Este colombiano improvisó una clase de aerobics y se convirtió en el creador del Zumba

Alberto Pérez le dio vida a esta disciplina fitness en medio de un apuro que tuvo mientras daba clases de aerobics en Colombia. Lo único que tenía era un casete que detonó el comienzo de un negocio para ejercitarse.
Este colombiano improvisó una clase de aerobics y se convirtió en el creador del Zumba
Crédito: Depositphotos.com
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Cuando Alberto Pérez tenía 6 años de edad fue al cine en su natal Cali, Colombia, para ver la película “Vaselina”, protagonizada por Olivia Newton-John y John Travolta, y al salir supo lo que quería hacer el resto de su vida: bailar. “Al ser un niño de un barrio bajo nadie me prestó atención cuando lo dije, pero esa película me marcó muchísimo”, dice Alberto, quien efectivamente dedicó su vida al baile y creó la famosa disciplina fitness que hoy se conoce como “Zumba”.

Desde muy joven aprendió a bailar sin tomar lecciones, y años más tarde, bailaba en las calles y fiestas por dinero. A los 18 años participó en un concurso de lambada –un baile muy popular en los 90 que causó furor por lo sensual de sus movimientos–, el cual ganó y le permitió comprar su primer departamento. Su niñez y adolescencia no habían sido fáciles, ya que en los años 80, Colombia y en especial Cali, estaban invadidas por el narcotráfico por lo que muchos de sus amigos y personas de sus círculos cercanos empezaron a dedicarse a esa actividad.

El tamaño del problema era tan grave que hablar de Colombia era sinónimo de narcotráfico y corrupción, lo cual trajo innumerables problemas a ese país y tuvo diferentes consecuencias. Por ejemplo, esa nación sería la sede de la Copa Mundial de fútbol en 1986, pero se vio obligada a renunciar por su situación política y por eso terminó organizándola México en ese año.

Beto – como conocen a este bailarín- recuerda que en Cali todos estaban tocados directa o indirectamente por el narcotráfico, pero curiosamente eran sus amigos quienes le decían que no se involucrara en esa actividad y siguiera dedicándose al baile. Cuando tenía 15 años, su mamá emigró a Estados Unidos, por lo que tuvo que vivir solo (su padre nunca vivió con ellos), situación que lo convirtió en “un sobreviviente”.

“Siempre luché por lo que quería, nunca me desvié, y todo lo que estoy viviendo ahora es lo que deseaba”, afirma.

Alberto Pérez, credor del Zumba y fundador de Zumba Fitness LLC. Cortesía de Telemundo Internacional.

La casualidad de la que nació el Zumba

Beto se mudó a Bogotá, Colombia, en donde empezó a dar clases de aeróbics. Un día, olvidó la música que usaba para impartir sus lecciones y lo único que tenía era un casete que grabó directo de la radio con música tropical, por lo que lo puso y empezó a improvisar.

La clase fue un éxito y desde el primer momento supo que estaba frente a algo nuevo y diferente. La gente que tomó la clase quiso repetir la experiencia, por lo que Beto les sugirió hacer una a la semana, pero los alumnos le pidieron más y no le quedó de otra mas que aceptar que fueran un par de sesiones semanales. Su principal temor era que se le acabaran muy rápido las rutinas; sin embargo, se dio cuenta que la música tenía diferentes ritmos, tendencias y modas, lo que podía ser su principal herramienta para hacer cosas diferentes, por lo que mantenerse vigente dependía únicamente de su creatividad.

Así, ritmos como cumbia, salsa o hasta quebradita entraron a las rutinas de ejercicio en todo el mundo, que antes eran dominadas por la música en inglés.

La decisión de migrar

Con el tiempo, Beto empezó a tener mucho éxito, y además de gimnasios, también trabajaba de coreógrafo con artistas como Shakira. Pero conforme pasaban los meses él se dio cuenta que si se quedaba en Colombia no llegaría a hacer todas las cosas que él quería, por lo que intentó emigrar a Estados Unidos, lo cual no era fácil porque, a pesar de que estaba dispuesto a empezar desde cero, quería hacerlo con lo que sabía hacer y no dedicándose a otro oficio.

Finalmente, después de algunos viajes, consiguió que alguien aceptara hacerle una prueba, por lo que él debía impartir una clase muestra a una sola persona. Era un viernes por la tarde y el gimnasio en el que haría la prueba estaba vacío; Beto encendió la música –que era “Oye cómo va”, de Santana– y empezó con su rutina.

Repentinamente, como si fuera una película, fue entrando más gente al salón donde se encontraba porque creían que se trataba de una clase real, hasta que se reunieron unas 30 personas que terminaron encantadas con la original clase que combinaba música latina, baile y movimientos aeróbicos. Gracias a eso, le dijeron que regresara en unas semanas para organizar una clase en forma. A Beto solamente le bastó esa promesa para regresar a Bogotá, vender sus cosas, pagar deudas y tomar sus ahorros para mudarse a Estados Unidos. “Llegué a Miami en 2000 con un sueño, una maleta, sin hablar inglés y sin documentos”, recuerda.

El éxito

Por fin llegó el día en el que debía impartir la clase en Estados Unidos para la que fue contratado. Al final, le encantó a los asistentes y ya tenía un par de propuestas: una para ir a Tailandia y otra de una persona dispuesta a invertir un millón de dólares. Sin embargo, prefirió asociarse con un joven de 24 años que era hijo de una de las asistentes a esa clase y que desde entonces es su socio. “Simplemente, soñando, dijimos ‘vamos a conquistar el mundo’; y luego preguntamos ‘¿tenemos dinero?’. No teníamos, pero dijimos: ‘listo, vamos a hacerlo’.

Era una época en la que en Estados Unidos los infomerciales seguían siendo una novedad, por lo que meses después grabaron un video en la playa con una clase de Zumba y uno de sus socios fue a visitar una compañía en Ohio que se dedicaba a filmar ese tipo de producciones. Ahí ofreció el video y, aunque unos de los requisitos era que Beto supiera inglés (lo cual no pasaba), los empresarios aceptaron producir un DVD con una clase de zumba para comercializarlo.

Al momento de la filmación, Beto solamente se aprendió sus diálogos en inglés y todo salió según lo planeado. Cuando el DVD salió a la venta, fue un gran éxito gracias a, precisamente, el infomercial que lo promovía, el cual también se vio en Europa y de inmediato se volvió popular también en aquellos lugares. “Empezaron a llamarnos de países como Bélgica, y cuando fui, me recibieron como superestrella cuando bajé del avión”, indica.

El negocio se extendió

Pero el éxito no se quedó en un DVD, sino que fue necesario ampliarlo ante la demanda de los consumidores. “La gente empezó a llamar para decir ‘yo quiero volverme instructor de Zumba’; entonces abrimos una plataforma para crear un Departamento de Educación e impartir ahí una certificación”, comenta. “Lo abrimos en Miami en 2004, y cuando esperábamos a 125 personas para el primer curso, llegaron 350”. Más adelante, Beto diseñó un logo con la palabra “Zumba” y lo imprimió en una camiseta. Inmediatamente todos quisieron tener una igual, por lo que él mandó a hacer primero 100 unidades que prácticamente “volaron”. Primero hizo más camisetas para vender, luego pantalones y en un tiempo ya tenía su propia línea de roma deportiva.

El sueño americano

Hoy, en la empresa de Beto, Zumba Fitness LLC, trabajan unas 250 personas más los representantes que tiene en otros países. Y aunque asegura que él no creó al Zumba como un programa de ejercicios o como un método para bajar de peso, sino como un estilo de vida, esta disciplina se ha vuelto famosa en el mundo y hasta forma parte de la cultura popular.

Por cierto, el nombre de “Zumba” es un juego de palabras de “rumba”, y aunque es un ritmo musical, en Colombia tiene un significado parecido a la fiesta. “La ‘z’ al inicio es porque de niño me gustaba el personaje de El Zorro”, revela. Hoy, el Zumba es practicado por unos 15 millones de personas en todo el mundo, lo cual no hubiera sido posible si Beto no hubiera corrido el riesgo de salir de su país.

“Aunque en Colombia estaba en el top, prefería irme a otro país, con otro idioma, y empezar de cero. En mi país no podía dar más”, asegura. “En realidad, yo empecé tarde, llegué a Estados Unidos con 29 años, pero me la jugué”. En la actualidad, reflexiona, en el mundo hay más dinero disponible para las personas que tienes éxito que el que había entonces. “Es posible acceder a él, simplemente hay que ir a buscarlo. Dice que es necesario buscar la fórmula correcta y, sobre todo, tener paciencia.

“Yo esperé desde los 17 años, pero lo que pasa ahora es que la juventud es muy complicada porque están esperando inventarse una aplicación como la del chico de Facebook, venderla y en dos años hacerse millonarios”, apunta.

“Nuestros abuelos trabajaron toda la vida para que después de 30 años tuvieran un ahorro, una casa y una jubilación. En mi generación esperábamos unos 10 años, yo trabajé desde 2000 y hasta 2012 fuimos nombrados la compañía del año”. Beto tiene facilidad para las artes, como la fotografía, la pintura o la arquitectura, por lo que ahora está dando sus primeros pasos para dedicarse a la música abriendo su propio estudio de grabación.

Alberto Pérez, credor del Zumba y fundador de Zumba Fitness LLC. Cortesía

Su propia bioserie

Actualmente, el canal Telemundo Internacional transmite de lunes a viernes a las 11:30 horas la serie “Zumba”, inspirada en la vida de Beto Pérez. “Fantasean en unas cosas para tener un hilo conductor”, reconoce. “Pero estoy contento con la bioserie; además, el actor que me interpreta (el colombiano Julián Román, conocido en México porque interpretó a Juan Gabriel en la serie “Hasta que te Conocí”) tomaba clases conmigo en Bogotá”.

La idea de la serie surgió cuando alguien que vio que Beto era muy famoso en Londres se dio cuenta que en Colombia no sabían mucho de él. “Dijeron: ‘Si estamos exportando novelas de narcotráfico, entonces mejor hay que mostrar otra cara de Colombia al exterior”, relata.

La serie consta de 60 capítulos y en México puede verse en diferentes sistemas de cable, como en el 205 de Izzi, 277 de Totalplay y 214 de Sky. Así, el creador del popular Zumba es un ejemplo de superación, de cómo perseguir objetivos y hasta del sueño americano. 

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