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4 pasos para sacar provecho a tus emociones

No siempre podrás controlar tus reacciones, pero puedes usarlas para tomar la decisión correcta en tu empresa.
4 pasos para sacar provecho a tus emociones
Crédito: Depositphotos.com
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Todos sabemos que las primeras impresiones son muy importantes cuando conocemos a alguien. Son igual de importantes tus reacciones en esta situación. ¿Cuándo fue la última vez que pasaste algo de tiempo pensando sobre la calidad de esas reacciones?

Hablo de reflejos instantáneos y el tiempo que se tardan en formarse. Estas reacciones son extremadamente poderosas por dos razones: vienen desde dentro de ti y dejan una impresión permanente.

Por ejemplo, construí mi negocio bajo varios principios, uno de ellos era poner mucha atención al seguir los resultados y mejorar nuestra habilidad para pedir préstamos y colectarlos. Un día vino a mi atención que algunas personas rellenaban sus resultados, potencialmente arrojando a la basura nuestro modelo predictivo. Me volví loco. No te aburriré con los detalles, pero basta decir que inventé nuevos insultos en el terreno, frente a mucha gente.

Tenía razón respecto a explicar en términos no certeros que las trampas no iban a ser toleradas, pero, en mi afán por tratar con malas manzanas, sobreactué y sorprendí hasta a los buenos empleados. En lugar de eso, debí haber seguir cuatro pasos clave que he desarrollado para mejorar la calidad de las decisiones laborales:

1. Conoce tus reflejos. Si eres como yo, tienes muchos reflejos. Algunos de ellos te podrían decir que has visto algo antes o que algo tomará más tiempo para resolverse. A veces tu reflejo te dice que la persona que escribió lo que leiste es un tonto. Identificar estas reacciones te ayudará a darte cuenta qué tan seguido los experimentas y qué tan preciso eres.

2. Calibra tus reacciones. Una vez que estás consciente de tus reflejos, toma nota de los que se enciendan la siguiente vez que pidas información. En los 40 años de mi carrera laboral, he estado en numerosas situaciones donde me dijeron que algo no podía hacerse. Para mí, esas son sólo palabras y mi reflejo inmediato es querer probar que esa persona está equivocada.

He aprendido que es necesario tomarse un momento y determinar primero que físicamente no se puede hacer eso, en cuyo caso seguiré adelante, o si es lograble pero nadie lo ha intentado todavía. Aunque lo logre, evito aceptar una tarea que me quite tiempo solo para probar algo.

3. Desde antes, ten mucho cuidado con lo que digas. Si intervienes un poco en el tema, significa que tu boca ha interferido antes que tu cerebro tuviera una oportunidad de reflexionar. No solamente estás involucrado, sino que también debes exhibir consistencia. Es mejor dejar que las cosas estén en tu cabeza por un rato antes de que todo el mundo lo sepa.

4. Modera el reflejo de reconocimiento de patrones. Jerome Groopman es un doctor distinguido y profesor de la Escuela de Medicina de Harvard. En su libro, “Cómo piensan los doctores”, explica que muchos médicos experimentados caen en la trampa de un diagnóstico prematuro porque han visto síntomas similares antes, conocen el resultado anterior y están presionados por el tiempo.

Los emprendedores experimentados no son diferentes. Cuando el asunto es complejo, detente y piensa dos veces respecto a usar una estrategia que funcionó el año pasado a tu problema de ahorita.

En la línea rápida de los negocios, el emprendedor inteligente distingue entre reflejos y la evaluación exhaustiva. Tal vez encuentres difícil cambiar tus reflejos, pero obtendrás los mejores resultados cuando mentalmente des un paso atrás para que veas todo y hagas una prueba del estrés general. Luego, cuando tomes las decisiones y compromisos, podrás juzgar qué tan sólida es tu base para hacerlos.

Cuando se trate de tomar buenas decisiones, no necesitas pagar un curso o estudiar en un cuaderno de texto, sólo necesitas cuatro simples palabras, conócete a ti mismo.