El emprendedor que heredó el secreto de Herdez

El bisnieto del fundador de Herdez dirige Aires del Campo, que comercializa productos orgánicos y busca competir con los gigantes de la industria.
El emprendedor que heredó el secreto de Herdez
Crédito: Cortesía

Las vacaciones de verano de Enrique Hernández Pons Méndez nunca fueron parecidas a las de sus amigos. A sus 15 años, el adolescente se levantaba de madrugada para llegar puntual a la fábrica, en donde tenía que ayudar a cargar un camión con cajas de latas de alimentos de Grupo Herdez, empresa fundada por su bisabuelo, Don Ignacio Hernández del Castillo.

La tarea no terminaba ahí. Una vez que la mercancía estaba acomodada, Enrique tenía que ir a hacer la entrega de los productos tienda por tienda y el dinero que recibía de los abarroteros debía ser guardado y entregado en la empresa familiar.

“Me tocó ir a las tiendas para vender en los mostradores. El dinero que nos daban lo tenía que guardar en una caja fuerte dentro de la camioneta y me tenía que seguir hasta que terminara con todas las latas. Así comencé a aprender cómo funcionaba el negocio”, cuenta el hijo de Enrique Hernández-Pons Torres, actual director general adjunto de Grupo Herdez.

Hoy, el emprendedor de 38 años lleva las riendas de Aires de Campo, una comercializadora y distribuidora de alimentos orgánicos, que sustituye a los intermediarios para conectar a pequeños agricultores con las cadenas de autoservicio bajo un esquema de comercio justo.

Y no es para menos que despierte el apetito de las empresas. El valor del mercado de los productos orgánicos en México ascendió a 242.2 millones de dólares, cifra que podría crecer más de 70 por ciento para 2018, de acuerdo con las últimas estimaciones de Euromonitor International hasta 2013.

En cuatro años que lleva al frente de la empresa, el joven heredero ha ayudado a quintuplicar el crecimiento de Aires de Campo.

Pero el reto, por ahora, no sólo se centra en la expansión territorial, sino en también traspasar las fronteras de otros países y llevar al negocio, fundado en 2001 por la agrónoma Guadalupe Latapí, a competir con los grandes jugadores del mercado de alimentos orgánicos a nivel mundial.

El miembro de la cuarta generación de la familia Hernández sabe que la misión de convertir al pequeño negocio en un gigante del segmento orgánico no es tarea sencilla, pero asegura estar listo para dar el siguiente paso con Aires de Campo.

Rescatar un negocio de la quiebra

En 2013, el joven heredero asumió el reto de dirigir Aires de Campo, aunque desde 2006 ya era parte del negocio familiar con la marca McCormick & Company.

Muy pronto el entusiasmo de Enrique se vio opacado. El emprendimiento atravesaba por la mayor crisis de su historia: estaba en la quiebra. El negocio llevaba más una década estancado y sus finanzas parecían insalvables.

“Creímos que iba a ser muy fácil. No sólo no crecíamos, también estábamos quebrados”, dice el heredero al recordar la situación que vivió hace cuatro años al tomar las riendas del negocio.

Fiel a su naturaleza, puso en práctica las enseñanzas que los hombres de negocios de su familia le han compartido y comenzó a trabajar en un plan que buscaba llevar a la empresa no sólo a dejar de perder dinero, también a posicionarla dentro del gusto de los consumidores mexicanos.

Como en cualquier negocio, la estrategia fue ambiciosa y al mismo tiempo amarga. Se cambió a todo el equipo de administración para incluir personal con experiencia y con una mayor afinidad a la filosofía saludable, y se recortó la operación en busca de ahorrar costos.

Hernández Pons Méndez asegura que uno de los mayores errores que cometió Herdez del Fuerte fue pensar que su manejo sería como “prenderle la máquina a cualquier línea de producción masiva”, y no fue así, ya que resultaba demasiado caro vender los productos a los consumidores de manera directa.

Al mirar hacia atrás, el emprendedor recuerda que, en 2011, año en que fue adquirido el 50 por ciento de Aires de Campo, no existía una demanda, debido a que los mexicanos no creían en los beneficios de los productos orgánicos.

Hoy, el negocio, que comenzó con sólo cinco productores, genera aproximadamente 2,700 empleos, divididos entre pequeños productores y familias que trabajan en el campo, de acuerdo con el último Reporte de Sustentabilidad de la empresa, elaborado por Fundación Kellogg.

Asimismo, pasó de comercializar cinco productos a ampliar el catálogo hasta 80. Los productos están clasificados en abarrotes, carnes, huevo, bebidas y lácteos. El pollo orgánico se ha convertido en el artículo estrella.

En 2014, Aires de Campo registró un crecimiento en sus ventas de 45 por ciento (primera cifra disponible de manera pública) en contraste con el año anterior.

Un año después, la buena aceptación en el mercado y el aumento en el acceso de los productos a los consumidores llevó al negocio a aumentar un 66 por ciento sus ventas (última cifra publicada).

Asimismo, el alcance de los puntos de venta creció 47 por ciento, gracias a la apertura de módulos en más de 80 tiendas de Walmart.

El pequeño les distribuye a los gigantes. Aires de Campo distribuye sus productos en casi 700 puntos de venta diseminados en toda la República. En su portafolio de clientes perfilan nombres como Soriana, Comercial Mexicana, Chedraui, Walmart, Superama, Nutrisa, entre otras.

Hernández Pons Méndez reconoce que las utilidades han sido bajas desde que tomó la dirección del negocio, pero asegura que esto ha sido un gran avance tomando en cuenta las condiciones en las que estaba la empresa en 2011.

Romper el paradigma de lo saludable

Aunque el negocio logró salir de su complicada situación financiera, la estrategia del emprendedor va más allá. A finales del año pasado, se invirtieron cerca de 6 millones de pesos (la cifra más importante hasta la fecha) para la construcción del Biocentro Querétaro, un espacio de consumo y distribución de productos orgánicos y sustentables de la empresa, así como de pequeños productores locales.

A pesar de que el heredero ha logrado superar grandes desafíos, reconoce que todavía enfrenta otra batalla.

Al llevar un tratamiento especial, el precio de los productos orgánicos suele ser mayor al de los convencionales, situación que hace que muchas veces sean adquiridos sólo por consumidores con un mayor poder adquisitivo.

Sin embargo, la apuesta de Enrique es migrar hacia la mayor cantidad de personas. Aunque esto, asegura, ya ha comenzado.

“La gente que tiene dinero es la que más nos consume, pero no es la idea de Aires de Campo, nosotros queremos llegar a todas las mesas”, comenta el directivo.

En un país donde la obesidad y la diabetes son las principales causas de muerte entre la población adulta, cada vez es más común ver una mayor adquisición de estos productos.

En promedio, 40 por ciento de los mexicanos que consume productos orgánicos lo hace porque considera que son más benéficos para su salud, revela un estudio de mercado elaborado por Aires de Campo citado en su último Reporte de Sustentabilidad.

Para el egresado de la carrera de Negocios Internacionales de la Universidad Anáhuac, el sector de los alimentos orgánicos es tierra fértil.

Datos de Impulso Orgánico Mexicano muestran que la superficie agrícola de cultivos orgánicos en México pasó de 378,693 hectáreas en el año 1996 a 512,246 hectáreas en 2012.

Mientras la mayoría de los productores apuesta por exportar hasta 80 por ciento de su producción hacia Estados Unidos y Europa, para Aires de Campo, el mercado mexicano es su principal terreno para crecer.

“Tuvimos que derribar barreras y en su evolución nos equivocamos muchas veces, pero también aprendimos de nuestros errores”, asegura sonriente el heredero.

Conquistar el mercado internacional

Tras sobrevivir a su mayor crisis, Aires de Campo se ha logrado posicionar como líder en el mercado orgánico nacional, pero el emprendedor insiste en que aún falta impulsar la expansión territorial y aumentar la oferta de productos.

El plan en el mediano plazo consiste en afianzar una mayor participación del mercado apoyándose en el crecimiento que se espera para la categoría de alimentos orgánicos en México en los próximos años.

Pero, la carta fuerte de Aires de Campo es competir con los gigantes de alimentos orgánicos a nivel internacional. “Queremos exportar y, aunque todavía estamos un poco lejos, siempre hay que pensar en grande”.

Establecer alianzas y ampliar la red de productores es el primer paso para cumplir con el sueño del bisnieto de Don Ignacio Hernández del Castillo. Aunque no pasa por alto los retos que existen con la certificación de productos orgánicos provenientes de México.

Enrique guarda silencio un momento. Fija la mirada en una de las paredes del corporativo de Grupo Herdez y viaja en el tiempo hasta su niñez. El emprendedor recuerda que desde muy pequeño le inculcaron la pasión por los negocios y, aunque no tenía la edad suficiente para trabajar, acudía a las reuniones en donde su abuelo lo miraba y con voz firme le decía: “Tú nada más cállate y aprende. Ya te tocará hablar.”

El heredero aún tiene presente en su memoria esa lección y la historia cuando se levantaba de madrugada a repartir latas. Mira hacia el pasado y asegura que quiere conservar el legado del hombre que admira y que fundó Grupo Herdez hace 107 años: “La mayor contribución que puedo hacer para continuar con el legado de mi bisabuelo es apasionarme de las cosas que hago todos los días. En un negocio como este, en el que vas rompiendo barreras, te la tienes que creer, porque si no lo haces, serás como los demás.”

My Queue

Your Queue is empty

Click on the next to articles to add them to your Queue