Hide this Looking for English Content? Click here

Si te quejas, entonces no eres emprendedor social

Los emprendedores sociales simplemente no se rinden; encuentran siempre la manera de sacarle jugo a los recursos con los que cuentan y no se dejan vencer.
Si te quejas, entonces no eres emprendedor social
Crédito: DepositPhotos
  • ---Shares

Llevo ya varias semanas dándole la vuelta a la idea del emprendimiento social. Desde que me topé con el libro de Beverly Schwartz. Luego me leí una copia del libro de Juan del Cerro y quise preguntar más. Quise saber si en realidad pensaban algunas de las mismas cosas que pensé cuando leí los libros y me di a la tarea de preguntar y dar seguimiento al tema. Porque en mi romanticismo del emprendimiento, me gusta creer que todos nosotros estamos de alguna manera destinados a generar un cambio medible en nuestro entorno y qué mejor ejemplo a seguir que los emprendedores sociales.

Porque sí, está de moda el tema de la responsabilidad social, de diseñar nuestras empresas innovadoras con un enfoque social pero a veces, en el ir y venir de la vida emprendedora, no es tan sencillo como suena. Claro, podemos ponerlo en papel, pero aceptemos que en el fondo, los emprendedores primero que otra cosa, queremos generar ganancias. Porque sí, tal vez somos infelices con nuestros trabajo de escritorio, tal vez vivimos pensando que la solución a varios de los problemas que enfrentan nuestros clientes podrían resolverse de otro modo (y nosotros tenemos esa solución pero nos faltan los fondos) pero, no nos despertamos todos los días con ganas de cambiar al mundo.

Eso es lo que hace diferentes a los emprendedores sociales según Beverly y Juan. El libro de Beverly Schwartz, Efecto dominó enlista cuatro características inherentes entre los emprendedores sociales. “No quiere decir que otros emprendedores no las tengan, sino que para un emprendedor social son necesarias”, me aclara. Estas son propósito, pasión, patrón y participación.

Para Juan del Cerro, la empatía es una de las características más importantes. “Tienes que llegar primero a entender el problema, las herramientas con las que lo están combatiendo y cuáles son sus verdaderas necesidades, solo así puedes empezar a buscar una solución”, me explica.

Pero, si no todos queremos cambiar el mundo ¿por qué demonios habría que ponerle atención a los emprendedores sociales? Pues porque, en mi romanticismo emprendedor, yo creo que los emprendedores tradicionales, podemos aprender mucho de los casos de éxito de emprendimiento social. No sólo porque es posible cambiar el mundo, sino porque tienen mucha experiencia que al resto a veces, se nos olvida.

Para empezar, dudo mucho que algún día se reprochen #PeroQueríasSerEmprendedor porque después de leer sobre el tema, lo que más me repetí a mí misma fue: “debes ser más paciente”, porque los emprendedores sociales simplemente no se rinden. Encuentran siempre la manera de sacarle jugo a los recursos con los que cuentan y no se dejan vencer. Tienen un objetivo en mente y cualquier logro, por más pequeño que sea, le suma valor al objetivo final.

Los emprendedores en general a veces nos sentimos desmotivados por muchas razones, por eso los emprendedores sociales son un buen ejemplo a seguir (y tener en el radar). Beverly me explica que el ADN emprendedor es similar, todos quieren cambiar la manera en que funciona el mundo. La diferencia está en que no importan los obstáculos, de alguna manera logran cumplir sus objetivos, encuentran el modo de sobreponerse al fracaso más rápido y no van a descansar hasta que ocurra un cambio.

Y si no somos emprendedores sociales ¿cómo podemos ayudar con este cambio? Involucrándose y colaborando con emprendedores sociales. Beverly confía en que la clave de las colaboraciones es gestionar espacios de interacción en donde los emprendedores conozcan sus historias de éxito y viceversa, explica que muchas veces las frustraciones a las que se enfrentan los emprendedores podrían resolverse simplemente intercambiando experiencias o expertise como, por ejemplo, grandes empresas exportadoras, asesorando a emprendedores sociales en temas de logística de envío, emprendedores sociales, asesorando en temas de responsabilidad social.

Tanto Juan como Beverly reconocen que afortunadamente, cada vez más las empresas (grandes o pequeñas) empiezan a desarrollar programas de responsabilidad social con conciencia en los procesos y objetivos de negocio, me gusta cómo lo explica paso a paso el libro ¿Qué es el emprendimiento social? de Juan del Cerro. A veces, estas empresas se cruzan con las de emprendedores sociales y las colaboraciones resultan en un impacto social más allá del esperado. Otras veces, algunas empresas inician con un objetivo social y poco a poco, a medida que crecen en el cumplimiento de sus objetivos, desarrollan un plan de negocio inesperado, es el caso de Crepes & Waffles o Pixza, hoy nadie dudaría que cualquiera de esas empresas sea rentable.

Finalmente, esos que tienen la idea de aventarse a desarrollar un emprendimiento enfocado al cambio social, Juan del Cerro lo explica mejor “Somos muy afortunados, cada día hay más herramientas para emprender, eso no lo hace fácil, pero ayuda a prepararte mejor para lidiar con las dificultades de emprender” Así que, cambiar al mundo nunca fue tan necesario y si emprender está de moda, hacerlo con una conciencia social debería estarlo también.

Ustedes ¿conocen a alguien que esté emprendiendo para cambiar al mundo?

OK

This website uses cookies to allow us to see how our website and related online services are being used. By continuing to use this website, you consent to our cookie collection. More information about how we collect cookies is found here.