Plan de Negocios

Abre tu academia de arte infantil

Emprende con una escuela, dirigida exclusivamente a niños y adolescentes, en donde se impartan clases de baile, música, teatro, entre otras.
Abre tu academia de arte infantil
Crédito: Depositphotos.com

Las actividades culturales ganan terreno entre la población: el Conaculta revela que 11.2 millones de mexicanos están muy interesados en la cultura, y buena parte es atribuible al gusto de los niños y adolescentes por las artes. Aprovecha la tendencia y conquista al público infantil (y a sus padres) con una escuela en la que se impartan clases de música, artes plásticas, danza, baile y teatro.

Modelo de negocio. Academia que ofrece clases diversas para niños de 3 a 12 años. Abre de lunes a viernes de 3:00 p.m. a 8:00 p.m. Sábado de 9:00 a.m. a  2:00 p.m.

Público objetivo: niños y niñas de nivel socioeconómico A, B, C y C+, con gusto por las artes plásticas, la música, el teatro y la danza.

Infraestructura: local de 150 metros cuadrados. Tiene estacionamiento y está conectado con vías de acceso al transporte público. Se ubica en zona comercial, cerca de escuelas de educación básica y comercios. Tiene recepción, sala de estar para padres, vestidor y cuatro sanitarios.

Equipamiento: un salón para danza equipado con duela, espejos, barra, accesorios para ballet, equipo de sonido. Un salón para teatro. Un salón para música (equipado con un teclado profesional y bancos). Un salón para artes plásticas (tiene mesas de trabajo, bancos, estantería y material para artes gráficas). Se aconseja instalar circuito cerrado de televisión.

Personal: un recepcionista, una persona de limpieza, un encargado (puede ser el emprendedor), un contador (puede ser contratado vía outsourcing), cinco instructores y dos maestros eventuales.

Inversión inicial: $388,000

Margen de utilidad: del 16 al 33 por ciento.

Entre la variedad de oportunidades de negocio que plantea el mercado infantil, existe una veta que vale la pena explorar. Se trata de academias de arte para niños: centros que lo mismo ofrecen instrucción especializada en danza clásica o ritmos folclóricos, que en artes plásticas, música o teatro.

El giro no es nuevo, pero en los últimos años se ha profesionalizado dando paso a opciones innovadoras que atraen la mirada de padres de familia interesados en dar a sus hijos una formación artística, como complemento de su instrucción académica y/o deportiva.

La oferta contempla escuelas de ballet, danza folclórica y ritmos del mundo; de música, canto y artes escénicas; de expresión corporal, pintura y fotografía. ¡Todas las artes se valen! Siempre y cuando se trate de alternativas serias y, de preferencia, avaladas por un organismo certificador en el ramo en cuestión, para dar certidumbre a los padres de familia sobre la calidad del servicio.

¿Qué tan atractivo puede ser el ramo? Lo suficiente si consideramos los resultados de la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales, realizada en 2010 por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Ahí se señala que 11.2 millones de personas (13% de la población) está muy interesada en la cultura.

Dicha investigación revela un franco interés en las artes por parte de los encuestados de entre 13 a 18 años. El 20.7%  señaló desear estudiar música; el 13% danza; el 7.1%, teatro; y el 12.9%, artes plásticas. El resto está dividido entre arqueología, cine y artes visuales.

Pese a ello, el 66% de los encuestados jamás ha asistido a un espectáculo de danza. El 45% nunca ha ido a un concierto de música en vivo, y el 67% no ha visto una obra de teatro. ¿Los motivos? Falta de tiempo y dinero, así como ausencia de conocimiento acerca de los mismos.

Lo anterior, abre las oportunidades para escuelas o academias con una propuesta innovadora, precios razonables y una promesa de instrucción acorde a las necesidades e intereses de un mercado infantil y juvenil que muestra un interés natural por aprender. Además que gasta gran parte del presupuesto familiar, que influencia a los padres al momento de hacer las compras y, que al mismo tiempo, constituye un mercado en crecimiento.

Si te atrae la propuesta, ¡adelante!; pero antes asegúrate de iniciar con pasos firmes.

El arranque

Dice el refrán que Roma no se hizo en un día. Y una escuela de artes tampoco pinta para montarse rápido. Por ello, es importante seguir un paso a paso para iniciarte en este negocio. Lo primero que necesitas para arrancar es definir si tu perfil como emprendedor empata con este giro. Pregúntate lo siguiente:

¿Te interesan las artes?, ¿tienes conocimientos o formación formal al respecto?, ¿te mueves en círculos artísticos?, ¿conoces a gente del medio que puede apalancar/fortalecer tu vena emprendedora?, ¿estás a la vanguardia sobre tendencias artísticas?, ¿te atrae la docencia?, ¿te gusta trabajar con niños?, ¿eres tolerante y creativo?, ¿tienes disponibilidad de tiempo, aun en fines de semana?, ¿puedes generar planes de trabajo y darles continuidad?, ¿quieres tener tu propio negocio y generar fuentes de empleo para terceros?  

Si respondiste afirmativamente a la mayoría de estas preguntas, es probable que estés listo para emprender en este giro. De inicio, tendrás que definir el tipo de escuela que montarás. Puedes optar por una academia especializada. Por ejemplo, enfocarte a la música y ofrecer instrucción para niños en niveles básico, medio y avanzado para instrumentos de viento, cuerda o percusión. También da clases de piano y otros teclados.

Aplica la misma fórmula a una escuela de teatro, danza (clásica, folclórica, contemporánea o de otros ritmos del mundo) o artes plásticas (pintura, escultura), donde puedes impartir clases por edad, nivel de instrucción o especialidad.

Otra alternativa es crear una escuela integral de artes, que ofrezca un abanico de opciones en un mismo espacio. Esto puede ser atractivo para padres que tienen dos o más hijos y que buscan la practicidad de no tener que trasladarse de una escuela a otra. Además, con esta fórmula, sacarás mayor provecho a un mismo espacio.

Un ejemplo de ello es Tauro Flamenco (www.tauroflamenco.com), una escuela integral que ofrece clases de ballet, flamenco y teatro a niños de entre 18 meses y 12 años de edad. Aquí los niños toman sus clases, mientras sus padres pueden tomar sesiones de flamenco para adultos. ¡Todo en un mismo lugar!

En todo caso, es importante que estudies bien el concepto y definas tu mercado objetivo. Segméntalo por grupos de edad o por capacidades/habilidades. Definido esto es importante que visualices con cuántos grupos piensas arrancar. Lo recomendable es iniciar con un grupo por nivel (básico, intermedio y avanzado). Considera que por tratarse de niños, no puede haber más de 10 o 12 por salón.

Tras definir el concepto, lo siguiente es buscar el mejor local para tu negocio. Este aspecto puede ser determinante en el éxito o fracaso del mismo. Nacional Financiera (Nafin) advierte en el documento Herramientas de Negocio que mientras un centro comercial es un punto atractivo para ciertos giros, puede derivar en costos onerosos, que pueden ser prohibitivos para un emprendedor.

En contraparte, una calle principal puede ofrecerte lo que buscas: afluencia de tránsito y peatones, así como visibilidad. Si esta opción te atrae, elige un local con estacionamiento o, en su defecto, integra un servicio de valet parking. También puedes llegar a un acuerdo con un estacionamiento público cercano.

Pero, ¿qué opción te conviene más? Nafin señala que la mejor ubicación es aquella que coincide con el flujo vehicular y, mejor aún, si tiene sombra natural. Otra alternativa es elegir una calle lateral a una avenida principal. Su ventaja consiste en que tienen acceso por una avenida principal, al tiempo que ofrecen cierta visibilidad o facilidad de ubicación.

En el caso de una academia de arte, puede ser una buena alternativa, dado que cuenta con menos flujo vehicular, lo cual es idóneo para las mamás que acuden con niños. Al margen de la opción que elijas, es importante que analices si la distribución del local es lo que buscas. Lo ideal es que sea un espacio escalable; es decir, que crezca a medida que incrementas el número de grupos, de modo que no tengas que mudarte una y otra vez de inmueble.

¿Qué superficie te conviene? Eso depende de las clases que impartirás. Por ejemplo, un salón promedio para clases de danza puede medir entre 40 y 50 metros cuadrados; pero si lo que deseas es montar un salón de pintura o de música, basta con espacio de 40 metros cuadrados.

Además, cuida el tema de la renovación del contrato de arrendamiento, pues una salida inesperada del local puede significar una importante pérdida para un negocio que empieza a aclientarse.

Analiza lo referente a las remodelaciones o adecuaciones del local.

Por último, asegúrate de que no haya giros negros cercanos y que el local esté ubicado en una zona segura, iluminada y con ambiente familiar, ya que son precisamente las familias las que consumen el servicio.

Estrategias de marketing

Para que tu negocio prospere, es importante que tenga un mercado potencial al cual atender. Para ello, asegúrate de que tu oferta tenga ese diferenciador que el consumidor necesita, ya sea en materia de calidad, competencias de tus instructores, precio, instalaciones, promociones, entre otras.

Pregúntate ¿qué imagen quieres proyectar a tu consumidor?, ¿por qué alguien debería comprar tus servicios?, ¿qué te hace diferente de tu competencia? Si resuelves estas preguntas de manera satisfactoria y logras encontrar los aspectos que te hacen único, el siguiente paso es iniciar acciones de mercadotecnia para dar a conocer tu negocio.

Y es que si bien una escuela de artes es un giro cuya promoción depende en gran medida del típico método de “boca en boca”, vale la pena considerar algunas estrategias de mercadotecnia de bajo costo que involucren volantes, anuncios en revistas zonales o revistas de nicho (para padres, por ejemplo).

También puedes recurrir a la radio (que siempre es mucho más barato que anunciarse en televisión) y a Internet con la extensa gama de posibilidades que ofrece, como banners en sitios especializados, hasta campañas en redes sociales.

La temporada ideal para lanzar tu campaña es justo antes del inicio del ciclo escolar, para captar clientes, y durante noviembre y diciembre, para sortear la cuesta de enero. El resto del año, el mercado se mantiene estable, con un pico ascendente durante el verano, el cual puedes aprovechar para hacer cursos de temporada.

Además, es importante que estés preparado para satisfacer la demanda de tus clientes y para construir relaciones de lealtad. Para ello considera tener instructores profesionales, atentos, capaces, respetuosos y bien pagados. Está comprobado que un empleado feliz, es fundamental para construir relaciones duraderas con los clientes.

También pon en marcha un programa de lealtad con un porcentaje de descuento por pago adelantado o pronto pago; o descuentos especiales en pago de reinscripción, por ejemplo. Inviértele a este renglón y no pierdas de vista que según información de la American Marketing Association, 100 clientes satisfechos producen 25 nuevos clientes y por cada queja recibida, hay 20 clientes con un mal referente.

No pierdas de vista que conseguir un nuevo cliente es cinco veces más caro que mantener satisfecho al que ya está ganado. Además, captar un cliente nuevo es 10 veces más caro que vender lo mismo a un cliente actual.

Finalmente considera que recuperar un cliente perdido es 20 veces más caro que ganar uno nuevo, que un cliente insatisfecho equivale a 10 clientes potenciales menos y que el costo de conseguir un nuevo cliente equivale a cinco veces el de mantener satisfecho al que ya está ganado.

La infraestructura

El equipamiento de una academia de artes depende directamente del tipo de clases que vas a impartir. Por ejemplo, si piensas especializarte en danza o ritmos del mundo, es importante que inviertas en duela de buena calidad, espejos, barra y un sistema de audio. En esto puedes llevarte entre $40,000 y $50,000 por salón de entre 30 y 50 metros cuadrados.

Por el contrario, si lo que vas a equipar en un salón para música, debes considerar solamente bancos o sillas para tus alumnos; y eso sí, invertir en instrumentos musicales básicos de viento, cuerdas y teclado para uso de la escuela.

Obviamente, cada alumno debe llevar su instrumento y lo mismo aplica para los maestros. Tratándose del piano, lo más aconsejable es que la academia cuente con uno de su propiedad o, en su defecto, un teclado profesional. En este caso la inversión en instrumentos puede oscilar entre $60,000 y $100,000, dependiendo del equipamiento en cuestión.

Ahora que si tu proyecto se enfoca a artes plásticas, puedes arrancar sólo con mesas plegables y bancos. Para grados avanzados quizá necesites invertir en caballetes. Al respecto, Alejandra Gutiérrez, socia de Pimpleia, taller infantil y juvenil de artes plásticas (www.pimpleia.edu.mx) explica que en su caso cuentan con tres mesas rectangulares abatibles. “También tenemos  bancos apilables de plástico, un aparato de sonido y una especie de librero donde depositamos todo nuestro equipo de trabajo”.

Uno de los proyectos que requiere mayor espacio, es una escuela de teatro, pues implica impartir clases diversas como actuación, canto y baile. El Centro de arte teatral (www.centrodearteteatral.com.mx) es un ejemplo de ello. Ubicado al Sur de la Ciudad de México, en la Colonia Romero de Terreros, imparte clases de teatro musical a niños y adolescentes únicamente los sábados de 9:00 a.m. a 3:00 p.m.

Tiene un edificio con tres salones principales, cada uno habilitado con duela y espejos. Suma un promedio de 90 alumnos por semestre y una plantilla de ocho maestros: tres de actuación, tres de coreografía y dos de canto. “Las mensualidades están en $2,800 y la inscripción en $1,500. Los niños están totalmente seguros. Tenemos vigilancia”, afirma Pamela Vern, directora de Mercadotecnia de la escuela.

Para evitar contratiempos haz una revisión sobre el material e infraestructura básica con la cual puedes arrancar y a partir de ahí diseña un proyecto escalable, a fin de no perder tu inversión ante una posible mudanza o cambio de inmueble.

“Empezamos con un salón, luego dos y después uno más. Nos podemos llevar todo en caso de que nos tengamos que mover de local. Así no perdemos y conservamos la inversión”, explica Rosa Elena Martínez, bailarina profesional de flamenco y emprendedora de Tauro Flamenco, escuela que recientemente inauguró una unidad infantil de flamenco, ballet y teatro.

La escuela tiene una superficie de 350 metros cuadrados. Cuenta con tres salones,  cafetería, estancia y hasta una tienda de venta de vestuario. La mensualidad oscila entre $350 y $500, dependiendo de la actividad seleccionada y el número de sesiones elegido. También tiene un espacio donde presenta obras de teatro y otros eventos periódicos de tipo cultural. Ocasionalmente se renta esta área a terceros, previo a un acuerdo de ingresos sobre taquilla, comenta Rosa Elena.

Algo similar ocurre con Pointé Academia de Danza, un espacio propiedad de Mónica Parcerisa, una apasionada de la danza clásica.

Esta emprendedora de 27 años, cuya escuela aplica los exámenes de la Royal Academy Of Dance de Londres, encontró un local de 100 metros cuadrados en la colonia Irrigación, en el Distrito Federal, y lo acondicionó con un gran salón de danza, una sala de estar y una pequeña oficina. Obviamente, cuenta con un vestidor y servicios sanitarios.

“Por ahora es suficiente para nosotros. En caso de que la matrícula crezca, tengo opción para ampliar las instalaciones dentro del mismo predio”, explica Mónica, cuya escuela tiene tarifas que van de los $900 a $1,200 mensuales, dependiendo del número de clases contratadas.

Como puedes observar, cada especialidad tiene sus necesidades. Estudia bien tu concepto y decide en consecuencia cuál se adapta mejor a ti.

Puntos finos

Al ser un giro de servicios, una academia de arte exige tomar en cuenta ciertos aspectos primordiales ya que el mercado objetivo son niños. De inicio, debes hacerte de un pool de profesores que cuenten con una certificación o diploma en el área de su competencia. Por ejemplo, si tu academia se especializa en danza clásica, lo más recomendable es que contrates como profesoras a bailarinas egresadas del INBA.

Algo similar ocurre si abres una academia con clases de música, para lo cual debes acercarte a egresados del Conservatorio Nacional y, de preferencia, con experiencia en docencia e interés por convivir con niños.

¿Cómo captar a tu personal y dónde lo encuentras? Pamela Verni, del Centro de Arte Teatral, dice que es relativamente sencillo cuando te mueves en ese círculo. “Nosotros hacemos nuestro scouting. Es un medio en el que todos nos conocemos; algunos son profesionistas del medio de televisión o del teatro. Hacemos un casting anual. De ahí salen algunos profesores. Otros son ya de nuestro staff”, comenta.

No obstante, si no tienes conocidos en el medio, siempre existe la opción de recurrir a las bolsas de trabajo en Internet o centros de formación artística.

¿Qué hay con el pago a los maestros? A decir de los entrevistados, se realiza por clase y el monto puede oscilar entre $300 y $500 por hora, según el grado de especialización y, por supuesto, del tipo de academia. Obviamente, la nómina representa un gasto importante, por lo que muchos emprendedores del ramo también imparten clases en sus centros, o incluso, intervienen en la administración de los mismos.

Las mensualidades o colegiaturas oscilan entre $600 y $1,200 al mes, dependiendo de la zona, el número de clases  por semana y su duración. Por lo general, cada grupo tiene un promedio de doce niños (máximo 15) y, dependiendo de la edad de los mismos, puede tener más de un maestro.

“En Pimpleia tenemos grupos de máximo 12 niños. Si son muy pequeñitos tenemos dos maestras por grupo. Esto nos ayuda a dar una atención personalizada y a acompañar a los niños en su proceso creativo”, dice Alejandra Gutiérrez, cuya academia está reconocida por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), a través de su sección Alas y Raíces para Niños.

Un consejo práctico consiste en segmentar a los niños por edades, de modo que puedas armar grupos de tres a cinco años; de seis a ocho; de nueve a 12 y de 13 a 16. Si te atrae la “categoría baby” (menores de tres años) analízalo bien, pues además de que la responsabilidad aumenta, a esa edad los niños no suelen mantener la atención por mucho tiempo.

“A los más pequeñitos les damos una introducción al arte. Ponemos ejercicios de música. Pueden hacer el zapateado, empezar a escuchar. Entre más pequeños empiecen seguro pueden desarrollar mejor sus talentos”, agrega Rosa Elena Martínez, de Tauro Flamenco.

Al margen de tu decisión, recuerda que por tratarse de un servicio dirigido a niños, debes establecer un código de ética y conducta para tus profesores, el cual defina la línea a seguir para conducirse en el salón de actividades y en el trato con los niños.

Se aconseja elaborar un reglamento interno, que defina aspectos relativos al horario y al uniforme o equipo de trabajo. Coloca ambos documentos en un lugar visible, junto a tu aviso de privacidad.

El ABC de la operación 

Para que tu escuela marche sobre ruedas, deberás hacer un rol de clases de modo que optimices los tiempos de los maestros y puedas armar el mayor número de grupos posible. Las clases generalmente comienzan a las 4:00 p.m. y, por tratarse de un servicio para niños, la última se imparte a las 7:00 p.m. en un esquema de lunes a viernes, con opción a abrir los sábados de 9:00 a.m. a 2:00 p.m. Asegúrate de acomodar los grupos de niños pequeños en el horario más temprano.

Mónica Parcerisa, de Pointé, recién tomó la decisión de optimizar el uso de su salón de danza, abriéndolo por las mañanas para impartir clases de yoga y zumba para adultos. Lo anterior, dice, a fin de sacar provecho de un espacio que de otra manera estaría ocioso. Si te atrae esta idea, ¡adelante!, pero mantén el foco en las clases infantiles, porque después de todo, ése es tu diferenciador.

“En este negocio hay que ser muy perseverante. Tener mucha paciencia y mucho orden. No puedes faltar y debes ser muy profesional, porque es precisamente tu prestigio el que te recomienda”, dice la emprendedora.

Al igual que ella, comienza a construir la reputación de tu negocio. Certifícate ante las instancias correspondientes. Súmate a asociaciones o federaciones de la especialidad. Capacita a tus maestros y contrata únicamente personal certificado.

Al mismo tiempo, cuida tus instalaciones. Asegúrate de que reciban mantenimiento de manera regular y lo más importante: extrema medidas para ofrecer un buen trato al cliente propiciando un clima de seguridad y profesionalismo.

Finalmente, recuerda que a la par del área académica, puedes operar una tienda de material para tus alumnos, que oferte vestuario, zapatillas para danza, maquillaje, material para artes plásticas y accesorios para instrumentos.

Como puedes ver, una escuela de artes para niños requiere pasión por el servicio y una buena dosis de innovación en la enseñanza. Investiga, capacítate y... ¡atrévete a emprender!