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Actúa positivamente

Por qué destruir la teoría del pensamiento positivo y empezar a actuar.
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Hace unos días, leí en ElPaís.com (muchas veces cito esta fuente, pero lo cierto es que existe un gran parecido entre la cultura emprendedora española con la mexicana) una nota en la que la reconocida ensayista Barbara Ehrenreich “atacaba” la teoría del pensamiento positivo.

En este análisis llamado “¿Cómo es posible que el sistema funcione si no hay consumidores?” la escritora, quien padeció de cáncer de mama, destruye la idea de que sólo con pensar positivamente, las cosas ocurren como uno lo espera, desechando mitos que se sobreponen en la sociedad actual como “si eres pobre es porque odias el dinero” o “si no te curas es porque realmente no quieres estar sano” y que, paradójicamente, están afectando gravemente al sistema económico internacional.

Desde su punto de vista, creer en estos “juegos de azar” y aplicarlos en la política y los negocios únicamente ha conseguido acrecentar la gigante brecha existente entre la riqueza y la pobreza. Sin embargo, Ehrenreich retorna a una de las bases en que cimentan tanto el capitalismo como el neoliberalismo: para que funcione, muchas personas deben poder acceder a los productos y servicios que se ofrecen en el mercado. “Se ha olvidado el principio básico de Henry Ford, que pensaba que cualquiera de sus empleados debería ser capaz de comprarse uno de sus coches para que realmente su negocio, basado en la producción en cadena, pudiera funcionar", asegura la escritora en este texto.

Y es cierto, realmente a nadie le conviene que el grueso de la población sea pobre; ni a las empresas, ni al gobierno, ni a los medios de comunicación, ni a los empleadores, ni siquiera al mismo Carlos Slim, cuyos servicios únicamente son asequibles para la clase media en adelante. Finalmente, el verdadero problema que generan las crisis y que las tornan en un círculo vicioso es la falta de consumo y el temor que paraliza a los compradores; si no me creen, pregunten a cualquier emprendedor o gerente de un negocio que no logra reactivar sus ventas.

En fin, pienso que la acalorada Ehrenreich tiene razón. No podemos basar nuestra economía, ni mucho menos el éxito de un negocio en únicamente creer que por pensar positivamente las ganancias se cosechan solas.

Debemos reconocer, en primer lugar que, para que el esquema actual (que aunque muchas veces parece caduco y deficiente) funcione, necesitamos dejar atrás las teorías conspiracioncitas de los “ricos vs los pobres”, abogar por la riqueza no sólo tuya, sino que de la población en general (repito, nos conviene que todos tengamos dinero), y finalmente, incluso más importante, en reconocer que con pensar no basta, el éxito y la victoria se consiguen día a día y no pensando, sino que actuando positivamente…  te provocará sudor y lágrimas, pero así es como realmente opera -y seguirá operando- el sistema.