De changuitos y aventuras a un negocio multimillonario: el ingeniero marino que creó las bolsas Kipling

Los famosos llaveros de changuitos que han encantado al mundo empezaron en Amberes cuando un ingeniero marino decidió cambiar de carrera.

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No lo vas a creer, pero una de las marcas de bolsas y maletas que más ha encantado al mundo empezó siendo el cambio de carrera de un ingeniero marino llamado Paul Van de Velde. Estaba cansado de diseñar muelles y tuvo la idea de empezar a diseñar otras cosas. Buscó a uno de sus amigos que se dedicaba a hacer equipaje para rebotar ideas sobre el producto.Se juntó con sus amigos Vincent Haverbeke y Xavier Kegels y entre los tres crearon la marca Kipling en Amberes, Bélgica a finales de los años 80.  

Kipling
Xavier Kegels y Paul Van de Velde

La originalidad del producto se dio por un accidente un día que estuvieron intentando tintar nylon para una de sus primeras producciones. El tinte que utilizaron estaba muy caliente y al tocar el material sintético, la tela se arrugó. Fue así como descubriendo su tela icónica, el nylon corrugado. Lo que estaban buscando era crear bolsas que pudieran usarse casualmente y fueran divertidas al mismo tiempo. Que fuera un producto apto para las personas con un espíritu aventurero, pero que se pudieran usar en cualquier ocasión. 

Pensando en aquello que querían transmitir con sus bolsas, empezaron a proponer ideas de nombres. Tenía que ser algo que pudiera encapsular todos sus valores, pero los fundadores no querían elegir una palabra de otros idiomas que significa “explorar” o algo por el estilo. Decidieron nombrarla en honor al autor de El libro de la selva, Rudyard Kipling porque engloba muy bien lo que querían que su marca fuera: un clásico con una esencia divertida y aventurera. 

Al tener el nombre, la identidad de la marca empezó a fluir y  decidieron incluir el icónico llavero del changuito. Es una gran manera de agregarle diversión a la marca sin que se pierda la elegancia simple que tiene. El llavero diferencia a Kipling de otras marcas y se ha vuelto parte de la experiencia de los clientes. Si alguna vez has comprado algo de Kipling, sabrás que cada changuito tiene un nombre diferente. Los nombres que llevan los llaveros pueden parecer muy exóticos o muy normales, tienen una gran variedad porque los nombran igual que alguno de sus empleados de cualquier parte del mundo. El branding de esta marca ha sido muy fuerte desde sus inicios y un gran contribuidor a su éxito como compañía. 

Imagen: Kipling

“Lo mejor que puede hacer una marca es crear mystique, un culto, un ambiente. El producto debe ser más que sí mismo, es una experiencia. Tienes que vender la experiencia.”, dijo Philip Kotler sobre Kipling, un experto en branding en entrevista con The Wall Street Journal.

La marca comenzó a tener éxito desde que abrió. El concepto era perfecto para los años 80: una moda atrevida y colorida de bolsas. Van de Velde quiere atraer al público joven, lo cual ha logrado bastante bien con el branding de la marca. Pero dado que estos gustos cambian, el diseño de la compañía siempre ha tratado de poner atención a la moda que usan los niños en las calles de todo el mundo. Pero ningún proceso de emprendimiento es perfecto y cuando llevaban cinco años de operación con tiendas en varios lugares de Europa, su banco les informó que ya no podría darles el apoyo económico que necesitaban. Tenían tres meses para encontrar otra fuente de ingreso.  

Van de Velde consiguió un inversor con suficiente dinero para financiar sus planes. Fue el Señor Gram, un hombre de negocios belga quien salvó la marca cuando compró una acción mayoritaria y se volvió el CEO. Poco a poco Kipling comenzó a recuperar su estabilidad y pronto consiguió oportunidades mucho más grandes. 

En 1992 un comprador de Bloomingdale's le llamó a Van Velde para distribuir bolsas a Nueva York después de haberlas visto en Harrods. Después de eso muchas tiendas siguieron sus pasos y comenzaron a pedir que se les distribuyera productos de Kipling a sus tiendas. 

Imagen: Kipling

Hoy en día. Kipling tiene tiendas en más de 80 países y es una marca reconocida en todo el mundo. En el 2004 la compró la corporación VF, que ayudó a su crecimiento. Han tenido cambios en la administración y los diseños, pero siempre han decidido mantener la identidad “funky” de la marca.

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