Growth 2016

Cómo ser un líder que trascienda

El liderazgo efectivo va más allá de ser dueño de un negocio: se trata de ejecutar ideas que aseguren el éxito de la empresa. Y para ello se necesita no sólo dar órdenes, sino rodearse del mejor talento.
Cómo ser un líder que trascienda
Crédito: Depositphotos.com

En el año 2008, la cadena de taquerías El Fogoncito ganó fama por ser una de las primeras marcas mexicanas en incursionar en China. Tenía planes de abrir 15 unidades, pero sólo logró tres. Al cabo de 36 meses, su director general, Carlos Roberts, decidió pasar la estafeta a un socio local y concentrarse en expandir la marca en México y Latinoamérica. ¿Fracaso? No. En realidad para Carlos significó un aprendizaje, fortaleció su carácter como cabeza de una organización y le dio un nuevo empuje para hacer crecer su empresa. Y todo esto lo ha conseguido con un liderazgo que se pone en el timón como ejemplo, observa las necesidades del mercado e impulsa a su equipo de trabajo para juntos alcanzar nuevas metas.

Se trata de tres estilos de liderazgo (de timonel, coaching y afiliativo) que se conjuntan en una persona, Carlos Roberts, y que ha ganado con base en la preparación y retroalimentación constante. Es como dice Derek Lidow, autor del libro Startup Leadership: How Savvy Entrepreneurs Turn Their Ideas Into Successful Enterprises (2014), “para convertirte en un líder emprendedor necesitas el desarrollo de habilidades específicas. No hay que nacer con un talento especial”.

Derek Lidow también sostiene que los emprendedores fracasan porque se concentran en la idea en vez de enfocarse en la gente que les va a ayudar a hacerla exitosa. “Cuando empiezas una empresa estás tú solo y no puedes hacer mucho por ti mismo, todo recae en la gente. El liderazgo es esencial porque es lo que te permitirá establecer las relaciones entre clientes o las personas que vas a reclutar para convertir tu idea en realidad. Si no eres capaz de liderar a la gente, poco podrás hacer por ti mismo”, advierte.

La constancia sí paga

Si bien es fundamental desarrollar tus habilidades como líder cuando inicias un negocio, no se trata de una tarea que concluya cuando tu empresa es auto sostenible, advierten los especialistas. Por ejemplo, Ryan Allis, director y cofundador de Hive, una red global de líderes, emprendedores, innovadores y filántropos que buscan crear un mejor mundo y resolver los grandes desafíos de la humanidad, considera este tema como proyecto de vida. Esto es así porque “al final del día tus habilidades como líder junto con tus habilidades como comunicador terminan impactando en tu capacidad de hacer un cambio en el mundo e inspirar a otros a hacer grandes cosas contigo”, sostiene el también autor del libro Zero to One Million (2008).

“El liderazgo se convierte en un tema medular porque asegura la permanencia de una organización y permite alcanzar objetivos estratégicos”, explica Gema Moreno, socia directora de Talento en Deloitte México. Por lo tanto, es un aspecto tan importante que en Tendencias Globales en Capital Humano 2015, una investigación realizada por la firma a 3,300 líderes empresariales y de recursos humanos en 106 países, el liderazgo por tercer año consecutivo se posicionó como una de las preocupaciones más apremiantes (la segunda) dentro de las organizaciones (nueve de cada 10 lo consideran como uno de los principales retos).

Adiós a la rutina

Ahora bien, ¿qué hacer si te pasa como a un gran número de emprendedores que se pierden en el maremágnum de la operación diaria y no saben cómo desarrollar su liderazgo? Moreno, de Deloitte, sugiere que una vez que empieces a estabilizar tu negocio, identifiques los recursos en los que puedes comenzar a delegar.

Esto es esencial porque además de empoderar a tu equipo de trabajo, podrás concentrarte en ser un líder transformador que hará madurar a su organización. Lo anterior, porque una empresa debe funcionar con o sin tu presencia; para conseguirlo, una de las claves es hacer que tu equipo tome decisiones y asumir que puede haber algunos errores, señala Osiel Cruz, trainer certificado de Dale Carnegie Training, una empresa de capacitación empresarial con presencia en más de 80 países.

Él aconseja que desde los primeros años de operaciones y sin importar el tamaño de tu negocio, planifiques y establezcas metas y notas de desempeño. Y para tener éxito en esta tarea, como cabeza de la organización debes asegurarte de que tú y tu equipo tengan completamente claro lo que se trata de lograr. Es decir, comunicarte de forma correcta y determinar el cuándo del cumplimiento de una meta, cuál es tu definición de éxito, así como fijar objetivos numéricos.

Estilos de liderazgo

Las prácticas descritas anteriormente se ejecutan con un estilo de liderazgo particular, que puede efectuarse dependiendo de la situación en que se encuentre tu organización. En este sentido, Daniel Goleman, psicólogo y autor del libro Inteligencia Emocional (1995) señala en su artículo Leadership That Gets Results (revista HBR marzo-abril 2000), que la verdadera función que define a un líder efectivo es su capacidad para obtener resultados.

El experto identifica seis estilos de liderazgo que tienen su origen en un componente de la inteligencia emocional y advierte que los líderes más efectivos no solamente se conforman con seguir uno de ellos, sino que son capaces de adaptarse según lo requiera su empresa. Los estilos son los siguientes.?

1. Autoritario. Es un líder efectivo para situaciones de mucha presión o crisis y se enfoca en conseguir resultados en el menor plazo posible. Este personaje tiene todo el poder y los miembros del equipo nula oportunidad de aportar ideas. A largo plazo puede causar desmotivación y fuga de talentos.

2. Democrático. Recarga al 100% la toma de decisión en el equipo de trabajo, todo es consensuado y cada miembro de la organización puede proponer y sugerir. Este estilo es usado cuando un líder acaba de llegar a una organización, aunque es importante que desarrolle una visión estratégica y una capacidad para escuchar activamente a todas las voces. Corre el riesgo de que su equipo se pierda en la búsqueda de una decisión.

3. Afiliativo. Favorece el clima laboral y la confianza entre los integrantes de un equipo. Desarrolla vínculos estrechos y personales con los colaboradores, quienes pasan a ser “familia”. Prioriza las relaciones de las personas antes que los objetivos. Es ideal cuando un equipo es nuevo o padeció muchas presiones o golpes de confianza. Abusar de este estilo puede traer problemas de productividad y claridad en el desempeño del grupo.

4. Timonel. Predica con el ejemplo y corrige el rumbo de una organización. Es protagónico en todo momento y es alguien que ya conoce la estructura de una organización y la usa a su favor. El riesgo es acortar el talento y desarrollo profesional de los miembros, pues no impulsa un cambio.

5. Coaching. Usa la capacitación y desarrollo de talento como base de su liderazgo. Genera un ambiente de constante aprendizaje, invierte en la capacitación de sus miembros y muestra interés genuino por cada uno de ellos. Permite márgenes de error porque sabe que es el precio a pagar para cubrir procesos y cambios clave. Fomenta dinámicas de retroalimentación. La desventaja es que demanda mucho tiempo en la implementación de muchos procesos y mejoras continuas. En situaciones de crisis no se puede ejercer.

6. Visionario. Inspira a los miembros de su organización a seguirlo en su visión de las cosas. Mueve masas y permea sus ideas en organizaciones, ya que tiene una imagen clara hacia dónde hay que dirigir- se e intenta que el equipo comparta esta misma forma de ver el futuro. Mejora el ambiente de trabajo. Es recomendable utilizarlo en situaciones de transición importantes dentro de una empresa en donde sea necesaria una alta motivación e implicación del equipo. Steve Jobs fue líder de este tipo.