¡Que se mueran los Godínez! ¡Que viva la generación Z!

Si ya me odias por el título de este texto, ya sea por ser Godínez o por alucinar a los centennials, tienes que seguir leyendo. El futuro está más cerca de lo que crees.
¡Que se mueran los Godínez! ¡Que viva la generación Z!
Crédito: Depositphotos.com

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Magazine Contributor
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This story appears in the March 2019 issue of Entrepreneur Mexico. Subscribe »

Te levantas todos los días a la misma hora, sales de prisa porque siempre se te hace tarde y quedas atorado horas en el tráfico. Llegas a la oficina, desayunas café y galletas en tu lugar de trabajo y esperas a que el tiempo pase, pero sales tarde y de nuevo a pelearte con los coches. Tu momento más feliz es cuando alguien avisa: “Ya depositaron.”

Así describe Martha Debayle la vida —al parecer, miserable— del Godín, que da visos de su extinción, pero esta subespecie humana no está sola en el proceso, pues los veloces avances tecnológicos, las crecientes exigencias de resultados de las empresas y la destrucción del medio ambiente ponen a la humanidad entera en una encrucijada: o cambiamos la forma como hoy hacemos las cosas o estamos destinados a desaparecer como especie en la Tierra.

¿No me crees? Sólo echa un vistazo a estas cifras: cada año 13 millones de hectáreas de bosques son destruidas, mientras cada día se producen 4 millones de toneladas de basura doméstica. Además, una de cada 5 personas en países en desarrollo está desnutrida y la mala nutrición causa casi la mitad de las muertes de niños menores de cinco años.

Pero no todo está perdido en un mundo sin Godínez. Los niños y jóvenes de la generación Z, de entre 3 y 24 años, hoy apuestan por emprender antes que esperar a que alguien les dé empleo. Su personalidad es más apta para enfrentar la retadora realidad de nuestros días: son autodidactas, multiculturales, realistas, optimistas, inclusivos, creativos, irreverentes e impacientes.

Un par de ejemplos (lean la historia completa en este número de marzo 2019 de  Entrepreneur): Mía, de 9 años, creó un champú contra los piojos, que logró inversión de los tiburones en el programa Shark Tank México; su hermano Guillermo, de 5 años, creó una pomada para aliviar las lesiones de niños deportistas, elaborada con ingredientes naturales, que ya vende en Mercado Libre y Facebook.

Aprendamos de estos centennials y no le tengamos miedo al futuro ni nos quedemos sentados esperando el fin. Como escribió alguna vez Antoine de Saint-Exupéry, padre de El Principito: “No se trata sólo de prever el futuro, sino de hacerlo posible.”

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