Convertirme en emprendedor me ayudó a superar los pensamientos suicidas

El veterano del ejército Steven Kuhn habla sobre su batalla con el trastorno por estrés postraumático.
Convertirme en emprendedor me ayudó a superar los pensamientos suicidas
Crédito: Marine Corps Gunnery Sgt. T. T. Parish
Guest Writer
Principle of Immediate Impact Consulting
7 min read
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

La artillería seguía cayendo mientras yo corría hacia la posición del sargento Min Dillon. Él se paró frente a mí y escuché que fue alcanzado por un proyectil. Apenas alcancé a llegar a su lado para tomar su mano y compartir los últimos momentos de su vida. 

Esto pasó en 1991 en Irak. 

Me siento afortunado de haber estado allí y al mismo tiempo, la experiencia me atormenta todos los días porque debería haber muerto yo. Al menos así es como lo siento y de dónde dice mi doctor que salió todo mi trastorno por estrés postraumático

Los veteranos de guerra y soldados retirados somos un grupo demográfico interesante. Somos voluntarios para hacer cosas que la mayoría de las personas no quiere hacer. Una vez que nos enlistamos, se nos dice qué hacer y cuándo hacerlo. El gobierno se hace cargo de los aspectos básicos de nuestras vidas para que nosotros como soldados, infantes de marina, aviadores y marineros podamos concentrarnos en nuestra tarea. Nos convertimos en parte de un esfuerzo masivo de equipo. En el ejército, nadie necesita decir una palabra: quién eres, qué has hecho, dónde has servido, cuánto tiempo has servido y qué has logrado, todo se ve en tu uniforme.

Pero luego, cuando dejamos el ejército, todo eso desaparece de inmediato. Algunos veteranos tienen un problema muy grande relacionado con esta pérdida de identidad y la falta de un propósito más amplio y desinteresado. Muchos exsoldados experimentan depresión y una disminución clara en la autoestima. Agrega estrés postraumático a la mezcla y tendrás un verdadero desafío tanto para el veterano como para sus seres queridos.

Aquí es donde me pondré en controversia: creo que el estrés postraumático puede ser algo que algunos veteranos adoptan como su nueva identidad porque los conecta con sus ​​"días de gloria" pasados. Renuncian a buscar un nuevo propósito y se aferran a lo que dicen saber. Al mencionar constantemente el trastorno de estrés postraumático en sus publicaciones en redes sociales, lo mencionan así: "Serví y aquellos que no lo hicieron y tienen una buena vida necesitan agradecerme y ayudarme". Sé que esta es una afirmación burda, pero el derecho de los veteranos es un gran problema dentro de la comunidad de Estados Unidos y muchos países del mundo que no valoran la labor de sus fuerzas armadas. 

Conozco de primera mano todo sobre las realidades y los horrores de vivir con un trastorno de estrés postraumático. En 2008 intenté suicidarme después de dejar el ejército. En ese momento me alojaba en Alemania, donde estaba estacionado. Intenté agarrar el arma de un oficial de policía para dispararme y cuando eso no funcionó, agarré un cuchillo para terminar el trabajo. Sobreviví, pero con un sentimiento de desesperanza que nunca pensé que podría superar.

Las estadísticas de suicidio entre veteranos no están disminuyendo. Según una investigación reciente, en promedio, 20 veteranos se suicidan cada día en Estados Unidos, lo que es 1.5 veces mayor que para las personas que nunca prestaron servicio militar. 

Después de años de alejar a mis seres queridos, ignorar la ayuda y tratar de olvidar mi pasado, llegué a la conclusión de que adoptar mi trastorno de estrés postraumático como una fuente de fortaleza era mi única salida. Suena loco, lo sé, pero escúchame. Mi problema me recuerda que viví una guerra y sobreviví. Vi mi oscuridad interior y viví en ella; vi la muerte de frente y viví para contarlo. Tener un trastorno de estrés postraumático me da la habilidad de hacer lo que quiera.

Todos tenemos diferentes formas de enfrentar y superar este trastorno, y para mí, la respuesta es "ser un emprendedor". He trabajado con más de 200 veteranos frente a frente en los últimos 14 meses, y mi experiencia sugiere que ser un emprendedor es una opción de terapia que debe ser investigada.

Como emprendedor, puedo decidir lo que debe hacerse en mi negocio. No tengo que lidiar con la autoridad y, lo más importante, me da un propósito. Veo todos los días como una oportunidad no solo para mejorar, sino también para lograr más en mi negocio, alcanzar nuevos puntos de referencia y, lo mejor de todo, puedo trabajar con otros veteranos para mostrarles lo mismo.

De los veteranos con los que he trabajado, los que han tenido más éxito para dejar el trauma en el pasado son los que se vuelven emprendedores. Algunos no tuvieron éxito en lanzar un negocio y han vuelto a ser empleados, pero se sienten realizados por haberlo intentado y ahora tienen esa experiencia en su haber. Les ha ayudado a crear una nueva identidad.

Pasé un tiempo trabajando con Bunker Labs Raleigh-Durham, una incubadora de emprendedores que también fueron soldados, y los resultados fueron sorprendentes: vi una metamorfosis en los antiguos soldados que antes no estaban bien y sufrían, y gracias a su iniciativa empresarial, descubren un nuevo propósito y visión. Tienen su trastorno de estrés postraumático bajo control y lo utilizan como combustible para impulsar su negocio.

Ser emprendedor es una manera fantástica de estirar los límites de tu realidad, de encontrar qué tan profundo debes cavar para hacer que las cosas sucedan. Y es de vital importancia darse cuenta de que los emprendedores exitosos han aprendido a pedir ayuda y siempre están dispuestos a impulsar a los demás. Es como pedir ayuda para lidiar con el trastorno y luego ayudar a otros a encontrar alivio cuando uno ya identificó una manera de avanzar.

En pocas palabras: si desea tener éxito en un determinado negocio, busca a alguien que esté allí donde quiera estar y pídale ayuda, orientación o instrucción. En un entorno de empleados, esto puede verse como débil o perjudicial, pero como emprendedor, pedir ayuda es una fuerza masiva.

Cuando llego a un punto de quiebre y mi trastorno de estrés postraumático se sale de control, empiezo a sentirme deprimido, agresivo y solo quiero enterrar mi cabeza. Pienso en aquella noche oscura de 1991 en el campo de batalla y cómo el sargento Dillon sacrificó su vida para que yo pudiera seguir adelante. Y en esa oscuridad, me doy cuenta de que es mi deber vivir la mejor versión posible de mí vida en su honor. Él está sentado en algún lugar mirándome y diciendo "¡No te atrevas a desperdiciar las posibilidades que te da la vida!"

Eso me impulsa. Mi iniciativa empresarial me permite lidiar con mi trastorno de estrés postraumático y me da el propósito que una vez tuve como soldado en el ejército. Y continuaré trabajando para ayudar a los demás a salir de esa oscuridad.

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