Para finalizar, te comparto una pequeña reflexión: aún cuando es verdad que una misma realidad podemos vivirla desde distintos ángulos, ser conscientes de todo aquello que podemos llegar a enfrentar al arrancar un proyecto emprendedor, siempre nos brindará una ventaja adicional.