Mi esposo y yo estamos emprendiendo con orgullo

Nico es fundador de Casai, startup de hospitalidad, mientras que yo inicié Clara, solución de tarjetas de crédito y gestión de gasto corporativo. Ante todo, Nico y yo somos los más grandes partidarios el uno del otro.

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Gerry Giacomán Colyer vía Instagram

Hablar de junio, a muchos nos lleva automáticamente a pensar en el mes del orgullo LGBTIQ+, que si bien resulta una celebración por aquellos logros que como comunidad hemos conseguido, también representa la lucha que aún persiste por reducir la discriminación, la desigualdad y la falta de inclusión. Desde las manifestaciones registradas en el Stonewall Inn en Nueva York en 1969, la eliminación de la homosexualidad como un trastorno mental en 1973, la aprobación del matrimonio igualitario desde hace más de una década, hasta la participación de perfiles LGBTIQ+ en cargos públicos y directivos; son algunos de los hitos clave a lo largo del tiempo para continuar con la lucha de un colectivo que, solo busca promover la igualdad sin importar el color, la raza, el sexo, la religión, género, preferencia sexual o política.

Es precisamente esta lucha a lo largo de la historia, la que hoy nos brinda la posibilidad a mi esposo Nico y a mí de poder emprender, escribir este artículo y unificar nuestra voz para reforzar los mensajes de diversidad e inclusión que como miembros de la comunidad LGBTQI+, buscamos transmitir, y qué mejor que tener la posibilidad de hacerlo a través de los cargos que actualmente ocupamos en nuestros respectivos emprendimientos.

Nos conocimos mientras vivíamos en San Francisco, hub tecnológico con una gran cantidad de personas trabajando para empresas como Apple, Google, Facebook, Uber, Airbnb, entre otras compañías con gran influencia a nivel mundial; y al mismo tiempo la segunda ciudad con mayor turismo LGBTIQ+ en el mundo. Ambos estudiamos la universidad en Yale y trabajamos como consultores cuando iniciamos nuestra vida profesional. Yo nací en México, pero tuve la posibilidad de irme a estudiar a Stanford para posteriormente trabajar en la industria tecnológica; aunque siempre con la intención de volver en cuanto tuviera la oportunidad de marcar la diferencia. Ambos habíamos visitado varios países de Latinoamérica, pero Nico en especial siempre había demostrado un amor profundo por México, por lo que una vez que decidimos arrancar nuestras empresas, no encontramos algo más emocionante que fusionar esta cultura con nuestra pasión por emprender.

Dentro de los más grandes retos al momento de emprender, encontramos los más comunes para todos aquellos que han iniciado un negocio propio: convencer a inversionistas de apostar por ti y tu empresa, atracción de talento que se atreva a creer no sólo en tu producto, sino también en la visión del negocio. Además, aunque el ecosistema emprendedor en México aún no esté tan desarrollado como el de San Francisco, vive un momento muy emocionante, pues recientemente y por primera vez existe una masa crítica de talentos, inversionistas y una red de emprendedores que en conjunto hacen posible construir negocios audaces y ambiciosos con posibilidades de catapultar a México a un futuro más prometedor.

Nico y yo / Imagen: Gerry Giacomán Colyer vía Instagram

Nico es fundador de Casai, startup de hospitalidad, mientras que yo inicié Clara, solución de tarjetas de crédito y gestión de gasto corporativo. Ante todo, Nico y yo somos los más grandes partidarios el uno del otro. Funcionamos como un equipo que se motiva, se presiona constantemente para ser mejores, y aunque en ocasiones también llega a haber una pequeña competencia amistosa, nunca deja de existir un apoyo mutuo.

Es precisamente este apoyo de pareja y nuestros roles como CEO, que nos ha sido posible permear en todos los niveles de nuestras respectivas empresas, un sentido de unión, trabajo en equipo, pero sobre todo de inclusión, valor que forma parte de los pilares clave dentro de Clara; pues comprendemos la necesidad por crear y desarrollar espacios donde nadie se sienta discriminado bajo ninguna circunstancia y cualquiera pueda ser la mejor versión de sí mismo. De acuerdo con la escala laboral de ADIL, una persona se siente más cómoda expresando su orientación sexual mientras más alto su cargo sea, por lo que actualmente un 61% de los trabajadores no expresan abiertamente su preferencia sexual dentro de las empresas; entonces ¿qué estamos haciendo para reducir esta estadística y devolver la seguridad a nuestros empleados de ser ellos mismos ?

Si bien las empresas divulgan campañas de diversidad e inclusión durante junio, es importante hacerlo de manera auténtica con una visión de compromiso a largo plazo, donde antes de promover mensajes de manera externa, se empiece con iniciativas que desde el interior de las empresas, promuevan un sentido de diversidad e inclusión entre los empleados, tales como campañas de sensibilización que aborden temas de tolerancia, respeto y dignidad, tipología de la diversidad humana, además de buenas prácticas en el entorno laboral. Para lograrlo, hoy existen aliados como Pride Connection, It Gets Better México, Colmena 41, ADIL, México Vivo o la Federación Mexicana de empresarios LGBT. Con acciones que impacten de raíz, la bandera multicolor cobrará un compromiso real que promoverá la verdadera causa bajo la que nació el movimiento LGBTIQ+ y la cual, hoy nos permite emprender con orgullo.

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