De limpiar ollas de cocina a conducir barcos a toda velocidad: la historia de Joshua Bremmerer y Komodo Covers

A pesar de los altibajos, hoy me siento feliz de haber tomado la decisión de emprender. Esta es mi historia diseñando y desarrollando un innovador producto por mi cuenta.

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Existe una infinidad de historias de fundadores que proclaman sus logros como algo que su genialidad les permitió alcanzar. En realidad, la mayoría de las startups nacen de un trabajo increíblemente duro y de una vertiente en una industria particular, donde la idea es solo un aspecto del extenso proceso del desarrollo de un negocio. Lo último se ajusta a mi historia, en la que he aprovechado mis habilidades en varios sectores y las he utilizado a mi favor para crear mi producto: Komodo Covers.

komodocovers.com

Trabajé en múltiples sectores de diferentes industrias para acabar encontrando mi lugar en el mundo. Dejé la escuela a los 16 años para matricularme en un programa de artes culinarias. Antes de trabajar en restaurantes, durante un periodo de dos años culminé mi programa mientras trabajaba en una cocina. Durante los seis años siguientes, viajé y competí en competencias de esquí mientras trabajaba como cocinero de línea y a tiempo parcial en una tienda de esquí. Luego lo dejé todo y me trasladé a los Alpes franceses, antes de trabajar en un concesionario Subaru GMC en los Estados Unidos y finalmente establecerme en un puesto de tiempo completo en la tienda de esquí antes mencionada.

Foto: Cortesía Komodo Covers

Aprendí muchos atributos aplicables que ahora implemento a diario como CEO. Desde el impulso competitivo como esquiador hasta las tácticas de venta en el concesionario Subaru, cada aprendizaje ha tenido sus propias ventajas. Sin embargo, fue en la tienda de esquí donde las cosas realmente despegaron para mi. Empecé por completar la digitalización del proceso de alquiler y venta, incluyendo la creación desde cero de una tienda de e-commerce y un spin-off para el ajuste de botas. Después de dejar la tienda de esquí, se me dio la oportunidad de ayudar en la apertura del departamento marino de una tienda Powersports de tamaño considerable. A partir de ahí, decidí crear finalmente Komodo. Aprendí mucho durante mis dos años en el concesionario marino, y todavía uso los contactos que establecí allí para posibles alianzas con mi startup.

Este viaje, con todos sus altibajos, me ha llevado a ser el CEO de Komodo, habiendo diseñado y desarrollado el producto por mi cuenta. Ahora estamos a la vanguardia de la innovación y la tecnología de las cubiertas de botes, proporcionando un servicio único a nuestros fieles clientes. Pero, ¿cómo he llegado a este punto?

La elaboración de nuestras cubiertas

Desde que tengo memoria, mi familia ha tenido la suerte de tener un bote, y siempre ha sido un reto amarrarlo, lidiar con la manutención y mantenerlo limpio. Esta fue la inspiración para la idea de Komodo Covers. La idea es sencilla: al mantener una humedad baja bajo la cubierta del barco, se evita la corrosión y la aparición de moho. Afortunadamente, con la ayuda de la tecnología moderna la idea se ha ampliado a más que eso.

En el proceso de creación, colaboramos con una empresa que decía tener más de 40 años de experiencia en la fabricación y el diseño de cubiertas para barcos para nuestro prototipo de cubierta, utilizando el barco de un amigo como prueba. Partieron de un diseño CAD de la cubierta que les dimos e insistieron en hacer su propia inspección y medición del barco.

Cuando llegamos a ver la primera versión de la cubierta, fue chocante. Pesaba más de 80 libras (36.2 kg), estaba hecha con un material incorrecto y tenía un armazón roto. Sin embargo, estos pequeños contratiempos son los que te permiten crecer como empresa. Fue una lección muy útil para mantener la capacidad del equipo y la importancia de la propiedad intelectual. A partir de ese momento, supimos que debíamos ser mucho más precisos con nuestros diseños y la diligencia y agilidad que debíamos tener en todo el proceso de fabricación.

La fabricación de un producto durante la pandemia y las lecciones aprendidas

La principal lección que he aprendido del periodo de la pandemia es que todo es posible siempre y cuando te des un margen de diez semanas. El retraso típico por un cierre de la empresa o una escasez de piezas parece ser el mayor problema actual. Saber esto me permite empezar proyectos con anterioridad, y después del periodo de espera inicial de diez semanas, las cosas parecen avanzar con relativa facilidad.

La demanda ha aumentado, mientras que la oferta ha disminuido. Para una empresa joven y en crecimiento como la nuestra, pudimos desarrollarnos rápidamente durante la pandemia. Nuestra escala de producción estaba enfocada y, obviamente, era mucho menor que la de un gran fabricante de automóviles, por ejemplo. A medida que el entorno económico vuelva a ser algo parecido a la normalidad, podremos desarrollar nuestros productos mucho más rápido, en mayor escala y de forma más consistente.

Hoy soy plenamente consciente de que diseñar y fabricar son dos cosas muy diferentes. Desde el papel hasta la producción, hay que tomar miles de pequeñas decisiones. En nuestro caso, tuvimos que intentar incorporar y tomar prestada tecnología de otras industrias para construir un producto eficaz. Este proceso reiterativo de inventar un producto es doloroso, ¡y sólo se fracasa cuando se deja de intentar! Puede ser fácil quedarse atascado en un agujero al encontrar un pequeño fallo o retraso en un producto a lo largo de su desarrollo. Como líder, no puedes dejar que esto ocurra: tienes que tener en cuenta el panorama general.

Por ejemplo, después de cuatro meses de pruebas en el exterior, descubrimos que nuestro lote original de tejido personalizado (8000 yardas MOQ) no estaba a la altura en condiciones climáticas adversas; las temperaturas bajo cero y los vientos de 60 millas por hora hicieron que el tejido se rompiera. Este es el tipo de problema que puede llevar a una empresa a la quiebra. Sin embargo, nos limitamos a avisar al fabricante del problema y continuamos con nuestro plan de vender la tela por eBay, posteriormente.

Construir una empresa inclusiva

A lo largo del camino, me he dado cuenta de que construir un negocio consiste en cuidar de las personas con las que trabajas y verlas como una unidad. Intentamos hacer algo especial para celebrar los hitos significativos y las ocasiones personales en nuestra empresa y ayudamos a los empleados a cumplir sus sueños. En cuanto a los clientes, también son un grupo diverso, por lo que la empresa tiene que representar lo mejor posible a nuestro grupo de consumidores para servirles. Nos gusta pensar en nosotros mismos como una empresa de estilo de vida inclusivo, una familia en la que cada miembro del equipo desempeña un rol vital y apoya a otras áreas, y promovemos activamente esta cultura.

Para crear esta cultura, creo que la contratación debe hacerse en función de la experiencia del individuo y no de su formación académica. No me interesa un título universitario de lujo si otro candidato ha demostrado años de trabajo para llegar a donde está. Busco candidatos con la aptitud y las habilidades necesarias para el trabajo, inclinándome en gran medida por sus aptitudes. De la misma manera en la que desarrollamos artículos originales que nunca se han producido, no siempre es posible encontrar a alguien con la formación precisa que se requiere.

Espero poder seguir haciendo crecer a Komodo y ver cómo nuestro producto despega en el mercado. Si mis empleados están bien compensados y contentos, y mis clientes están satisfechos con el producto, esto sería mi felicidad completa.