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¿Hablas natural o exageras?

No es necesario que sufras una transformación de personalidad cuando hablas en público.
¿Hablas natural o exageras?
Crédito: Depositphotos.com

Quien presenta un producto, habla a sus colaboradores, imparte una conferencia o hace comentarios en una junta buscando estar más cerca de la gente. Su actitud, palabras, atuendo y trato, pretenden que su mensaje cobre sentido para sus audiencias.

La idea es que seas más natural, más como eres, sin exageración, desechando formalidades innecesarias y empleando modos que propicien acercamiento.

Aunque ya hay quienes han dejado a un lado el traje sastre y la corbata, ser natural es posible sin dejar de cumplir con la etiqueta, ya que serlo tiene más que ver con un estilo de presentarse de forma accesible y de conectarse que con el atuendo.

Personalidades como Steve Jobs, Bill Gates y Mark Zuckerberg, marcan un nuevo estilo acompañando su naturalidad al presentarse con jeans, sudaderas o tenis.   

Jobs, por ejemplo decía que con el público se debe ser honesto y modesto; Bill Gates desdeña los atriles y el podium; Zuckerberg, es llano y directo.

No hace mucho tiempo, candidatos, líderes sindicales y diputados, participaban en concentraciones de personas en mítines y manifestaciones, vestidos cuando menos con corbata. Hoy ya es muy raro quien lo hace; no obstante, todavía está mal visto quien desafía las formalidades de ciertos acontecimientos.

Junichiro Koizumi, quien fuera Primer Ministro de Japón, con su pelo largo alborotado, sus corbatas de colores y aficiones extravagantes, consiguió cautivar a la tradicional sociedad japonesa con discursos directos de palabras simples. Respetuoso siempre impuso un estilo no sólo natural sino también original.  

A veces esta voluntad de ser natural y genuino se confunde con ser informal, sucio, grosero, e irreverente al presentar temas sin fundamento o diciendo palabras vulgares y altisonantes.

Hugo Chávez en su momento, y Nicolás Maduro, varias veces, incomodaron a sus pares con expresiones desusadas en ámbitos políticos y diplomáticos. El “así soy yo, así hablo yo”, en ambos casos no ha creado simpatías más que en grupos de sus fervientes seguidores. 

“Aquí no hay solemnidad, aquí se hace el programa como va saliendo”, decía un comentarista de noticias. En realidad no había preparado nada, estaba confundiendo naturalidad con charlatanería.

Los sonsonetes, las impostaciones exageradas, la imitación de pronunciaciones, los modismos propios de un determinado vecindario o de una definida posición social, envían a las audiencias un mensaje que se interpreta como: hay cierta falsedad en mí, no soy sincero, no soy yo.

Con el fin de conseguir mayor naturalidad en el hablar, considera las siguientes sugerencias:

1. No esperes a tener un público enfrente, busca ser natural en el teléfono, en la oficina, con tus amistades.

2. Toma en cuenta el consejo de Bill Gates: Si el estilo de tu presentación es relajada, necesitarás practicar más.

3. En el afán de acercarte a tu público no olvides la distancia adecuada. El antropólogo norteamericano Edward T Hall en su clásico La Dimensión Oculta reveló los resultados de interesantes investigaciones en torno a la distancia ideal que uno debe mantener con las demás personas:

  • Posición de distancia íntima, va de los 15 a los 45 centímetros;
  • Posición de distancia casual personal, va de los 46 a los 120 centímetros;
  • Posición de distancia social consultiva, va de los 120 a los 364 centímetros; y
  • Posición de distancia pública, va de los 3.65 metros en adelante.

4. Evita expresiones que siempre sobran: yo soy muy campechano (informal), a mí me gusta estar cerca de ustedes, no me gusta la solemnidad.

5. No uses lenguaje vulgar para ganarte a la gente, eso nunca tiene el efecto que pretendes.

6. No imites, no exageres. Sé tú mismo, si algo tienes que mejorar dedícate a hacerlo. Un buen mensaje debe ser conciso, completo, actual  y natural tanto en la forma como en el fondo. Cuida tu imagen y a tu público.