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Los emprendedores que quieren alimentar con harina de grillo

Griyum es una idea queretana que surgió en una clase universitaria y que ganó una competencia de emprendimientos sociales a nivel América Latina.
Los emprendedores que quieren alimentar con harina de grillo
Crédito: Depositphotos.com
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Con la producción de harina de grillo, emprendedores queretanos impulsan Griyum, una idea que surgió en una clase universitaria y que ganó una competencia de emprendimientos sociales a nivel América Latina.

La idea busca impactar positivamente varios sectores: la industria alimentaria, los hábitos alimenticios de los mexicanos, el desempleo en zonas de alta marginación y el impacto ecológico que genera la producción de alimentos con alto contenido proteínico.

La idea surge como iniciativa de Alejandro de la Brena Meléndez, egresado de la carrera de ingeniería en biotecnología del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey Campus Querétaro.

Poco antes de terminar sus estudios superiores, Alejandro se sometió a una dieta para bajar de peso y es en ese momento de su vida que se da cuenta de los malos hábitos alimenticios de los mexicanos, así como de lo difícil que es encontrar productos con alto contenido proteínico a bajo precio.

Descubrió entonces que una alternativa era el consumo de insectos y se metió a investigar todo al respecto. Se dio cuenta que esta opción, a diferencia de la ganadería, requiere espacios significativamente más pequeños, permite disminuir hasta 12 veces el gasto en alimentos, reduce hasta mil veces el volumen de agua empleado en su producción y baja hasta cien veces la emisión de gases de efecto invernadero.

“Encontré que el problema no es que no haya alimentos proteínicos, sino que no son accesibles; los ingredientes proteínicos provenientes de la ganadería son caros y muy demandantes en recursos naturales, entonces busqué proteínas alternativas y encontré los insectos. Los insectos requieren mil veces menos que agua para genera lo mismo que el ganado”, explica Alejando.

Con esta información, Alejandro desarrolló un proyecto que presentó en la escuela para aprobar una materia. El plan contemplaba capacitar y brindar todas las herramientas teóricas y tecnológicas a campesinos de zonas pobres para que pudieran producir el grillo, mismo que sería comprado en su totalidad por Gruyum para producir la harina y colocarla en la industria alimentaria.

“Proponemos el cultivo de grillo comestible dentro de comunidades mexicanas, en donde les enseñamos todo lo que necesita para que logren su propio cultivo; ponemos infraestructura y tecnología, les compramos el grillo, lo transformamos en harina y lo vendemos dentro de la industria alimentaria como un ingrediente para sus fórmulas, sustituyendo un porcentaje de las fórmulas que ya utilizan convencionalmente”, indica este emprendedor social.

De acuerdo con Alejandro, la harina de grillo tiene un alto contenido proteínico y puede ser empleada en la elaboración de muchos de los productos que ya elabora la industria alimentaria de nuestro país, ya que su sabor pasa desapercibido.

“Griyum nace con la intensión de poner un ingrediente rico en proteína sobre la mesa… le da oportunidad a la industria alimentaria para crear los mismos productos con los que ya nos familiarizamos: galletas, panes, totopos, etc.; pero con un mayor contenido proteico y menos azúcares y grasas.

“A la hora de combinarlo con la fórmula, el sabor no es dominante, entonces, con los demás ingredientes se puede elaborar un producto igual de rico pero con más proteína, que es el nutriente que más hace falta en la industria alimentaria”, agrega Alejandro.

Para validar el modelo de negocio, Alejandro decidió inscribir su proyecto en el Premio Cemex-Tec 2016, en el que logró el segundo lugar a nivel América Latina en la categoría Transformando Comunidades.

Haber logrado el segundo lugar lo hizo pensar que se trataba de una excelente oportunidad de ayudar y de hacer negocio.

Para echarlo a andar, integró un equipo multidisciplinario con otros tres jóvenes: Alejandro Macías Fernández, un ingeniero civil de la Universidad Autónoma de Querétaro, Francisco Pérez Nardoni, egresado de la licenciatura en creación y desarrollo de empresas, y Cristina Clocchiatti, estudiante de la licenciatura en negocios internacionales, ambos del ITESM campus Querétaro.

Luego de juntar recursos con familiares y amigos, iniciaron la primera granja en una propiedad de la familia de Francisco en la comunidad de Ojo de Agua en Querétaro.

Esta joven empresa ya cuenta con una demanda mayor a su producción, así que trabajan duro para elevarla.

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