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Los 10 pecados capitales de un jefe

Uno de los factores más nocivos para el clima laboral en una empresa es tener malos jefes, ya que enturbian el ambiente alimentándolo de canales de comunicación estrechos y escaso o nula motivación en los empleados, afectando la producción para el negocio.
Los 10 pecados capitales de un jefe
Crédito: Depositphotos.com

Ser jefe es una tarea difícil y ser destacar por la excelencia en este cargo es mucho más complejo. Pero ser un mal jefe está a la altura de cualquier individuo y si no eres cuidadoso, será muy fácil que caigas en la tentación de ser un gran mal jefe. Lo que nunca será una mención muy honrosa en el mundo de los negocios.

Los malos Jefes pierden talentos para sus empresas. En el ambiente actual lo que importa es el talento. El talento gana, el talento te consigue el próximo negocio o oportunidad. El talento te proporciona ventajas competitivas. Cualquier ejecutivo que no comprende esto y trata a su gente inadecuada e injustamente, o con arrogancia corre el riesgo de ser despedido. Y con justa razón.

Los pecados de mando ejercidos por líderes negativos son repudiados por las empresas. provocan mala rentabilidad y desprestigian a la compañía.

Son 10 los errores más comunes que suelen cometer los ejecutivos que tiene posiciones de mando, aquí te los exponemos por el bien de tu empresa:

1. Abuso verbal. El abuso verbal se manifiesta de diversas maneras. Usar tonos de voz desaprobadores, sarcásticos o acusadores; hacer comentarios hirientes o críticas destructivas sobre el trabajo o aspecto físico de las personas; ser insensible ante los problemas personales de tu gente; interrumpir lo que dicen o ignorarlos con tu silencio; humillarlos en público o privado.

2. No cumplir lo que prometes. Existen ejecutivos que muchas veces que, en un afán casi desesperado, buscan a toda costa convencer a un empleado de que haga algo en particular. En este intento iracundo recurren a falsos incentivos, como un aumento de sueldo, que nunca llega.

También hay ocasiones en que cometes este pecado ejecutivo inconscientemente. Cuando tienes buenas intenciones al hacer una promesa, pero no depende de ti cumplir el ofrecimiento que estás realizando.

3. Descargar tu ira en vez de intentar corregir. Mucha veces las presiones que recaen en ti a veces son grandes. Pero agudizas el problema si en vez de buscar corregir el desempeño de tus subordinado para que mejore su productividad descargas en él tu coraje por los errores que cometió. Lo pondrás nervioso e incrementará su ineficiencia.

4. Nunca felicitar el buen desempeño. En muchas empresas, la falta de premiación o valoración es motivo de quejas para los trabajadores. Son muchos los jefes que, a veces, guiados por la Soberbia recriminan automáticamente cualquier tipo de error cometido por su empleado, pero nunca reconocen o felicitan los logros de ellos. Lo que provoca un fuerte sentimiento de desvalorización entre los trabajadores.

5. Ser incongruente. Algunos gerentes se sienten por sobre las reglas y valores de la empresa, incluso las defendidas por su boca... ¿Exiges a tu equipo que llegue temprano a trabajar pero tú sueles llegar tarde? ¿Les pides que se apeguen a los procedimientos de trabajo pero tú continuamente los evades?

¿Organizaste una campaña para mejorar el servicio a los clientes pero rechazas las llamadas de éstos porque siempre lo hacen en el momento "menos oportuno"?

6. Boicotear el desarrollo de tu equipo. ¿Temes perder el puesto porque alguien brille más que tú? ¿Practicas la estrategia de divide y vencerás? Los ejecutivos que tienen este tipo de práctica en el fondo no confían en su propia capacidad para salir adelante. Es un problema de inseguridad.

7. Ser pesimista. No hay peor pecado para los negocios que el liderazgo pesimista. ¿Cómo promover la creatividad y la motivación en un equipo de trabajo con esta actitud?... así nadie se motivará.

8. Perder de vista el resultado. Existen muchos ejecutivos que se concentran tanto en las tareas que deben realizar todos los días que acaban perdiendo el foco de por qué lo hacen, y se desvían del objetivo general.

9. No conocer las motivaciones de tu equipo de trabajo. Si eres de los ejecutivos que se centran mucho en las metas que la empresa te pide o lo enormes necesidades del mercado pero te olvidas que detrás de ti hay un equipo que tiene necesidades específicas, estás perdiendo una gran oportunidad de convertirte en fuerza motivadora para ellos. No seas perezoso y encárgate de ambas requerimientos.

Saber qué es lo que les estimula te permitirá dotarles del "combustible" necesario para mantenerlos siempre animados haciendo el trabajo.

10. Ser demasiado blando. Un líder tiene la obligación de proyectar fuerza y exigir siempre resultados. La idea de que te acerques a tu colaborador y conozcas sus motivaciones, necesidades o preocupaciones no es para que te compadezcas de él. La soberbia es un pecado capital en una empresa, pero tampoco recurras al otro extremo.

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