Emprendedores

La necedad de emprender

Algunos dirán que es un defecto, yo opino que es una cualidad: lo necio se trae desde los genes y a mí me tocó recibir bastante de la dosis.
La necedad de emprender
Crédito: Depotiphotos.com
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Algunos dirán que es un defecto, yo opino que es una cualidad: lo necio se trae desde los genes y a mí me tocó recibir bastante de la dosis.

No había necesidad de salir de la caja, ni de pensar más allá… No existía razón aparente para salir de la zona de confort, de no recibir un cheque religiosamente cada quincena, de no checar la tarjeta de lunes a viernes, de verdad no había necesidad y todo estaba bien pero y sí ¿y sí todo podría estar mejor? Esa pregunta que lo detona todo y la necedad de hacerlo realidad.

Al hablar con muchos emprendedores y emprendedoras me he topado con un común denominador común que nos distingue ¡somos bien necios! Y aunque también tenemos otras características que nos ligan, esta ‘cualidad’ es parte fundamental de nuestra esencia.

Concebir, crear y levantar una empresa no es cosa fácil, mantenerla a flote mucho menos… para ello se necesita determinación y mucho ahínco y claro ¡un un modelo de negocio viable!

Muchos emprendedores nos perdemos en las nubes, y generamos ideas al aire, ¿pero acaso esas ideas se pueden convertir en negocios rentables?

Ciertamente ser necio es importante, al igual que ser responsable, dedicado, trabajador, honesto, profesional, y la lista continúa, pero me parece fundamental que también haya una buena idea que tenga la aceptación adecuada en el mercado para llevarla hacia un modelo replicable y escalable ¿acaso no queremos eso todos? ¿Qué no la meta esencial es llevar dinero a los bolsillos y mejorar en todas las áreas posibles de nuestra existencia?

Yo empezaría con una pregunta sencilla ¿por qué y para qué quiero emprender? Y es que señores, es imperativo siempre cuestionarse y sobre todo permitir que otros lo hagan.

Ciertamente no es fácil cuando nos hacen preguntas para las cuales no tenemos respuesta, mucho menos, cuestionamientos que ni siquiera nos habíamos planteado, pero no nos podemos encerrar en una sola idea y defenderla hasta la muerte porque entonces, estamos destinados al fracaso.

Poner al escrutinio público nuestro proyecto es para mí una fase muy importante a la hora de comenzar una empresa. Dentro de nuestra necedad y espíritu debe haber cabida para las dudas, los tropezones y enfrentamientos; debe haber cabida para las reestructuras, los cambios y las nuevas ideas.

Muchos somos obstinados en inventar y llevar al mercado ‘productos o servicios’ que suenan muy innovadores, pero que seamos realistas, no saldrán de las cuatro paredes de nuestra cocina.

Dejamos a un lado los costos, la realidad del mercado, a la competencia directa e indirecta, la situación económica y todas las variables que afectan o podrán afectar a nuestro futuro negocio en el corto y mediano plazo. Es cierto, todo comienza con una idea, y las ‘ganas’ de materializarla, pero sin las herramientas necesarias, la necedad no nos llevará a ningún sitio.

A manera personal, mi proyecto de vida se ha enriquecido sustancialmente con la asesoría de expertos en todos los temas, les sugiero hacer lo propio.

Me costó trabajo darme cuenta de que necesitaba ayuda y otra visión en las distintas áreas si quería que mi proyecto saliera a flote, cuando me quite el miedo y bajé un poco la guardia todo comenzó a fluir mucho mejor.

Escuché opiniones de todo tipo, dejé que me preguntaran, asumí mi ignorancia de no tener la respuesta o que la respuesta que yo creía era la correcta en realidad no lo era. Hable con todos, desde expertos en finanzas, hasta gente de otras áreas remotas que para nada tenían que ver con el planteamiento de mi empresa ¡la riqueza de opiniones y puntos de vista que logré fue invaluable!

No se queden en el papel, no sean necios, mantengan una flexibilidad que es permita, piensen en quién va a comprar su producto o servicio, cómo van a crear esa necesidad en el mercado, y cuando crean que todo está resuelto, vuelvan a cuestionarse, investiguen más, conozcan a su competencia mejor que a ustedes mismos, aprovechen las debilidades y busquen de manera creativa e innovadora la manera de volverlas fortalezas.

Somos agentes de cambio, las empresas que evolucionan y saben mutar son las que sobreviven

Con cariño,

Gina.