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La generación X

La generación X
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La generación X La Generación X Un Negocio para Muchos Rompiendo las Reglas

La Generación X

Empresarios descubren una mina de oro en el campo de la consultoríaespecializada en Generación X

Por Andrea C. Poe

La llamada Generación X, compuesta por aquellos que nacieron entre 1965y 1980, ha revolucionado la manera de hacer negocios en Estados Unidos y otrospaíses industrializados. Y es que se trata de personas que trabajan demodo diferente, compran diferente y, en síntesis, viven diferente de lasgeneraciones anteriores (y actuales). Es imposible ignorarlos. Las empresasestán dispuestas a invertir millones de dólares en comprendercómo funciona este grupo.

Explicar el comportamiento, traducir el lenguaje y definir los estilos detrabajo de sus compañeros, se ha convertido en la tarea de tiempocompleto de Bruce Tulgan, de 34 años de edad, fundador deRainmakerThinking Inc., y virtual pionero de la rama de asesoría de laGeneración X. Ex abogado de Wall Street, Tulgan satisfizo, en parte, esanecesidad con su libro Managing Generation X (Administrando lageneración X) en 1995. &flashquotComencé a recibir llamadas decompañías que me pedían que las visitara y les explicaracómo podrían manejar a sus empleados&flashquot, comenta al explicar suentrada en el giro de las consultorías. Junto con su amigo Jeff Coombs,de 32 años, actual director de finanzas de la compañía,reunieron US $32,000 de sus ahorros y pidieron prestado a sus padres parainiciar la compañía desde su casa.

Desde entonces, Tulgan ha escrito otros cuatro libros y calcula que haimpartido más de mil conferencias a empresas como J.P. Morgan, Ernst& Young y Subway. La empresa ha recorrido un largo camino desde sushumildes inicios. Ahora Tulgan obtiene ingresos brutos de US $12,000 por cadaconferencia de 90 minutos, con un promedio de US $17,000 al día cuandoestá de viaje. En lo que respecta a las utilidades proyectadas, lacompañía espera ganar US $2 millones este año.

Un Negocio para Muchos

Tulgan no es el único. Alex Carter, de 24 años, creadorXstartup.com, una división de Idea Café (http://www.ideacafe.com) un sitio para empresarios de la Generación X, pronostica un jugosofuturo para quien quiera ingresar en este mercado. La generación Xestá marcando sus propias reglas, señala Carter, y lascompañías necesitan a un tercero que les ayude a comprender porqué estos jóvenes no se conforman con lo estándar.

Basta con preguntarle a Bradley Richardson, ahora de 33 años, quiencomenzó JobSmarts hace cinco años. Su empresa ha cosechado unabuena reputación por retener y reclutar a personas de lageneración X. Al igual que Tulgan, Richardson inició sucompañía con su libro Jobsmarts for Twenty-Somethings(Sabidurías del Trabajo para los de Veintitantos). &flashquotCuando mieconomía mejoró&flashquot, explica, &flashquotcambié de enfoque: en vez deaveriguar cómo podía encontrar empleo la Generación X, acómo podrían las empresas encontrar buenos empleados de estaGeneración&flashquot.

Richardson comenzó en una de las habitaciones de su casa. Dado que elúnico inventario que se requiere en una consultoría esconocimiento, no se necesita mucho capital. &flashquotDecidí guardar unoscuántos miles de dólares mientras conseguía a mi primercliente y sólo fue cuestión de esperar unos cuantos meses paraque la compañía alcanzara plena autosuficiencia financiera&flashquot, diceRichardson. Ahora calcula sus ventas en una cifra de seis dígitos. ParaHeather Neely, de 32 años, no fue un libro sino una tesis demaestría la que lanzó su negocio Neely Consulting, en Palo Alto,California, hace tres años. Se graduó en la dura época defines de la década de los ochenta, cuando era difícil encontrartrabajo incluso en un restaurante de hamburguesas. Nealy brincó de unempleo a otro hasta que finalmente obtuvo uno de tiempo completo, pero ladespidieron a los seis meses. &flashquotMi generación se dio cuenta de que ya lalealtad en el trabajo era cosa del pasado&flashquot, señala. &flashquotNos convertimos enuna generación de trabajadores con espíritu empresarial. Queremostrabajar mucho pero no queremos hipotecarnos de por vida en ninguna empresa&flashquot.Armado con pruebas estadísticas y anecdóticas, formóequipo con un asesor establecido y lanzó su primer arpón enHewlett-Packard. Esa experiencia le abrió las puertas en otrascompañías, y así nació su carrera. Neelycomenzó a trabajar en su casa. Ya tenía fax, teléfono ycomputadora, de modo que su inversión inicial consistió en algode buena ropa. &flashquotEn la universidad siempre usaba sudaderas&flashquot, recuerda.

La estrategia de vestirse bien funcionó. Hoy, Neely trabaja para milesde empresas de alta tecnología, incluyendo a Intel y Bay Networks, acuyos gerentes asesora para realizar mercadotecnia para la Generación Xy para cerrar la brecha entre esta y los demás empleados. El añopasado ganó lo suficiente para cambiarse a una oficina en el centro dePalo Alto. Y al igual que cualquier otro de su generación que vale loque pesa, Neely convirtió en prioridad su estilo de vida. Ahora quisieradar algo de dinero a cambio de tiempo. &flashquotSi juntara todo el trabajo que puedohacer este año&flashquot, afirma, &flashquotcalculo que ganaré entre US $80,000 yUS $100,000&flashquot.

Rompiendo las Reglas

Las compañías están dispuestas a pagar mucho dinero a losasesores de la Generación X, no sólo porque es unapoblación con una fuerte presencia en el mercado laboral, sino por lanueva era que introdujo esa fila de trabajadores: tiempo de horarios flexibles,de la fuerza de trabajo dinámica, de la cultura de los beneficiosfinancieros en grande, del interés en tener propiedades y de mayorautonomía. La población de la Generación X rompiólas reglas e hizo compañías de mucho dinero. Los métodosde hacer negocios y generar riqueza han cambiado diametralmente, afirma JackSweeney, editor de Consulting Magazine. Este cambio es el más grandedesde la revolución industrial.

Muchos asesores de la vieja escuela que pasaron por alto el surgimiento de estenuevo modelo, ahora tratan de quedarse con lo que puedan. Los asesores de laGeneración X llevan la delantera a la competencia porque tienen unconocimiento innato. Después de todo, ellos la crearon. Aunque losasesores tradicionales tratan de asirse a ella, la oportunidad es para losemprendedores más jóvenes, agrega Sweeney.

Cam Marston, de 31 años, fundador de Marston Communications en Carolinadel Norte, reconoció esta necesidad en 1996. &flashquotMe di cuenta de que laGeneración X no encajaba en los papeles tradicionales y no se apegaba alas reglas&flashquot. Comenzó con US $5,000 en una habitación de su casa,una computadora y algunas tarjetas de presentación. Primeroempezó a dirigirse al Club de Rotarios de su localidad, a lascámaras de comercio y a otros grupos comunitarios, y reconoce quegracias a ellos fue posible iniciar su carrera. No pase por alto lasorganizaciones locales porque son magníficas herramientas, sostieneMarston.

Cuando la noticia se propagó, Marston empezó a organizarseminarios para gerentes de McDonald's y de Duke University, entre otras.Actualmente tiene un promedio de 75 charlas al año y calcula queganará más de US$ 100,00 en 2000. Aunque la consultoría dela Generación X todavía está de moda, parte de su novedadse ha desgastado porque la población ha madurado. En este momento, lamayor parte de las empresas sabe qué. Incluso algunos son ahoragerentes, señala Richardson.

Para los emprendedores esto significa que no hay mucho espacio para aquellosque tienen aptitudes y conocimientos diversos en la rama.

Tulgan, dice que busca, por ejemplo, en los mercados asiáticos yeuropeos, donde el tema de la Generación X aún no estáagotado. Richardson está ampliando su experiencia para estar enposibilidad de apoyar a clientes en el reclutamiento de la siguientegeneración de la fuerza de trabajo: la generación Y, o losbeneficiarios del auge.

Pese a que la consultoría de la Generación X estámadurando y cambiando, el núcleo de su enfoque sigue siendo el mismo:dar sentido al nuevo modelo de trabajo.