No subas quejas de tu trabajo ni chistes. Te decimos lo que sí puedes poner en tus redes sociales

Las redes son un gran escaparate: úsalas en tu favor.
No subas quejas de tu trabajo ni chistes. Te decimos lo que sí puedes poner en tus redes sociales
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Dos preguntas sencillas: ¿en cuántas redes sociales tienes cuenta? Y también, ¿en cuántos grupos de WhatsApp estás? Ambas cosas merecen atención, porque ambas redes son parte de tu comunicación personal.

Como emprendedor o empresario, ¿son tus redes personales importantes? ¡Claro que lo son! Hemos hablado antes sobre cómo es que las redes nos ayudan a formar nuestra reputación, y pueden ser empleadas como catalizadores sociales, de negocio y desarrollo profesional. 

Conozco muchas personas para quienes las redes son, si acaso, un mal necesario. Abren su cuenta de Facebook, Twitter, Instagram, o de LinkedIn simplemente porque todos lo hacen, y después no saben qué hacer con ellas. O usan su WhatsApp como red social (no solo como app de comunicación), con resultados a veces buenos… a veces muy malos.

Siempre empiezan motivados, con fotografías de sus momentos importantes y sus negocios. Después la cosa suele irse desdibujando: ya sea que dejen de publicar con consistencia o que solo compartan cosas que se van encontrando: noticias, chistes... o memes.

Una red bien llevada debe ayudarte a avanzar en la vida; mejorar tus relaciones y hacer mejor el día de los demás. No hace falta que contrates una agencia de contenidos para llevar tus redes personales. Pero sí puedes aprovecharlas mejor si pones atención a las siguientes reglas.

4 COSAS QUE SÍ

Podemos reducir la teoría del contenido bajo esta máxima: la red ideal transmite lo que eres, y por ello atrae a personas a quienes interesa lo que eres. Tratar de agradar a todos es imposible, y por eso trabajar por likes o followers es un mecanismo que lleva a la pérdida de identidad y reputación. Mejor: muestra quién eres y hazte líder en tu propio nicho.

1. Tu personalidad. Tu red ha de transmitir con relativa transparencia aquello que te hace único, tanto personal como profesionalmente ¿Quién eres tú? ¿De dónde eres, qué edad tienes y cuáles son los talentos que te definen como persona? Las redes de un abogado, un arquitecto y un granjero deberían ser fundamentalmente distintas. Habla sobre las cosas que te interesan, y que conforman la línea central y pública de tu vida. Cuando te preguntan en la vida real ¿quién eres, o qué te dedicas? Piensa en las primeras cinco palabras que saldrán de tu boca. Esa es la columna vertebral de tus redes.

2. Tus pasiones. En segundo lugar, da espacio a tus pasiones o tus hobbies: las cosas que no son tu dedicación principal, pero que hacen que tu corazón siga latiendo. ¿Te gusta el cine, la poesía, los perros, el tejido o los volcanes? Habla de ellos, de tu experiencia y de los momentos en que te sumerges en las cosas que amas. Igual que con el punto 1, esto te ayudará a “dejarte encontrar” por otros que piensan como tú. En tanto que tus hobbies no sean contrarios a tu camino profesional, no debería haber problema alguno. 

3. Tus causas. ¿Cuáles son tus sueños para un mundo mejor? Seguramente tienes algunas causas centrales que te inspiran, y a las que te gustaría invitar a otros. Comparte y comunica las cosas que creas que son muy importantes. Procura que sean dos o tres; nadie puede realmente apoyar a 20 causas

4. Información útil. No todos tienen que ser periodistas, y probablemente –a menos que sea tu perfil- no es necesario que nos informes sobre los fuegos en Australia o el ganador del Globo de Oro. Seguramente nos enteraremos por otras cuentas que sí son informativas. En cambio, puedes aportar mucho con información a la que tú tienes especial acceso o especial interés, porque corresponde a tu perfil personal y profesional. Si hay algo en tu esfera que puede interesar a otros, no dudes en compartir. Ayúdanos a comprender la parte del mundo que tú conoces; especialmente si incluye algún comentario y opinión específicamente tuya.

4 COSAS LO QUE NO

Recuerda que nuestra teoría central es que las redes son proyecciones de tu personalidad, y conviene que sean consistentes con la misma. Aunque todos podemos hablar de cualquier cosa –viva la libertad- a veces “bajamos la guardia” cuando estamos en redes. Una pregunta que vale la pena hacerse es ¿esto lo diría en una reunión social o de trabajo? ¿Realmente esto corresponde con mi estilo, mi reputación, mi imagen, mi prestigio? ¿Esto aportará a mi crecimiento? No caigas en la tentación y evita:

1. Chistes de mal gusto. El humor vulgar es de altísimo riesgo. Hay chistes que quizás puedas contar en un café entre tus mejores amigos, pero elimina por completo su uso en redes (¡WhatsApp incluido!). Esa foto “sexy”, esa referencia sexual, ese chistecito picante, pueden poner en duda tu prestigio, aun entre personas que creen conocerte. No importa si supones que en esa red hay solo “amigos” o “familia”. No te expongas a abaratar tu imagen, aunque en el momento te parezca de lo más gracioso. 

2. Toxicidad política. Hay un momento y un lugar para todo. Ten en cuenta que tu personalidad pública, la que transmites en redes, ha de aportar a tu persona real; a tus proyectos, a tus negocios y a tus relaciones reales. Sé que a veces todos tenemos la tentación de ponernos agresivos, o de levantar nuestro puño o de burlarnos del gobierno. Yo también he sido culpable; pero recuerda que si vas a hablar de política, estás tomando el riesgo de abrir puertas, perder amistades y pasar malos ratos. ¿De verdad es absolutamente necesario para ti y para el mundo? ¿Es parte de tu personalidad central? ¿Pone en riesgo tus relaciones o tu trabajo? Si no es esencial, aguántate las ganas. No quemes puentes que no tienen que ser quemados.

3. Demasiado ocio. Si las redes sociales son un aparador de tu personalidad; son un diálogo permanente entre tú y tu auditorio. Pero nadie soporta un diálogo que carece por completo de valor. Si utilizas tus redes solamente para compartir memes y chistes, no pasa nada. No va a venir la policía de internet a detenerte; pero también has de saber que tus redes no están aportando nada a tu vida o a tu carrera. Lo único que transmiten es un hombre o mujer que no hace nada con su día, más que perder el tiempo. Pueden ser mucho más. ¡Ojo con las cadenas y fake news

4. Demasiada información. Aún en la era de la información, existen cosas que pertenecen a tu esfera privada y que no han de ser compartidas. Ya sea por seguridad y prudencia; ya sea por pudor y elegancia; ya sea por un mínimo sentido de lo íntimo, es necesario que integres un filtro personal a tus publicaciones. Recuerda que pierdes control sobre todo lo que lanzas a las redes: no lances nada que no desees que esté allí a la vista de todos, buenos y malos, para siempre. 

Soy un optimista de las redes y, tengas la edad que tengas, te voy a recomendar que aprendas a navegar en ellas con confianza. Claro, tienen sus peligros, pero las oportunidades están por todos lados. 

¡No te quedes fuera de la conversación! La siguiente semana hablaremos de las 5 reglas para que tu red social te lleve lejos. Porque no, “no da igual” que publiques una cosa u otra. Toma el control de tus redes y construye una reputación online poderosa.

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