Richard Garriott: el emprendedor que soñó con un viaje al espacio

¿Qué es lo que mueve a un emprendedor? A Richard Garriott, creador de videojuegos en los años 80, fue la maravillosa idea infantil de viajar al espacio. Esta es la fascinante historia del primer emprendedor al que "conocí" en mi vida.
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El primer emprendedor al que conocí en mi vida era el monarca de un reino fantástico llamado Britannia. Cuando entré por vez primera a su castillo yo tenía 12 años y todo lo que veía a mí alrededor me maravillaba. Mi cuerpo era el de un valiente guerrero y al recibir instrucciones por parte de Lord British, una extraña emoción se apoderó de mí.

El rey y creador de todo lo que me rodeaba me pedía que cumpliera con una misión distinta a las que estaba acostumbrado. Ahora no se trataba simplemente de aniquilar orcos, minotauros y dragones: él necesitaba que yo aceptara mi destino, me transformara en un líder espiritual y que, llevando una vida virtuosa, guiara a su pueblo hacia una era de luz y bondad.

Mi búsqueda era la del Avatar (término sánscrito que hace referencia a la encarnación terrenal de los dioses hindúes) y en mi camino habría pruebas difíciles de superar, pero que me transformarían en quien estaba destinado a ser…

El juego de Ultima IV era completamente envolvente y durante meses se convirtió en mi mayor obsesión (y también en un riesgo para mi desempeño escolar). Periódicamente regresaba emocionado al castillo del monarca para “conversar” con él en torno a mi progreso, sabiendo además que Lord British era el alter ego de Richard  Garriott, el creador y programador del juego. Un verdadero emprendedor, aunque en aquellos tiempos yo no tenía idea de lo que significaba el término

El propósito que le dio origen a todo

En 1973 el padre de Richard Garriott pasó 60 días a bordo de la estación espacial Skylab sin saber que su profesión fijaría una idea clara en la mente de su hijo: explorar el universo. Aunque el camino que seguiría sería muy distinto al de su padre (el astronauta Owen K. Garriott), Richard creció rodeado por la curiosidad de un científico y la idea de que, si te lo proponías, todo era posible.

Incluso viajar al espacio.

En 1975 Garriott tenía 14 años y tuvo su primer contacto con una computadora en la preparatoria. Tomó un semestre de BASIC y asombrado ante las posibilidades que ofrecía el lenguaje de programación, pidió al director de la escuela que le permitiría usar las máquinas de teletipo para seguir aprendiendo. Las computadoras personales (como la MITS Altari 8800) ya habían hecho su aparición, pero casi nadie tenía una. El adolescente comenzó a experimentar ligando sus dos pasiones a la programación: el juego del rol Dungeons & Dragons y las novelas de El señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien.

En la máquina del colegio, Garriott creó sus primeros juegos basados en texto. El joven creó sus propios mundos y aventuras convencido de que estos atraerían a cientos de visitantes… aunque sin computadoras personales aún no era posible entrar en ellos.

Camino a las estrellas

En 1976 Steve Jobs y Steve Wozniak introdujeron al mercado la Apple I, una computadora personal que bastaba conectar a la luz para poder ser utilizada. En el 77 apareció la Apple II y con ella vino la explosión de toda una industria.  

Richard Garriott siguió experimentando. En 1979 comenzó a vender Akalabeth: World of Doom —su primer juego para la Apple II— en las puertas de ComputerLand. El juego incorporaba gráficos sencillos (¡pero en tres dimensiones!), estaba basado en el universo de Dungenos & Dragons y era controlado por comandos desde el teclado. Lo que lo hacía realmente innovador era su narrativa; se trató de uno de los primeros juegos de rol para un ordenador.

El adolescente vendió 15 copias del juego en disquetes de 5 ¼ pulgadas metidos en bolsas Ziploc. Una de ellas fue comprada por un ejecutivo de una empresa llamada California Pacific Computer Company. Maravillada con el trabajo de Garriott la compañía lo buscó para comprarle los derechos de distribución del juego. En poco tiempo Akalabeth vendió 30,000 unidades y el joven recibió una paga de US$5 dólares por cada una de ellas.

El camino que Richard Garriott debía seguir para llegar al espacio ahora estaba perfectamente claro…

Un mundo propio

Motivado por el éxito de Akalabeth, Garriott comenzó a imaginar un universo propio: el mundo de Sosaria. Desdobló a los personajes creados en su imaginación durante largas sesiones de juegos de rol hacia un mundo virtual, esperando que miles de gamers nacientes se atrevieran a explorarlo. A su creación la llamó Ultima y programó sin descanso para lanzar un nuevo episodio cada año. Además, programó una versión de sí mismo para que habitara el juego: Lord British, el monarca de Britannia, uno de los reinos de Sosaria.

En 1981 lanzó Ultima I: the First Age of Darkness y en el 82 Ultima II: The Revenge of the Enchantress, ambos bajo el sello de Pacific Computer Company. En 1983 Garriott decidió dar un importante paso hacia la independencia y fundó Origin Systems junto a su hermano Robert para publicar Ultima III: Exodus, con una interfase gráfica mucho más rica y la incorporación de diversos personajes.

Pero el verdadero cambio vino en 1985 con Ultima IV: Quest of the Avatar. Para esta nueva entrega Garriott creó una historia más compleja y la posibilidad de definir los atributos de tu personaje —tu avatar— según las decisiones que fueras tomando. El juego fue un éxito absoluto. Y a éste le siguieron la quinta y la sexta parte basadas en la misma estructura narrativa.

En 1992 Electronic Arts (EA), el gigante de los videojuegos adquirió Origin Systems por US$37 millones de dólares. Lord British se había consagrado en el mundo del gaming, pero en la mente de Garriott una sola cosa importaba: ir al espacio.     

El derrumbe del reino

Tras la adquisición de Origin Systems Garriott se convirtió en un empelado de Electronic Arts y desarrolló varias entregas más de Ultima, Ultima Online —uno de los primeros juegos de rol en línea jamás creados— y Wing Commander un videojuego situado en el espacio. Pero tras fuertes diferencias con la empresa, el emprendedor abandonó EA en el año 2000 convencido de que, al fin, era tiempo de cumplir su sueño.

Richard Garriott utilizaría su fortuna para convertirse en el primer ciudadano astronauta y pasar un tiempo en la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, la estrepitosa caída de las puntocom hizo que su fortuna se erosionara súbitamente y que Garriott se viera obligado a ceder el asiento de su ansiado viaje al espacio al empresario Dennis Tito, quien en abril de 2001 se convirtió en el primer turista espacial de la historia.

Con su sueño evaporado y ya sin ser dueño de Ultima, Richard Garriott tuvo que demostrar qué tanto creía en su sueño.

Fundó entonces Destination Games y desarrolló un nuevo videojuego en línea —esta vez de ciencia ficción— llamado Tabula Rasa. Su objetivo era claro: juntar el dinero necesario para poder pagar su travesía espacial. Pero hubo más retos y retrocesos: Tabula Rasa no tuvo la recepción que él esperaba y durante los preparativos para su viaje los médicos descubrieron Garriott tenía un hemangioma hepático (tumor benigno en el hígado) que podía causarle la muerte en caso de que la aeronave sufriera una despresurización durante el trayecto. El hombre decidió someterse a una cirugía y posteriormente pasó un año en Rusia preparándose para la misión.

Finalmente, el 12 de octubre de 2008 Richard Garriott se convirtió en el sexto turista espacial. Viajó a bordo de la aeronave rusa Soyuz TMA-13 a la Estación Internacional Espacial. El joven emprendedor que creó todo un universo para llegar algún día al espacio, finalmente lo había conseguido.

Tras su travesía espacial Richard Garriott continuó con la creación de videojuegos en línea (el más reciente es Shroud of the Avatar), invirtió su dinero en el desarrollo de la industria turística aeroespacial y exploró diversos lugares del planeta Tierra.

Y aunque el fascinante universo de Ultima yace en el olvido, para mí él sigue siendo ese primer emprendedor. El creador de mundos. El rey de Britannia. El que entendió que lo fascinante de un juego, de la vida o de un emprendimiento es el trayecto que recorrerás para llegar hasta las estrellas.

O hasta a dónde tú quieras.

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