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Viaje al corazón del etanol

Lo único que se ve a ambos costados de la autopista que une la urbe de Sao Paulo con el pueblo agrícola de Piracicaba, situado 150 kilómetros al noroeste, son extensiones interminables de caña de azúcar
Viaje al corazón del etanol
Crédito: Depositphotos.com
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De aquí sale el 80% del etanol brasileño, un combustible ecológico derivado de la caña, en planicies donde hace pocas décadas sólo se producía café.

Brasil es el primer productor mundial de etanol seguido por Estados Unidos; el suyo es considerado más "limpio" y eficiente, ya que los estadounidenses lo producen a partir del maíz.

Según el Banco Mundial (BM), mientras el etanol brasileño genera ocho unidades de energía por elemento fósil consumido en su producción, el de EE.UU. alcanza únicamente 1,3.

Actividad intensa

Los brasileños están orgullosos de ello, especialmente en Piracicaba, donde se encuentra una inmensa fábrica de etanol perteneciente a la empresa Cosan.

No hace falta verla. El visitante descubre su presencia por el intenso olor amargo en la zona, similar al que desprenden los campos en España durante la cosecha del olivo.

Y por el intenso tráfico de camiones, abarrotados de caña, que recorre las carreteras de tierra que rodean la fábrica, donde trabajan cerca de 2.000 personas y donde se produce tanto etanol como azúcar, que se exporta después a Europa y Estados Unidos.

Hace mucho calor, especialmente dentro de la fábrica.

Luego visitamos los campos aledaños donde máquinas agrícolas se afanan en cosechar la caña que depositan en camiones.

"Los campos pertenecen a varias familias y nosotros los alquilamos para cultivar caña", comenta nuestro guía, Rodrigo Santos.

"Toma unos 20 años desarrollar variedades de caña en cada zona ya que tiene que ver con el suelo y las plagas", añade mientras chupa azúcar de una caña que recogió del suelo, una de las más de 500 variedades que existen en el país.

Amplia experiencia

En Brasil, el etanol despegó en 2003 cuando se desarrollaron los primeros vehículos de biocombustible, o de motor "flexi-fuel", que funcionan con cualquier combinación de etanol y gasolina.

Actualmente, más de la mitad de los autos brasileños usan etanol, que contamina un 60% menos que el petróleo, según datos del BM.

Brasil comenzó su programa para promover el uso de etanol como combustible alternativo hace más de 20 años.

En ese momento, Brasil tenía un gobierno militar que buscaba reducir la dependencia del país de petróleo importado de Medio Oriente tras la crisis petrolera de los años 70.

A comienzos de la siguiente década, nueve de cada diez autos brasileños usaban solamente etanol.

Pero la idea perdió atractivo en los 90, cuando el precio del azúcar se elevó y los precios del petróleo cayeron, al tiempo que la empresa estatal Petrobras descubría nuevos campos petroleros, con lo que se redujo la importación de crudo.

El aumento de precios del petróleo durante esta década, los métodos de producción de etanol más eficientes, los incentivos fiscales y la nueva generación de autos "flexi-fuel", explican que el etanol haya despegado nuevamente, convirtiéndose en el proyecto estrella del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

Alfonso Daniela

BBC Mundo, Piracicaba, Sao Paulo