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¿Buscas fondos

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¿Buscas fondos ¿Buscas fondos? ¿Cómo funciona? ¿Llegó tu turno? El tiempo, factor importante A escena el fideicomiso Pon en claro tu objetivo Cuídate de los gastos ocultos Verifica los antecedentes de la empresa Confirma su vocación por el servicio

¿Buscas fondos?

Consejos prácticos surgidos de un caso real que te permitiránanalizar todos los detalles antes de contratar un sistema deautofinanciamiento

Por Franchi Raúl Martínez M.

Quienes ya se ven a sí mismos dirigiendo su propio negocio, en su caminohacia la soleada isla de la independencia económica se enfrentan a unimportante y elemental escollo: su propio bolsillo.

Cualquier negocio, por simple que sea, requiere de un desembolso de capital, ycomo hace años que los bancos dejaron de prestar dinero,¿dónde encontrar los recursos necesarios para remodelar ese local oadquirir aquellos equipos? Sin duda la proliferación de las empresas deautofinanciamiento es una consecuencia natural de la escasez de crédito.Su novedoso sistema de ahorro, inspirado en las tradicionales &flashquottandas&flashquot, emulala batalla heroica de tantas amas de casa por apartar un &flashquotguardadito&flashquot de susquincenas y adelantar la compra de ese deseado horno de microondas. Sóloque el método se aplica ahora a miles de ahorradores que sueñancon ser su propio jefe.

¿Cómo funciona?

¿ Los sistemas de ahorro basados en autofinanciamiento, realmente son unaopción viable? Intentaré responder a estas preguntas con laautoridad que me confiere el haber experimentado en carne propia las mieles dela tierra prometida por las empresas de autofinanciamiento. En el caminoencontré tanto beneficios como sorpresas, y la prudencia me obliga aseñalar este ejemplo, no sea que tú o alguien más hayasgozado (o padecido) distintos resultados con otras prestadoras de este tipo deservicios.

Hace un año recibí en mi oficina la visita de un vendedor, unhombre que con paciencia de santo se arremangó su camisa para explicarmelas bondades del método. Me pareció razonable escuchar que,cuando un grupo de personas como yo buscan conseguir más recursos de losque disponen para concretar un proyecto o adquirir una propiedad (esteúltimo era mi caso), aporten cierta cantidad mensual y cada mes sorteenentre sí el capital acumulado, de manera que el feliz ganador en turnoreciba los beneficios con anticipación.

Cada miembro del grupo elige la cantidad que desea ahorrar y la sella en uncontrato, comprometiéndose a realizar tantos pagos mensuales como seannecesarios hasta cubrir el valor comprometido. En mi caso, para calcular elmonto que debería aportar mensualmente había que dividir elvalor de mi contrato entre ciento ochenta cuotas mensuales (equivalentes aquince años). La empresa de autofinanciamiento les evita a losahorradores la compleja tarea de organizarse entre ellos y de administrar susaportaciones, a cambio de una módica cuota del cuatro por ciento delvalor total del contrato (del capital que pretendan ahorrar). Para cubrir losgastos administrativos el ahorrador pagará cada mes el 0.11 por cientodel monto total, más una prima de seguro inferior a cien pesosmensuales.

La suma de gastos se apreciaba más que razonable. Claro que tododependería, pensé, del tiempo que el sufrido ahorradordeberá esperar para recibir el valor total de su contrato. Es decir, siresulta ser el último en la fila, no volverá a ver su dinero sinohasta dentro de ciento ochenta meses, y para esas fechas estará muydevaluado. Pero mi sagaz interlocutor se adelantó a mis preocupaciones yme explicó que tanto el valor del contrato como las cuotas mensuales seactualizan cada mes para proteger el patrimonio del ahorrador de losperniciosos efectos de la inflación. Además, como la gente sueleadelantar cuotas, se junta más dinero y así el tiempo necesariopara que recupere su ahorro se reduce considerablemente.

¿Llegó tu turno?

Hasta aquí todo parecía marchar muy bien, pero ¿quémotivos tendría un ahorrador para hacer aportaciones adelantadas? Denueva cuenta llegó la explicación perfecta: existen cuatromecanismos para determinar quién o quiénes serán losganadores del mes; en dos de estas modalidades se benefician quienes hayanacumulado más puntos (cada pago mensual equivale a un determinadonúmero de puntos y los pagos adelantados se premian con puntosadicionales). Una tercera modalidad funciona mediante sorteo y, una cuarta, através de una subasta donde los inversionistas con más prisaofrecen un número de cuotas que deberán adelantar en caso deresultar triunfadores. Estas cuatro modalidades siempre siguen la mismasecuencia, dependiendo de dónde se quedaron la última vez: si elmes anterior usaron las modalidades uno y dos, este mes continuarán conla tres y cuatro, y así sucesivamente. Por supuesto, el número deoportunidades dependerá de los recursos acumulados en el fondocomún hasta ese momento.

La gente que puede adelantar cuotas incrementa sus probabilidades de ganar (oadjudicarse, conforme al glosario técnico del autofinanciamiento). Eltema me quedó claro: quien más mensualidades ha aportado es elque gana, pero como yo no quiero esperar años para recuperar mi dinero(de hecho lo necesitaría en tres o cuatro meses) este sistema no es paramí. Pues lo tendrá en ese plazo, volvió a la carga elvendedor, siempre que pueda adelantar unas ochenta o noventa cuotas (del totalde ciento ochenta contratadas) &flashquot...de esta manera le garantizo que irá ala cabeza y resultará `adjudicado' a lo sumo en cuatro meses&flashquot. Elmecanismo, según podía apreciar, casi prometía duplicarcualquier capital de que pudiera disponer en ese momento. Visto de otra manera,si me comprometía a ahorrar cien pesos y adelantaba pagos equivalentes acincuenta pesos, recibiría en muy poco tiempo el beneficio de los cienpesos. Por supuesto que sólo tendría que pagar la mitad queaún adeudaba (y que representaba mi `crédito' real), encómodas mensualidades durante quince años, con gastosequivalentes a una tasa de interés que sólo se encuentra en elprimer mundo.

El tiempo, factor importante

Todo esto sonaba demasiado atractivo, ¿pero quién me garantiza queel dinero me será entregado en su oportunidad? El agente de ventas, queya había acumulado sobre mi escritorio folletos, contratos, programas depago y cartas de clientes eternamente agradecidos, sacó máspapeles de su portafolio para demostrarme que los recursos de los ahorradoresson administrados por un fideicomiso operado por un banco comercial, y que deesta manera el dinero está resguardado aún en caso fortuito yaltamente improbable de que la empresa tuviera que cerrar. Incluso lasreuniones mensuales de adjudicación son supervisadas por un interventor.

Dicho esto concluí que frente a mí tenía una de esasoportunidades que no se dan todos los días y cerramos el trato. Lo queocurrió a partir de ahí ha sido una experiencia que creoconveniente compartir con todos aquellos lectores que pudieran interesarse enestos sistemas de ahorro, pues puedo ver ahora que, si alguien me hubiera dadoalgunos tips en su oportunidad, muy probablemente me habría tomadomás tiempo para pensarlo.

A escena el fideicomiso

Sin duda el método de autofinanciamiento, a diferencia de la alarmadesatada por las cajas de ahorro (con las cuales no comparte vínculoalguno) es relativamente seguro. Es verdad que maneja recursos de terceros,pero estos se depositan en un fideicomiso que vigila su uso transparente. Laempresa de autofinanciamiento no permite aplicar estos recursos conpropósitos de alto riesgo, sino sólo para la compra de bienes(vehículos o propiedades) que en sí mismos constituyen unagarantía de recuperación en la eventualidad de una falta de pago.Pero resulta una falacia pensar, según pude comprobar posteriormente,que se trata de un sistema de ahorro a corto plazo (salvo que la buena suerteacompañe al ahorrador).

Es un error pensar que el mecanismo funciona bien para aquellos que, como yo,pretenden recuperar su capital en un plazo definido y que no estándispuestos a esperar uno, dos o seis años para recibir el valor de sucontrato. Esto es lo que el hombre del portafolio debió haberme dichocon claridad. En mi caso, firmé varios contratos y los pude adjudicartodos en plazos que oscilan entre siete y once meses, pero a costa de tener queadelantar hasta un ochenta por ciento de su valor, pues es común quealgunos ahorradores se desesperen por recuperar su ahorro y liquiden todas lasmensualidades que les restan por pagar, lo cual `encarece' la posibilidad quetienen los demás para beneficiarse rápidamente y los obliga aadelantar tantas cuotas como puedan. De esta forma, si para recibir cien pesoscontratados debo adelantar ochenta pesos, el beneficio real (la parte realmente`prestada') es de sólo veinte pesos y los gastos aplicados a estafracción ya no se ven, ni mucho menos, tan atractivos como aparentabande inicio.

Siendo que el sistema se soporta en la oferta y la demanda de recursos dentrodel grupo de ahorradores, la empresa de autofinanciamiento nada puede hacercuando una gran parte de ellos corren desesperados a adelantar cuotas paraobtener el ahorro pactado. Lo que sí puede hacer es hablar con claridadsobre los plazos reales de recuperación, que son totalmente fortuitos yque de ninguna manera serán muy cortos.

Existen otros elementos, además del factor tiempo, que el aspirante aahorrador deberá considerar antes de contratar este tipo de servicios.En mi opinión, antes de elegir una casa de autofinanciamiento esindispensable formular las preguntas correctas y conocer ciertas minucias quedifícilmente se advierten de entrada, salvo que tengamos la buenafortuna de que alguien nos lo cuente.

Pon en claro tu objetivo

Normalmente las casas de autofinanciamiento restringen el destino de losahorros a la compra de vehículos y a la adquisición,remodelación o construcción de inmuebles. Es probable que algunaspuedan darte mayor libertad para elegir otro destino, siempre queseñales una garantía sólida. Pero, cualesquiera que seantus intenciones, no cuentes con el dinero; considéralo como un ahorroque no necesitas y que aparecerá en algún momento futuro, cuandomenos lo espere. Es muy importante que no necesites el dinero ya que si losplazos se alargan y decides salirte anticipadamente, te toparás con uncosto convenientemente elevado.

Cuídate de los gastos ocultos

Si el destino final de tus ahorros es un bien inmueble (como la compra de unterreno o de un local comercial), estás obligado a pagar los gastos deavalúo de la propiedad y un estudio socioeconómico -cuyajustificación es para mí un misterio- que la empresa teaplicará. Estos gastos me fueron comunicados oportunamente, pero existenotros que no tuve la suerte de conocer con oportunidad: los cobros delfideicomiso por administrar mi patrimonio, que a la larga suman un importesuperior al cuatro por ciento de gastos de apertura de contrato.

Otro gasto significativo son los honorarios del notario que escriturarála propiedad. En mi caso se intentó imponerme a un notario argumentandoque &flashquotasí lo exige el área Fiduciaria&flashquot y que, comoaverigüé posteriormente, aplicaba monopólicamente lastarifas máximas permitidas y se encerraba en una actitud de &flashquotte atiendoporque te hago el favor&flashquot. Para mi fortuna, y pese a la renuencia de laempresa, acudí con el banco y salí con su permiso para contratara un notario de toda mi confianza. Estas no son las únicas sorpresas quepuedes encontrar si no analizas con detalle los costos ocultos detrás deuna operación de compra-venta. Por ejemplo, si la empresa o elfideicomiso exigen que la escrituración se realice al valor deavalúo, podrías acabar pagando el doble de impuestos (en el casoque el avalúo sea muy superior al importe que realmente estéspagando).

Verifica los antecedentes de la empresa

Recomiendo ampliamente que conozcas a los directivos o, mejor aún, alpropietario de la empresa de autofinanciamiento que pretendas contratar. Ladisponibilidad y la cortesía con que atiendan tus dudas te daráuna idea de lo que puede esperar posteriormente y, al mismo tiempo, puede sertemuy útil dejar abierto este camino porque muchas empresas carecen deejecutivos de cuenta que se hagan cargo de los clientes y los empleados notoman decisiones, o incluso desconocen muchos aspectos del negocio. Cuandodescubrí los gastos no contemplados en mi contrato, me dirigí conel propietario de la empresa de autofinanciamiento para manifestarle midesacuerdo. Con amable algidez me contestó que &flashquotdebería conocerlos gastos que implica un fideicomiso&flashquot y que &flashquotesto no era asunto de ellos&flashquot.Decidí entonces apelar a la Cámara de Empresas deAutofinanciamiento y con gran sorpresa descubrí que su presidente era lamisma persona con quien ya había hablado, por lo que te ahorro esteúltimo camino como fuente de consulta.

Algo que resulta muy sencillo y muy esclarecedor es acudir al Instituto deProtección del Consumidor para verificar el número de posiblesdemandas interpuestas contra la empresa que has seleccionado. La ausencia dedemandas es una buena señal; si existen, podrás cambiar tudecisión o pedir una explicación.

Esta es una clave para que verifiques la confianza que tiene la empresa en tupropia actuación: solicítale una lista de diez o quince clientes-si esta información es `confidencial', tendrás motivos parasospechar- y utiliza esta lista para pedirles su opinión a dos o tres deellos. Siempre será muy interesante hablar con otros clientes de laempresa para averiguar `como les fue en la feria'.

Confirma su vocación por el servicio

* En un mercado abierto, el servicio se impone como una fuente elemental decompetencia y algunas empresas son más sensibles que otras en lo quetoca al trato con sus clientes.

* No te dejes influir por la cortesía y disposición naturales enel vendedor y averigua todo cuanto puedas sobre el comportamiento de laempresa. Indaga si otros clientes reciben oportunamente sus estados de cuenta(en mi caso ni siquiera existían) y la información necesaria paratomar tus decisiones de inversión.

* Pregunta quién será el responsable de atenderte una vez firmadoel contrato y comunícate con esa persona, así como con otrosfuncionarios de la empresa, para pulsar por cuenta propia su buenadisposición. Confirma que te facturen con oportunidad los gastos querealices pues algunas empresas pueden tomarse hasta un año para hacerlo,ocasionándote problemas si tienes necesidad de deducirlos.

Cualquier señal es importante en la etapa en que todavía no hayastomado una decisión, y te sugiero que incluso evalúes la rapidezy disposición con que la recepcionista y otros ejecutivos atienden tusllamadas. En síntesis, pondrás tu dinero a buen recaudo con esegrupo de personas y más vale que te sientas confortable con ellas desdeun principio.

Podemos concluir que las empresas de autofinanciamiento constituyen ya unaimportante alternativa para el ahorro, sobre todo para aquellos inversionistasque estén dispuestos a cambiar una liquidez nula a cambio de gastos (queen el caso de un crédito llamaríamos tasas de interés)relativamente bajos. Si has dibujado en tu futuro la posibilidad de emprenderun negocio propio y no te importa que esta idea se materialice mañana odentro de algunos años, el autofinanciamiento puede ser un camino. Perono lo hagas sin un análisis meticuloso de las diferentes opciones queexisten en el mercado. Creo que las recomendaciones anteriores pueden aportartealgunas pautas útiles para realizarlo.