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Esta es la historia de un Starbucks único en el mundo

Nos fuimos a Seattle a conocer el lugar que dio vida al sabor de la famosa marca de café. Descubre la historia y la estrategia que ha posicionado a Starbucks como un referente en el mercado.
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Fotos: Javier Rodríguez

SEATTLE, Washington/Enviado. –  El lugar más emblemático de una de las marcas de café más reconocidas del mundo se encuentra en el 1912 de la calle Pike, en el centro de Seattle, en un cuarto de 300 metros cuadrados.

Starbucks lo presume como la primera tienda, pero no lo es. El primero abrió en 1971 a unos metros de ahí, aunque fue demolido unos años después, por lo que se mudó a este espacio que cuenta con una placa que lo refiere como la primera sucursal, lo que lo convirtió en uno de los principales atractivos de la ciudad.

Este pequeño local está lleno de cajas con el logo de la sirena, sin embargo, no tiene sillas ni mesas, ni barra de comida, pero eso sí, tiene un fuerte olor a café, además de que conserva la esencia del lugar que dio origen a una marca que tiene más de 22,000 tiendas en 60 países.

Seattle es una ciudad que se puede definir en lluvia, grunge y café. Ubicada en el noroeste de Estados Unidos, cobija a sus habitantes con temperaturas frescas y bajo un permanente cielo gris y ligeras lloviznas. Fue también aquí donde surgieron las leyendas musicales de Nirvana y Pearl Jam.

Sus decenas de cafeterías en el centro revelan su afición por este grano, en particular, en la calle de Pike. Si la caminas desde su inicio hasta 10th avenue, encontrarás nueve Starbucks y al menos 10 cafeterías locales.

Pike comienza a escasos 100 metros del puerto por donde llegan las grandes embarcaciones que ingresan por el Estrecho de Puget y da nombre al Pike Place Market, un mercado de mariscos, objetos extraños, y rebajas, conocido a nivel internacional.

Este es el contexto que rodea la historia de Starbucks, la empresa a la que se unió como empleado Howard Schultz en 1982, cuando solo existían cinco tiendas, y que ahora, con él como CEO, vale 7,400 millones de dólares, además de que es la sexta marca a nivel mundial con mayor rapidez de crecimiento.

Desde este lugar, como los barcos que lo rodean, zarpa al mundo la esencia de una cafetería que ahora aprovecha su expansión para recoger sabores del grano de los cinco continentes y darles el toque de su marca.

 

Cazadores de granos

Howard Schultz cuenta en su libro El desafío Starbucks, que, en un principio, los dueños originales de la cafetería buscaban generar una experiencia para los conocedores de café y atraer a los novatos con la venta de granos que recolectaban de distintos lugares. Después de un viaje a Italia en 1983, el empresario sugirió la venta de café latte con los granos de la tienda, y así dio los primeros pasos.

Esta experiencia fue la primera de una serie de revoluciones, todas surgidas de Seattle, de la calle de Pike en específico.

En 2014, en esta misma calle, pero en el número 1124, inició otra aventura inspirada en su origen y con miras a mejorar su sabor. A 10 cuadras de la ‘primera tienda’, la empresa abrió el primer Starbucks Reserve, Roastery & Tasting Room, un espacio para que los amantes del café prueben los granos que la marca ha recogido a lo largo del mundo.

Con los granos que recolecta, la empresa hace a sus expertos más de 250,000 tazas de café al año para elegir cuáles serán sus nuevas reservas. Algunas de ellas, como Paradeisi (mezcla de granos de Colombia, Uganda y Papúa Nueva Guinea), solamente las podrás degustar en este enorme local. Si la primera sucursal se caracteriza por su sencillez, esta te sorprenderá por su tamaño y sus enormes tostadoras.

“Somos una ciudad con puertos y eso nos permite tener acceso al café de todo el mundo. Vendemos demasiados tipos de café”, dice Lincoln Becharn, un barista entrenador de 24 años de Starbucks Reserve, en entrevista con Alto Nivel.

Lincoln probó su primera taza de café moca a los siete años, y asegura que fue con grano de su actual empresa. “En Seattle deben existir miles de baristas, y muchos de ellos están en Starbucks, trabajar aquí es algo muy común”, dice.

En los estantes de esta tienda encontrarás café de Colombia por 80 dólares la libra (es el más caro), de Costa Rica a 26 dólares, de México (Chiapas y Oaxaca), a 26 y 40 dólares, y de otros lugares, como Vietnam, Ruanda, Etiopía y más. En 2015, la tienda tenía café de 50 países, y para este año cuentan con grano de 75.

“La tendencia es que la industria de la comida, en general, está tratando de llegar al lugar de origen del producto, no como antes que iban a un lugar central en el país, donde estaba almacenado el producto y de ahí se repartía al mundo. Ahora vamos a las regiones”, dice Becharn.

 

La ‘escuela’ Starbucks

Starbucks Reserve combina la idea original de la empresa, de satisfacer a los conocedores del café, con la experiencia de consumir la bebida preparada en el lugar. De esta forma, al consumir un producto puedes acercarte con los baristas para que te cuenten todo el proceso del café, desde cómo es el cultivo, el país de origen del grano, y las técnicas para colar, hasta los métodos de cuidado al medio ambiente.

La tienda tiene un aproximado de 2,000 clientes por día de lunes a viernes y 6,000 los fines de semana. Además de la venta de granos, souvenirs, comida, y bebidas preparadas, aquí se tuestan 1.4 millones libras de café al año que surten a las 2,000 tiendas de reserva que hay en el mundo.

No encontrarás ninguna tienda con estas características en otro país. Sin embargo, la empresa actualmente se prepara para abrir otra tostadora de reservas en China, un país con el que Seattle tiene una cercana comunicación gracias a sus puertos y a las conexiones aéreas.

En México podrás probar algunas de las selecciones de la cafetería en las tres sucursales de Reserve que existen, una en Arco Bosques, otra en Masaryk y una última en el Palacio de Hierro de Moliere. (La marca tiene 538 tiendas en 52 ciudades del país).

Lincoln Becharn asegura que, desde la expansión de la empresa, los habitantes de Seattle tienen su vida muy estrecha al café. “Mi primer trabajo fue en una cafetería que estaba frente a mi casa. Desde niño amo el café”.

“Somos una marca que permite que las personas se unan a la hora de tomar un café, tengan una conversación real y compartan historias humanas. Esa es nuestra esencia. Es un lugar al que vienen muchas personas y conoces personas. Vi a una pareja llegar en su primera cita, después cuando se comprometieron y después llegaron con su primer bebé. Vi pasar toda su relación en un Starbucks.”

Texto publicado originalmente para Alto Nivel.