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El correo electrónico

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El correo electrónico El correo electrónico Hablar vs. teclear El lado impersonal Antes de presionar `'Enviar''

El correo electrónico

Piénsalo dos veces antes de oprimir la tecla &flashquotEnviar&flashquot

Por Marc Diener*

Es fácil obsesionarse con el correo electrónico: esrápido, barato y, actualmente tan socorrido como el café o lasperforaciones corporales. Sin embargo, como hombre de negocios moderno nodeberías impresionarte tan fácilmente pues, así como lostambores, las señales de humo, el servicio postal, el teléfono yel fax, el correo electrónico es sólo otra forma decomunicación.

Como tal, su propia fuerza y debilidad son especiales, específicamente ala hora de hacer negocios. En la mejor de las situaciones, el correoelectrónico es rápido y conveniente. Es excelente para respondercon rapidez a preguntas simples. Es impresionante en la organización dejuntas y logística. Fantástico para hacer circular borradores decontratos, datos financieros y mucha más información relevante.Cuando es necesario informar o crear un consenso, con el e-mail se puedellegar a un gran número de personas, particularmente aquellas con altonivel gerencial. Al igual que cualquier comunicado por escrito, el correoelectrónico provee un filtro natural y tiempo para reflexionar antes decontestar.

Hablar vs. teclear

Hasta este punto, el panorama parece alentador. Sin embargo, el otro lado de lamoneda comprueba que muy poca gente escribe a la velocidad que habla. Prepararuna respuesta coherente y comprensiva usando el correo electrónico,contrariamente, puede consumir mucho tiempo. Por lo general, el método ala antigüita (uso del teléfono) es mucho más eficiente queel correo electrónico. Cuando se está negociando en grupo,algunas veces es imposible darse cuenta quién reacciona a qué,especialmente cuando la cadena de correos llega con rapidez. Otro inconvenientelo representan las demoras técnicas que ocasionalmente ocurren en elciberespacio.

El lado impersonal

Aun más importante, el correo electrónico, así comocualquier comunicado por escrito, priva a los destinatarios de cualquier pistao nota no verbal. El uso de tipografía elegante, gráficasestiladas e iconos emotivos no suplen esta práctica. Si tomamos encuenta que los expertos en comunicación creen que 90 por ciento de lacomunicación personalizada cara a cara es efectiva gracias al lenguajecorporal y pistas en el modo y tono de hablar, apoyarse totalmente en el correoelectrónico puede poner en gran desventaja al remitente, incluso almismo receptor. Una agraviante más es la naturaleza del correoelectrónico: viaja a la velocidad de la bala y en algunas ocasiones losmensajes tienden a sonar como un reto, muy secos o solemnes.

Sin el contacto directo con una contraparte, la retroalimentación puedeser débil y se vuelve tentador tomar una postura extrema o nocooperativa. Ian Ballon, experto en la ley que regula en Internet resume esteescenario de la siguiente manera: &flashquotEl correo electrónico es útilpara concienciar discusiones o conferir información; sin embargo, puedeno resultar un buen medio para negociar ya que con frecuencia lanegociación requiere de escuchar al igual que hablar.&flashquot

Antes de presionar `'Enviar''

Por último, mencionaré otra falla oculta asociada al correoelectrónico. Aun cuando la mayoría de las personas tratan ele-mail como una conversación casual, no se percatan de queestán creando un archivo digital permanente. En caso de un litigio, malaelección en las palabras, uso de respuestas fuera de contexto y bromaspesadas, pueden ser la trampa para someter a cualquiera de nosotros. Siemprepiensa dos veces antes de oprimir el botón &flashquotEnviar&flashquot.

Es sorprendente la rapidez con la que el correo electrónico se haconvertido en una necesidad dentro del negocio. Con toda seguridad seescribirán tomos enteros tratando de explorar este fenómeno. Sinembargo, aun en su mejor momento, el correo electrónico jamásreemplazará la comunicación de cara a cara o de teléfono ateléfono.

Marc Diener es conferenciante y abogado en Los Ángeles, Cal. y autor deDeal Power.