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Mujeres emprendedoras

Mujeres emprendedoras, una herramienta para la equidad y disminución de la pobreza

La equidad de género no es un tema particular de mujeres; es un tema que debe ocuparnos a todos por igual, una problemática que se debe atacar con estrategia integral y no aislada.
Mujeres emprendedoras, una herramienta para la equidad y disminución de la pobreza
Crédito: Depositphotos
12 min read

“Todo logro grande o pequeño, comienza en tu mente".

Mary Kay Ash.

Desde hace algunos años se ha comenzado a generar conciencia sobre la equidad de género, un tema que en el pasado pareciera absurdo, incluso imposible; es más, ni siquiera era considerado un tema para debatir en la política o la vida diaria. El día de hoy nuestra mentalidad es otra, hemos adoptado una posición de compresión pero no tanto de ayuda. Incluso podría decirse que nos hemos mantenido al margen y en algunas ocasiones indiferentes ante esta problemática.

Y es que la equidad de género no es un tema particular de mujeres; es un tema que debe ocuparnos a todos por igual, una problemática que se debe atacar con estrategia integral y no aislada. Por ello es menester que tanto gobierno como sociedad pongamos nuestro granito de arena para lograr reducir la brecha existente entre géneros y así lograr poco a poco el empoderamiento económico de la mujer.

Cuando hablamos de políticas o de equidad de género casi de manera inmediata se nos viene a la mente el tema de la violencia de la que son víctimas muchas mujeres en el mundo; pero existe otro elemento que impide el empoderamiento de las mujeres en igual o mayor medida y el acceso a una mejor vida, este es el elemento económico. Por ello, en el presente artículo he querido abordar un tema al que se le da poca fuerza en las discusiones sobre equidad, pero que es parte fundamental para lograr el empoderamiento de este género. Una pequeña visión sobre los obstáculos económicos que el día de hoy siguen mermando las oportunidades para una mejor vida de miles o quizá millones de mujeres en el mundo.

Las mujeres en la economía

Es menester comenzar a analizar algunas cifras sobre la participación de la mujer en la economía. Por ello es necesario entender que las mujeres representan casi el 50% de la población mundial, pero contribuyen muy por debajo del 50% a la actividad económica alrededor del mundo.

Una cifra de especial interés por la importancia y trascendencia que tiene en la economía de los países, es que el 70% de las personas que viven en pobreza extrema en el mundo son mujeres. Es decir, la pobreza ataca de manera particular y especial a este género. Cabe señalar que gran parte de las personas que se encuentran en esta difícil situación son jóvenes, es decir, de aproximadamente 385 millones de niños y adolescentes que sufren pobreza según el Banco Mundial, la mayoría son mujeres las cuales se encuentran en su niñez o adolescencia, siendo este sector poblacional el pilar fundamental de la pobreza extrema a nivel internacional.

Para variar, de acuerdo con el Banco Mundial, las madres solteras y trabajadoras corren más riesgo de caer en situaciones de pobreza y desgracia, ya que su circunstancia personal y social aumenta en un 30% las probabilidades de sufrir esta lamentable situación.

Y en la otra cara de la moneda, la cara de la abundancia, nos encontramos con otra cifra preocupante: de 2,043 multimillonarios que aparecen la lista de Forbes en este 2017, solamente 227 son mujeres. Y más preocupante resulta aún, que la mayoría de ellas son herederas de su fortuna y no tienen una actividad principal dentro de los consorcios a los cuales pertenecen. Para Standard And Poor’s en su índice 500, las mujeres representan solamente el 4% de directores ejecutivos de empresas a nivel global.

También resulta de interés que a nivel internacional las mujeres controlan el 65% de las decisiones de compra totales en bienes y servicios a nivel global. Es decir, las mujeres son la opinión fuerte cuando de comprar se trata, sobre todo dentro de los hogares.

El tema social es de vital importancia para entender el bajo desempeño de más mujeres en la dirección, el emprendimiento y la economía, dice la directora de fundación Banorte, Frine Salguero: “Hay las que sienten la presión de tener una familia, o simplemente encargarse de esta no les deja mucho tiempo para la empresa”. Por ello el tema educación es parte fundamental para lograr más mujeres emprendedoras; por lo cual tenemos que modificar los procesos educativos locales para lograr consolidar la idea de la mujer exitosa fuera de la familia. Un cambio de mentalidad que haga conciencia en niñas y adolescentes en donde se inculque la idea del emprendimiento profesional y económico, el cual poco a poco gane terreno al plan familiar. Por ello cabe destacar lo que mencionaba Diana Frances Spencer: “La gente piensa al final del día que un hombre es la única respuesta. De hecho, un trabajo es mejor para mí”.

Situación laboral de las mujeres

Según la Organización Internacional del Trabajo, en el 2013 la relación Hombre-Empleo se situó en un 77.2% mientras que la relación Mujer-Empleo apenas pasaba el 47%, es decir: la gran mayoría de las mujeres en el mundo se encuentran desempleadas o realizan una actividad que no se encuentra remunerada económicamente. Asimismo el Banco Mundial asegura que en todo el mundo las mujeres en proporción preparación-empleo ganan 60% o 75% del salario de un hombre, lo que nos resulta que gran parte de las mujeres en un mismo puesto de trabajo pueden llegar a tener una diferencia económica salarial de hasta el 40%. De igual manera el Banco Mundial y la ONU aseguran que las mujeres tienen más probabilidades de desempeñarse en las actividades económicas dentro del sector informal, lo que les imposibilita acceder a los sistemas de seguridad social.

La vulnerabilidad e inestabilidad del empleo es otro elemento que ataca a las mujeres, se dice que las mujeres son las primeras víctimas de los despidos o recortes de personal; de igual manera la situación de la maternidad puede ocasionarles problemas laborales en donde por sus circunstancias las mujeres se tienen que ausentar de sus laborales para atender a sus hijos; incluso en muchas ocasiones la maternidad y las nuevas ocupaciones como amas de casa impiden a la mujer regresar a su empleo, lo cual genera la pérdida del trabajo y del ingreso económico aumentando con ello la dependencia económica y la vulnerabilidad.

Invertir en las mujeres, el mejor negocio

La OCDE menciona que en los países donde crece la participación de mujeres en el mercado laboral, sus economías suelen avanzar más rápido y firme. De igual manera, el Banco Mundial asegura que al aumentar la proporción de ingresos del hogar existe un beneficio directo para los hijos e hijas quienes pueden acceder a una mejor calidad de vida.

En el tema educativo resulta de interés saber que el acceso de las niñas a niveles superiores de educación ha impactado directamente en la economía de los países que forman parte de la OCDE, incluso se presume que aproximadamente el 50% del crecimiento de las economías de los países miembros de esta organización en los últimos 50 años se debe al aumento en la educación de las mujeres.

Cabe señalar que en el año 2010, un estudio realizado por la doctora Emmanuela Gadiku de la Universidad de Washington menciona que por cada año adicional de formación que tienen las mujeres en su vida, la mortalidad infantil disminuye en un 9.5%.

En el rubro empresarial, un estudio realizado por la firma McKinsey & Company, menciona que las empresas se benefician directamente al aumentar los cargos de liderazgo para las mujeres, registrando un desempeño más alto en todos los niveles organizacionales a corto, mediano y largo plazo. 

La directora general del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, indica que en 60 países la pérdida económica por no educar a las mujeres asciende a 90,000 millones de dólares estadounidenses al año. Para el Fondo Monetario Internacional (FMI) eliminar las brechas de participación económica puede implicar aumentos en los ingresos per cápita, lo que representa niveles más altos de demanda y crecimiento económico.

Otro dato relevante menciona que si se aumenta la participación laboral de las mujeres se aumenta el PIB en un 5% o incluso 34% en economías emergentes según el FMI. Cabe señalar que este dato muestra que la mayoría de las economías emergentes han concientizado a las mujeres sobre su papel no solamente como amas de casa o madres, sino como agentes activos de la economía nacional.

Es de especial interés mencionar que cuando las mujeres participan en el mercado laboral se disminuye la pobreza de un 15% a un 30% según datos del Banco Mundial, siendo un claro ejemplo la zona Latinoamérica

Mujeres emprendedoras

Con los datos anteriores podemos darnos una idea clara de cuál es la situación económica de la mayoría de las mujeres a nivel internacional y sus posibles soluciones. Como primer paso debemos comenzar por fomentar el liderazgo; una palabra tan trillada pero necesaria para enfrentar los retos del siglo XXI en equidad de género. Las mujeres deben comprender que no basta únicamente con avances legislativos o meras enunciaciones de derechos, es necesario que tomen la iniciativa y comiencen a generar proyectos económicos sustentables que fortalezcan su economía personal e incluso familiar.

Por ello es necesario que a niveles regionales y sobre todo en las zonas con alta marginación se organicen talleres y cursos en donde se fortalezca y detone el empoderamiento femenino; el cual en muchos casos ya se encuentra presente debido a que las mujeres controlan gran parte de la economía familiar, por ello dice la escritora y actriz estadounidense Rosseane Barr: “Lo que las mujeres tienen que aprender es que nadie te da poder. Simplemente lo tomas.”

Menciona la cofundadora de Flickr, Caterina Fake: “A menudo, la gente trabaja duro en la cosa equivocada. Trabajar en lo correcto es probablemente más importante que trabajar duro”. Las mujeres son más vulnerables en el mercado laboral que los hombres, por ello la necesidad de que sean ellas quienes generen proyectos económicos sustentables donde sean sus propias jefas, y para que esto se realice es necesario que desde pequeña edad tengan acceso a un sistema educativo que les permita detonar las aptitudes empresariales, por ello creo conveniente que dentro de la educación básica se deben implementar materias de educación, gestión e incubación de proyectos financieros, con el objetivo de generar a largo plazo mujeres que sean agentes de cambio en sus comunidades, ciudades, estados o países.

La flexibilización de los sistemas de seguridad social es otro tema de interés para todas aquellas mujeres que no pueden concretar un proyecto económico propio y que tendrán que desempeñarse como empleadas; por ello es necesario que los estados reformen sus sistemas de seguridad social así como sus derechos laborales para que permitan una mayor creación de empleos formales para las mujeres, así como una mayor incentivación para las empresas en donde se  reduzcan los costos de seguridad social para todos aquellas empresas o personas que contraten mujeres.

Con esto no solamente fortalecemos la equidad de género, también generamos mejores condiciones económicas para las mujeres y sus familias. Asimismo, al fortalecer la economía familiar fortalecemos nuestros sistemas financieros, económicos e incluso políticos, generando estabilidad. Por las razones anteriores podemos darnos cuenta de que las mujeres emprendedoras son y serán una gran herramienta para reducir la brecha social y económica que existe en muchos lugares del mundo y sobre todo un elemento medular para la reducción de pobreza. Los esquemas económicos del futuro no pueden visualizarse sin la participación de la mujer en la economía, esto a su vez será la clave del empoderamiento femenino y por qué no decirlo, un resultado de la justicia social.

“El éxito trata de crear valor”, Candice Carpenter.

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

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