Por qué el 'Fake it till you make it' nunca funciona

Brindar datos falsos a tus clientes, inversionistas o colaboradores no debe de ser la vara moral con la que los emprendedores y empresarios seamos medidos.
Por qué el 'Fake it till you make it' nunca funciona
Crédito: Andrew Burton | Getty Images

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Muchos emprendedores han escuchado esta frase: “Fake it till you make it”, que se traduce como “Simula hasta que lo logres” (no pude rimarlo, lo siento). Es decir, sin importar si ya tienes un producto o un crecimiento digno de presumir, esta frase promueve que falsees o simules información para poder cumplir con tus objetivos. Generalmente es aplicado en modificar, falsificar o simular información con potenciales inversionistas para poder conseguir una ronda de inversión. Pero esta frase debiera de dejar de usarse y de practicarse en el ecosistema emprendedor.

Brindar datos falsos a tus clientes, inversionistas o colaboradores no debe de ser la vara moral con la que los emprendedores y empresarios seamos medidos. Hazañas de emprendedores que con dolo falsearon información para ser exitosos, no deben ser avaladas ni celebradas. Estas estrategias agresivas pueden, en casos menos severos, representar pérdidas importantes de dinero; y en el peor de los casos, poner en riesgo la vida de las personas.

El caso de Theranos, y su fundadora, Elizabeth Holmes, atesta a los daños que esta estrategia puede ocasionar. Después de recibir inversiones por más de $400 millones de dólares, cerrar inversiones y convenios comerciales con gigantes como Wallgreen’s o Safeway, y tener una valuación por encima de los $9 mil millones de dólares, una serie de investigaciones y denunciantes (“whistleblowers”) emergieron para, no sólo ocasionar la caída de la empresa, sino para iniciar juicios criminales contra Holmes y sus secuaces. Y es que Holmes simuló la eficacia de su producto estrella a tal grado que puso en riesgo la vida de miles de personas.

Theranos era conocido por diseñar una máquina, del tamaño de una impresora, que podría generar análisis clínicos de sangre, de muchos elementos sanguíneos, en forma prácticamente inmediata y con una muestra de sangre tan pequeña que no requería de agujas o jeringas (sino simplemente un piquete, como el que los diabéticos utilizan para medir su glucosa). Sin embargo, la tecnología no funcionaba. Los resultados de los análisis no cumplían con los criterios de calidad, e inclusive utilizaba métodos tradicionales de análisis para fingir que su tecnología funcionaba.

Elizabeth Holmes ascendió a la fama del emprendimiento en Silicon Valley, en ocasiones siendo comparada con su ídolo, Steve Jobs (Apple). ¿Pero cómo una persona que no terminó la universidad y que no tenía experiencia en análisis clínicos pudo engañar a clientes, inversionistas y colaboradores? Holmes era una vendedora nata. Su voz grave y la manera en que atrapaba tu atención con sus historias engatusaron a conocidos y extraños, incluyendo a muchos inversionistas avezados. Tal vez pequeñas promesas y mentiras comenzaron a convertirse en una bola de nieve que después no pudo detener. Por esto es importante tener la disciplina de no falsear ni simular información desde un inicio, sin importar qué tan insignificante pueda parecer.

Ahora, si quieres conseguir una inversión, debes de tratar de enfocar tus datos y gráficas en la información más halagadora de tu empresa. Esto es diferente a simular o inventar información; se trata de construir una historia enfocándote en lo más vendible de tu startup. Por ejemplo, si tu negocio aún no tiene ingresos, obviamente no servirá mostrar una gráfica de tus ingresos; enfócate en el crecimiento de tus usuarios. Si aún no tienes usuarios, enfócate en el tamaño del mercado y en la experiencia de tu equipo. Si tus ingresos no han crecido tanto, pero sí tu rentabilidad, construye gráficas de lo segundo.

Pero si crees que no tienes nada que puedas vender a tus inversionistas para cerrar una ronda de inversión, no caigas en la tentación de inventar datos o cifras. Esto sólo significa que tienes que trabajar más en tu startup para que puedas regresar con inversionistas en un futuro. Recuerda que los inversionistas profesionales saben y entienden el riesgo de invertir en startups. No es tu labor garantizarles un retorno, pero sí lo es, siempre ser honesto.

Si quieren sabe más sobre la fascinante historia de Theranos, les recomiendo el libro Bad Blood de John Carreyrou o el documental The Inventor: Out for Blood in Silicon Valley.

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