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Esta emprendedora busca que México sea un imperio de té

Deborah Dychter hizo de su pasión un negocio: Zoma Tea. Hoy, cuenta con 90 mezclas propias que comercializa en restaurantes, centros comerciales y por ecommerce.
Esta emprendedora busca que México sea un imperio de té
Crédito: Eduardo Islas / Entrepreneur en Español
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Un viaje de luna de miel a China en 2010 fue el detonante para hacer de su pasión por el té un negocio. “Era un paraíso. Me di cuenta de que en ese país existía una enorme variedad de tés, mezclas y sabores, y que era parte de la vida cotidiana. Allá, todos lo consumen a toda hora; en cambio, en México se asociaba a un remedio que te daba tu abuelita cuando te sentías mal”, recuerda Deborah Dychter, creadora y directora de Zoma Tea.

Se trata de una marca de tés premium de hoja entera que hoy cuenta con 90 variedades, entre puros, tisanas, blooming teas (florecedores) y blends (mezcla de té con otra sustancia que no es su especie), que la emprendedora desarrolló en 2013. Hoy, los comercializa a través de restaurantes, cadenas de supermercados, clubes de precios y su tienda en línea. Y, con su propuesta, está creando un nuevo estilo de vida saludable en torno a estos aromáticos.

Deborah recuerda que antes de irse a China ya hacía combinaciones para consumo propio con la marca Mark T. Wendell. Las preparaba a partir de la hoja de té, fruta deshidratada y endulzantes. Pero, a su regreso de Asia, comenzó a tomar más en serio su pasión.

Además, tenía una oportunidad grande frente a ella: los mexicanos comenzaban a ver en el té y las tisanas una alternativa al consumo del café. De hecho, según la consultora Euromonitor, el consumo del té se había incrementado en un 8.2% en los últimos 15 años, mientras que para 2018 se pronostica que aumente en 16.7% al pasar de 1,890 toneladas consumidas en 2013 a 2,206 toneladas.

“Primero, quise complementar la oferta en el país con accesorios. Busqué por Internet en China, Japón y Tailandia, y empecé a traer muestras y a ofrecerlas en restaurantes y mueblerías como adorno”, comenta. Importó teteras de hierro, vidrio y arcilla púrpura de la región de Yixin, en China, y las comenzó a vender en El Palacio de Hierro.

Las colocaron en el departamento de cristalería y platería. “No me fue rentable, pero me sirvió como trampolín”, recuerda. Vendía en cinco unidades de la tienda departamental y las personas se cuestionaban el porqué las piezas eran tan caras si eran de una especie de barro. “No comprendían que estaban hechas a mano, un trabajo artesanal”, señala.

Entonces, le pidieron hacer una demostración con las teteras, para lo cual llevó las mezclas que ella consumía. Para su sorpresa, tras probar la bebida, la gente regresaba a preguntar dónde estaba el té. “Todavía no lo tenemos, aunque pronto estará aquí”, decía.

Y, aunque era extraño, la comunicadora de profesión colocó el producto en el departamento de cristalería. “Comencé con tés verdes y negros, aún no sabía de los PuErh (té rojo) y mucho menos de los amarillos, pero para crecer siempre busco aprender”, sostiene.

De pasatiempo a negocio de tiempo completo

Deborah cuenta que desde que terminó la universidad se ha desempeñado como creativa en agencias de publicidad. “Mi trabajo era hacer publicidad y construir marcas; por eso, a partir de 2010 registré la mía y establecí mi empresa con todas las de la ley”.

Desde el inicio, la concibió como un producto de wellness.

“De ahí viene el nombre de Zoma: de la palabra en griego, que significa cuerpo; y de los beneficios que tiene la bebida tanto para el físico como para el alma. Algo que te ayuda a encontrar ese balance y que lo haces parte de tu estilo de vida”.

En 2013, ante los buenos resultados en El Palacio, renunció a su empleo y se metió de lleno al negocio. La marca ya estaba desarrollada y la empresa creada, pero debía estandarizar su producto. “No podía encargarme de las mezclas porque no tenía la capacidad de hacerlo yo misma; no era higiénico. Y lo más importante desde el inicio fue ofrecer un producto de calidad”, afirma.

Por ello, decidió aliarse con un proveedor en Alemania, quien cuenta con la maquinaria necesaria para llevar a cabo este proceso con calidad y estándares de clase mundial.

Esto le permite ofrecer un precio justo por su producto, ya que no tiene intermediarios. Ella compra los insumos de origen (en China, Japón y España) y los manda a su manufactor en Alemania, quien hace las mezclas según su receta.

Deborah comenzó con 12 mezclas y hoy tiene 90. Para?llegar a este punto, tuvo que?certificarse y, además, es una de las pocas sommeliers de té que existen en México. La certificación la obtuvo de la Escuela Argentina de Té, avalada por la International Tea Master Association, lo que le permite seguir innovando en sabores y mezclas. Por ejemplo, creó Tiempo para mí y Té de la mujer, tisanas frutales con beneficios desintoxicantes y antiinflamatorios para el público femenino.

Aunque su marca está enfocada en ofrecer un balance en general, la emprendedora de- sarrolló líneas con beneficios específicos de acuerdo a tres categorías, que vende en set samples: Slim & Beauty, Sports Fan y Detox Stress Out. “La tendencia es clara, todos queremos llevar una vida saludable. En esa búsqueda yo encontré a mi cómplice, el té, que más que una bebida, es magia y un estilo de vida”, asegura.

En noviembre de 2014, Deborah abrió su TeaHouse en la colonia Roma, de Ciudad de México; dos años después, inauguró una segunda unidad en el Centro Comercial Miyana, al poniente de la capital. El crecimiento ha sido constante, pues ya cuenta con un ecommerce y oferta sus productos en restaurantes de especialidad como El Estoril, El Japonez, El Lago y Suntory, entre otros.

El último paso fue entrar a las cadenas de autoservicio. La primera oportunidad fue con el ecommerce de Costco. Ahí su variedad de matcha (té verde molido) es su producto estrella, con 300% más ventas que en tiendas físicas. Los eventos especiales de este club de precios también le han funcionado.

En mayo de 2016, Zoma entró a Superama. Para ello, desarrolló ocho variedades de té en pre- sentación de latas de entre 50 y 140 gr. Cada una tiene un precio de $250 y se venden en 20 tiendas de la cadena. Desde el año pasado, la emprendedora participa en el programa de Walmart Empresas de Mujeres, que consiste en desarrollar a Pymes para incursionar en otros mercados y crecer sus ventas. Deborah ha invertido en siete años más de $3.5 millones en el desarrollo de su marca y productos. Aldo Jarillo, gerente de Desarrollo de Proveedores de Walmart México y Centroamérica, dice que el acierto es “lograr la ecuación de valor con su producto”; es decir, ofrecer un producto diferenciado, con un empaque novedoso y un precio accesible. La meta es clara para Deborah: seguir posicionando la marca y crecer en cadenas de autoservicio. Este año buscará entrar a City Market, HBE y abrir una tienda más en la capital del país. “Es sólo el inicio. Sigo siendo amante del té y seguiré innovando y desarrollando nuevos productos”, concluye. 

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