5 claves que definen a los líderes en una tormenta

¿Te permites ser vulnerable? Es importante que sepas que esta es una característica humana que está muy distante de ser debilidad. Toma nota de lo siguiente.

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“Si eliges actuar un personaje al liderar, en vez de ser quién eres, ¿qué costo pagas?”

    Se hizo un profundo silencio en la conversación de coaching ejecutivo con una clienta. Hace años que es la directora ejecutiva de una empresa multinacional, y, habiendo pasado todo tipo de crisis y coyunturas en su país, la época bisagra que vive la humanidad parece que la desconcertó por completo.

    “Es que hay momentos en que no sé qué hacer ni cómo actuar”, dijo.

    Otro silencio. Una emoción que irrumpe. Justo ahí apareció el rasgo de la vulnerabilidad, una característica humana que está muy distante de ser debilidad. 

    Ser vulnerables es asumirse como profundamente humanos, aceptando que no sabemos todo, ni lo sabremos, y que hay momentos que nos superan. 

    Por la carga de siglos donde la fortaleza y los actos heroicos han sido catalogados como indispensables para el espíritu de quienes lideran, recién ahora, en este tiempo de quiebre del mundo, se empieza a considerar que la emocionalidad es un factor decisivo para el equilibrio y el entendimiento entre las personas.

    Es posible ser grandes pilotos de tormenta expertos, tener la templanza y el estoicismo necesario, y, a la vez, la sensibilidad de conectarse con los sentimientos profundos y la no certeza. Y esto no devalúa las competencias profesionales ni la capacidad de liderazgo. 

    La dimensión emocional de la vulnerabilidad

    La vulnerabilidad, cuando la dejamos expresar, pone en movimiento la dimensión emocional y de la autoimagen de cada persona, y la confronta con sus límites, con sus expectativas y con los “debo ser” que se tienen.

    Estos mandatos culturales, familiares y educativos, de la sociedad donde estamos insertos, y de las culturas empresariales en las que nos movemos, han hecho que ese rasgo humano sea visto como de influencia negativa. En realidad, no hay nada mejor que alguien al frente de un equipo que puede expresarse con total convicción acerca de quién es y cómo se siente en cada momento.

    Entonces, la vulnerabilidad se alcanza en base a la autenticidad y la claridad acerca de cómo afrontas frente a las circunstancias que se presentan. 

    5 claves para darte el permiso de ser vulnerable 

    El espacio que se está dando para poner a las emociones sobre la mesa, y a la empatía y a la comprensión como valores genuinos para relacionarnos, permite la expresión de las distintas facetas del ser humano, como una totalidad. Cada vez se entiende más que no somos distintas personas, sino un ser humano ejerciendo diferentes roles.

    Estas cinco claves ayudarán a conciliar tu liderazgo con tu vulnerabilidad, para que logres mayor autenticidad y coherencia personal y profesional:

    1 – No hay personas invulnerables 

    No existe quien sea invulnerable, y todos tenemos un punto que, cuando se toca, nos lleva a ese estado donde aparecen las fibras más sensibles. 

    Por más que veas a líderes que muestran ser poderosos y casi indestructibles, trabajo permanentemente con esas personas que, en la intimidad consigo mismas, son exactamente iguales que cualquier otra. 

    Para trabajar en aceptar la vulnerabilidad: la autoconsciencia, el saber quien eres y que te animes a ir profundo en bucear en tus aspectos internos son las mejores herramientas. 

    Al hacerlo, reforzarás tu confianza y también sabrás permitirte los momentos donde no es necesario forzarte a ser alguien que no eres y, simplemente, nadar en tus emociones, sin reprimirlas ni ocultarlas.

    2 – Detecta tus tendencias limitantes y expansivas

    Las tendencias limitantes son comportamientos aceptados que tienes acerca de tu mundo emocional. Se alimentan de creencias restrictivas que, de tanto hacerlas verdad en ti, las asumes como naturales y reales. 

    Las tendencias limitantes están conformadas por un abanico de disparadores frente a los que actúas en automático, que se manifiestan en forma de reacciones que te llevan siempre por el mismo camino.

    Las herramientas que te pueden ayudar son trabajar conscientemente a través del autoconocimiento; y saber que, así como hay tendencias limitantes, existen también las expansivas, es decir, aquellas que permiten que te despliegues en toda tu capacidad. 

    Sugiero que explores nuevos caminos ante situaciones parecidas; que observes desde distintas perspectivas lo que te sucede para tomar diferentes dimensiones; y que evites reaccionar en automático. 

    3 – Baja tu máscara: aunque no lo quieras, eres vulnerable

    Imagen: Sindy Süßengut vía Unsplash

    Hay un costo muy alto que se paga por vivir disociado de la esencia de quien eres. En algunos espacios donde convivimos, como en ciertos trabajos y círculos sociales, parece que está aceptado mostrarse de una forma distinta a quien eres. 

    Esto lleva a cubrirse con una máscara o armadura que endurece las emociones y produce un efecto de distanciamiento cada vez más pronunciado entre tu esencia y lo que actúas para afuera. 

    Por ejemplo, hay personas que tienen como lema la frase “tengo todo bajo control”, cuando por debajo saben que no hay nada que puedan realmente controlar; a lo que sumo pueden gestionarlo. Y eso hace que el falso personaje en el que viven los convierta en alguien irreconocible con el tiempo.

    La sugerencia es que permitas que aflore tu ser auténtico, con sus fortalezas y también sus vulnerabilidades; y que concilies dentro tuyo todos los “tengo que” transformándolos en “quiero” y en “elijo”, que es una forma de plantarte con más consciencia ante lo que vas haciendo y sintiendo. 

    4 – Habla de lo que te pasa 

    Las personas invulnerables mantienen conversaciones que, en general, son triviales. Son muy pocas las personas con las que se abren de verdad. 

    El hablar de lo que te pasa, cómo lo estás viviendo, qué sientes y cómo impacta eso en ti, creará las condiciones para moverte hacia una mayor autenticidad.

    Pruébalo poniendo en marcha conversaciones honestas, profundas, donde la otra persona te escuche sin juicios ni condiciones, y observarás que la armadura empieza a ceder luego de algún tiempo.

    5 – Practica fuera del campo de batalla en el que usas tu armadura

    Encontrarte con nuevas personas fuera de los ámbitos habituales, practicar un deporte, hacer tareas de voluntariado, conectarte con realidades sociales afines con tus valores y muy distintas a lo que haces todos los días, te sensibilizarán y despertarán la cualidad de mostrarte tal cual eres. Son formas eficaces para que integres tu vulnerabilidad y así, conectarás con tu ser más honesto y sincero contigo. 

    En este camino encontrarás muchas personas de apoyo: arma tu red, pide específicamente lo que necesitas y verás cómo paulatinamente te permitirás conciliar mejor el aspecto vulnerable que todos tenemos, con tu forma de ser y hacer en el mundo. 

    Guillermo Latorre vía Unsplash
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