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Por qué necesitamos cineastas emprendedores

Llamamos cine mexicano a todas aquellas producciones que se realizan dentro del territorio nacional y que tiene 70% de inversión nacional. Pero, ¿por qué el cine no es negocio en México?
Por qué necesitamos cineastas emprendedores
Crédito: Depositphotos.com
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Vivimos el nuevo boom del cine mexicano gracias al destacado papel de los cinco magníficos que han colocado a México en el mapa de la industria cinematográfica: Guillermo Del Toro, Alfonso Cuarón, Alejandro G. Iñarritu, Guillermo Navarro y Emmanuel Lubezki. Pero paradójicamente, de estos grandes cineastas, únicamente Cuarón está realizando una película en nuestro país, utilizando fondos nacionales, con lo que podría considerarse cine mexicano.

Llamamos cine mexicano a todas aquellas producciones que se realizan dentro del territorio nacional y que tiene 70% de inversión nacional. Pero, ¿por qué el cine no es negocio en México?

Luego de la época del Cine de Oro Mexicano, la industria mexicana del cine comenzó una debacle en la década de los 50. Las producciones perdieron de vista los gustos de su público, dejaron de velar por sus necesidades y trataron de abaratar los costos. Como consecuencia de esto, se dejó de hacer cine (de calidad) y no hay una industria establecida con la capacidad de dejar bien provistos a los inversionistas, incentivo que en definitiva es necesario para hacer más y mejor cine.

Actualmente, los principales problemas para producir en México son dos: conseguir el dinero para hacer la película y lograr que se exhiba. Ambas situaciones igualmente complicadas.

Sin embargo, el país sigue produciendo, tan solo en 2015 se hicieron 140 películas (IMCINE 2015), de las cuales sólo 80 lograron su paso a la pantalla grande. 70% de los filmes recibieron financiamiento estatal, a través del estímulo fiscal conocido como art.189, iniciativa que se implementó en el sexenio de Calderón que permite a las empresas privadas aportar hasta el 10% del pago de su ISR para el financiamiento de una película, con un tope de hasta 20 millones de pesos.

El estímulo fiscal no ha representado la solución a la ausencia de industria nacional, las películas se producen, se exhiben y aún cuando México es el cuarto en cuanto país con más boletos de cine vendidos en el mundo, con una asistencia a sala de 286 millones de espectadores, solo 17.5 millones de personas asistieron a la presentación de a una película mexicana, según datos de CANACINE. Estos 17.5 millones en 2015 representan casi 10 millones menos que en 2013. Sí, los números van a la baja.

Pero entonces si Carlos Reygadas y Amat Escalante tienen un gran recibimiento entre la crítica extranjera, y además son laureados con premios internacionles ¿por qué en su país la gente no mira sus películas? En mi opinión, esto sucede porque la gente busca identificarse en la pantalla, necesita rostros parecidos para lograr una catársis en escena a través de la vida de alguien más. Esto ha sido muy difícil en las películas de estos realizadores cuyo objetivo principal no es conectar con el público.

Películas como No se aceptan devoluciones, Nosotros los nobles, El crimen del Padre Amaro, son películas que rompieron el récord en taquilla y son filmes pensados para llenar salas con historias atractivas. Pero más allá del análisis que hagamos, existe un secreto detrás: la producción.

Una producción armada, estructurada y pensada desde el inicio del proyecto, podría cambiar el curso de una película y, con cada una, mejorar el curso de nuestra industria. Es hora de pensar en que las películas son para la gente, debemos reflexionar sobre nuestro contexto, en quienes somos, donde venimos y tomar eso como punto de partida para realizar un nuevo cine que hable de su gente e integre a las audiencias.

Necesitamos productores que tenga el olfato de cazar nuevos talentos y que regresen las luminarias a nuestro país. Que descubran a las nuevas Marías Félix, Dolores de Río, Pedros Infante, Marios Moreno y nuevas personalidades que acerquen las películas a sus audiencias. Necesitamos un industria del cine mexicana. Necesitamos cineastas que emprendan.

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