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Este mexicano quiere que 'toques' la realidad virtual

Vivoxie es la primera startup en el mundo en desarrollar un guante háptico que permite interactuar en mundos virtuales, teniendo sensaciones de frío, calor, rugosidad y vibración. Sus aplicaciones van desde los videojuegos hasta la capacitación y la telemedicina.
Este mexicano quiere que 'toques' la realidad virtual
Crédito: Luz Montero / Entrepreneur en Español

El poder sentir con un guante algo que ves en la pantalla es algo que sólo sucede en las películas. Hoy es posible gracias a la empresa mexicana Vivoxie, que desarrolló un gadget que lleva la realidad virtual a un segundo nivel.

Se trata de los PowerClaw, unos guantes hápticos (táctiles) que funcionan como complemento de visores digitales y que tienen una tecnología que va más allá de la vibración. Estos dispositivos cuentan con diferentes activadores localizados en la punta de los dedos con los cuales es posible sentir físicamente lo que ves en una pantalla. Por ejemplo, puedes sentir que el hielo congela tu mano, que tocas una superficie rugosa o que te quemas si te acercas al fuego durante un programa de realidad virtual.

La primera aplicación de esta tecnología es en los videojuegos, una industria que tiene un valor superior a US$74,000 millones a nivel global y que en México alcanzará $22,852 millones al cierre del año, según The Competitive Intelligence Unit. Sin embargo, también se emplea en educación, capacitación a distancia y hasta en telemedicina, señala Alyed Tzompa, fundador y director de Vivoxie.

Además de juegos, la realidad virtual permite simular la manipulación de objetos en áreas de difícil acceso. Con ella, pueden realizarse capacitaciones económicas y seguras.

“En Estados Unidos, Ford usó realidad virtual para entrenar a su personal y logró reducir en un 50% la puesta en marcha de una línea de producción. Si a esto le ponemos unos guantes con los que la gente va a poder tocar las piezas, los entrenarás de mejor manera”, explica el ingeniero en mecatrónica de profesión.

La tecnología también puede ser aplicada a la prevención de accidentes. “Por ejemplo, le dice a tu personal: no metas la mano en cierto proceso porque te va a dar toques y con el guante puedes vivirlo. Cuando sientes algo, ese conocimiento se te queda más grabado. De esta manera, reduces riesgos, gastos posteriores por un percance, acortas tiempos de capacitación y mejoras tu producción”, sentencia Alyed.

Tecnología de punta

Los PowerClaw son un desarrollo que tomó a Alyed y su equipo una labor de dos años.

En 2014 presentaron su primer prototipo durante la feria Gamescom, en Alemania. En agosto de este año regresaron a Europa y hoy se reportan listos para crear sus propias aplicaciones –a medida que las pidan sus clientes– o para permitir que posibles socios las desarrollen. Uno de los interesados es la Agencia Espacial Mexicana (AEM).

Y es que no es una interfase tradicional enfocada a la vibración, sino un guante que no existía antes en el mercado y “que llevará la realidad virtual a otro nivel”, dice el emprendedor. Mas cumplir este sueño no habría sido posible sin la ayuda de aliados estratégicos como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), del que resultó beneficiado por un programa de apoyo a la investigación; la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (Fumec); una red de universidades de Querétaro, Puebla e Hidalgo; además de ProMéxico, que lo apoyó con el stand para Gamescom.

Es precisamente esta vinculación con gente muy especializada en cuestiones tecnológicas lo que le ha permitido a Alyed tener una visión más amplia y acelerada de las oportunidades para su empresa, considera Guillermina Avendaño, coordinadora del Programa en Microsistemas de Fumec. El reto es que siga entregando su desarrollo por fases porque, “en cuestiones tecnológicas siempre habrá mejoras y, al trabajar en éstas, el mercado te gana. Los emprendedores deben sentirse listos para lanzarse al mercado porque tienen un gran producto”, aclara la experta.

La inversión en el desarrollo del PowerClaw asciende a unos $15 millones, reunidos a partir de patrocinios, programas de estímulo y hasta una campaña de crowdfunding para arrancar la producción de 100 piezas.

Comunicación eficiente

Los guantes no es el único producto de Vivoxie. La startup fundada en 2009 creó antes un conmutador con tecnología abierta: el PowerVoice, que reduce los costos de instalación y mantenimiento de manera dramática para las pequeñas y medianas empresas. En él, se ha invertido cerca de $10 millones.

El también maestro en Inteligencia Atificial por la universidad KU Leuven, de Bélgica, reconoce que el camino emprendedor ha sido largo. En él, por ejemplo, se ha tenido que enfrentar al hecho de que en el país no hay quien desarrolle electrónica y prototipos a pequeña escala. No obstante, luego de cuatro años de trabajo, el PowerVoice ya es una realidad.

Y tiene muchos elementos favorables para las empresas de menor tamaño: su precio es de $25,000, equivalente a sólo un tercio de lo que comúnmente cuestan estos equipos. Pero no es la única ventaja; el conmutador es más pequeño que los gabinetes regulares y con un equipo pueden tenerse hasta 38 extensiones (ocho análogas y 30 de voz IP).

Adicionalmete, el PowerVoice está diseñado como un plug and play, es decir, “lo sacas de la caja, lo conectas y lo usas”, dice Alyed. El conmutador permite controlar y gestionar las llamadas telefónicas que cada usuario realiza y eliminar costos de instalación, configuración, mantenimiento y licencias VoIP. ¿Algo más? Es compatible con cualquier teléfono análogo e IP con protocolo SIP.

El modelo de negocio del PowerVoice está basado en la comercialización del producto, no en licenciamientos ni mantenimientos. Por lo tanto, la empresa tiene que continuar trabajando en nuevos desarrollos para mantenerse competitiva en el mercado. A la fecha, Vivoxie ha generado tres registros de patentes y cinco registros por derechos de autor en el área de software.

“Aunque empezamos a comercializar los primeros 100 equipos, ya estamos desarrollando la nueva generación para seguir a la vanguardia”, concluye el emprendedor.