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Tiempo para ti

Tenemos la ilusión de que el tiempo pasa como en las series de tv donde en un día hacen de todo, mientras que en la vida real 24 horas no son suficientes.
Tiempo para ti
Crédito: Depositphotos.com
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La hora del café siempre es un espacio para pensar, relajarse y entablar una relación o iniciar una conversación. En esta ocasión, me vi en un café como de costumbre con un par de amigas y nos cuestionamos cómo hacer para vivir la modernidad, sin morir en el intento.

Estamos inmersos en una vida agitada, con mil cosas por hacer, resolviendo un sin fin de situaciones, bombardeados de mensajes por todos los medios, que si el billboard, el mail, sms, whatsapp… Hemos crecido y somos más conscientes de lo que pasa día a día, vemos el tiempo pasar con mayor rapidez. O ya ni lo vemos pasar. Antes era eterno el hecho de que llegara Navidad, nuestro cumpleaños, estar con los amigos, hoy no nos alcanza el día o creemos que es así.

Vivimos con la ilusión de que el tiempo pase como en las series de televisión, en las que en un día pueden pasar mil cosas mientras que a nosotros no nos da ni para la mitad de lo que queremos terminar. Me parece que el problema en estos tiempos es que queremos responder, estar, abarcar, vivir todo en el mismo momento y a la perfección.

Claramente debemos todos los días luchar por lo que queremos, hacernos un tiempo y decir no cuando se debe, fracasar cuando hemos agotado recursos, fluir, dejar las cosas pasar pero siempre intentarlo, nunca quedarse a medias, ni frenarnos por le miedo o el qué dirán.

Hoy la sociedad nos obliga a que debemos ser la mejor ejecutiva, mamá, hermana, amiga, pareja, estar disponible como concierge las 24 horas del día, saber cocinar, ser digitales,estar a la moda, conocer de arte, llevar las finanzas y estar al día en todo. No es que sea imposible, pero en ocasiones nos hacemos las “ocupadas” o nos ocupamos para no enfrentar otras situaciones.

Nos han dicho que siempre debemos responder con una cara amable, estar de buenas y ser multitask por el temor al qué dirán o que al no poder con todo y se nos tache de ineficientes. Por lo que sentimos culpa de todo.

Somos mujeres, no robots, afortunadamente  sentimos y tenemos opinión, aunque en ocasiones no lo dejemos saber.

En medio de estas reflexiones seguíamos en la plática y es un hecho, siempre preferimos en la oficina por ejemplo anteponer el trabajo a un día con los hijos, o simplemente darnos el tiempo de respirar para tomar un curso que nos oxigene y actualice.

Es complicado decir que no, pero cuando lo haces una vez, lo demás te será muy sencillo. Te quitas cargas que llevas desde la infancia y te das cuenta que se siente bien y te aligeras la vida. El estar conscientes de lo que vivimos nos hace ver el otro lado de las cosas o fuera de la caja. Nos hace actuar y decir las cosas con más empuje, determinación y lo mejor de todo, siendo nosotras mismas.

Se vale equivocarse, se vale no saber, no entender, pero lo más importante es aprender de ese error, ya que eso nos hace valorar otras cosas o darle importancia a lo que realmente la tiene.

Cuando una mujer se sabe empoderada no hay nada que la frene, ni que la limite, siempre tiene la mente abierta a nuevas ideas, ve el lado positivo de las situaciones o cómo darle solución y no poner freno, ni ser otra persona que no es.

Debemos guiarnos por nuestro instinto y no dejar que la vida pase, mejor hay que dejar que las cosas pasen. Todos los días son un nuevo comienzo, lo mejor es que al final del día estemos satisfechas de que hicimos lo mejor, que dimos ese pequeño esfuerzo extra, y sobre todo que tuvimos tiempo para estar con nosotras.

Bueno o malo, según el ángulo con que se mire pero sin dejar de intentarlo. Se nos pasó tan rápido la tarde que tendremos que agendar otro café para seguir hablando de mil cosas.