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Cómo diseñar tu empaque 2

Cómo diseñar tu empaque 2
Crédito: Depositphotos.com
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Envase

Para mantener a sus tropas alimentadas durante la guerra entre Francia y Rusia (1810-1815), Napoleón I ofreció un premio para quien creara un método de conservación de alimentos. El ganador fue Nicolás Appert, quien diseñó botellas de vidrio tapadas con corcho sujeto con alambre y sellado con cera, sometidas después al calor. Así nació la industria del envasado en 1810.

El envase es un contenedor que conserva en buen estado cuanto hay en su interior. Por eso deben preverse las siguientes propiedades: barrera, hermeticidad, óptica, mecánica y si es térmica. Ahora los materiales dependen del nivel de seguridad que se requiera y de las necesidades ambientales. La doctora Cecilia Rojas de Gante, quien ha dirigido proyectos de investigación sobre envases para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), destaca dos tendencias:

Envases biodegradables. Existen poliolefinas degradables –derivados de petróleo y adaptables a tecnologías termoplásticas–, compositos –mezclas de polímeros sintéticos– y biopolímeros –obtenidos de recursos renovables–. La elección de materiales y tintas biodegradables es la forma en que un diseñador puede asumir una postura responsable. El consejo: fomenta que nada se transforme en basura; diseña productos que la gente desee conservar.

Envases activos e inteligentes. El envase activo produce un cambio en el estado del producto envasado para prolongar su vida útil, mejorar las condiciones de higiene y proporcionar barreras entre el producto y el entorno. El inteligente utiliza propiedades o componentes del alimento o material del envase, como indicadores del historial y calidad del producto. Francisco Pérez argumenta que “se innova en el diseño de los empaques en relación a cómo se va a sumar el diseño al valor agregado de sus propiedades”.

Los objetivos de las tecnologías emergentes son dar mayor vida útil al producto, generar menos gasto energético y ser amigable con el medio ambiente. Esto lo aprecia el consumidor, ya que existen clientes responsables que buscan estos beneficios en lo que vendes.

Otra constante es focalizar esfuerzos en identificar el producto y en la conveniencia del consumidor. Lo primero, corresponde al trabajo del diseñador gráfico principalmente, mientras que lo segundo es tarea de ingenieros y diseñadores industriales.

Dentro de las tendencias que distinguen los especialistas de Cliché de Menta están las formas geométricas o prismáticas, tanto en diseño industrial como gráfico; es decir, tanto en envase –el sector de la perfumería– como en etiquetado –en botella y tetra-pack particularmente–. “Esto ayuda a una mayor economía del espacio y apela a la simplicidad, garantizando inmediatez a la vista”, asegura Francisco Pérez.

Recuerda que apelar a los atributos funcionales no es suficiente. La innovación tiende a incorporar nuevos mo-delos de envase, pero la venta se focaliza en la competencia visual, en el impacto y la capacidad de crear una cultura sensorial hacia el cliente. Ahora el abanico de posibilidades es tan amplio, que una marca destaca por su iconografía y calidad en la presentación.

Caja

El material más común en este modelo de empaque es el cartón y la forma más popular el cubo. Lo primero que tienes que hacer, es decidir dónde concentrarás la creatividad de tu empaque: en el diseño gráfico o en la composición volumétrica.

“La caja es un empaque tan normal que aquí el diseño gráfico lo es todo”, señala Martínez Meave. Incluso, la calidad del material no es tan relevante como la ejecución del diseño para aprovechar sus virtudes y efectividad visual.

El director de Estudio Kimera considera que lo mejor es que tu marca apele a los más altos estándares y a verse como los productos premium. Así que apuesta por objetos que produzcan una respuesta emocional de empatía al lucir dentro del aparador o el anaquel, incitando a poseer el objeto incluso antes de comprender de qué se trata el producto.

“Una caja memorable es la de Tequila Cuervo, producto premium que cada año cambia la caja de madera”, ejemplifica Martínez Meave. En este caso, el cliente compra la caja porque es excelente, dándole presencia en su casa, oficina, etc. Además la periodicidad, que es una estrategia de mercadotecnia focalizada en el empaque, crea un ecosistema de consumo que depende del diseño.

“Las ventanas o suajes para mostrar el producto son indispensables cuando éste es un objeto agradable o amigable a la vista, como un juguete o café en grano”, explica Francisco Pérez. Sin embargo, en algunas ocasiones conviene ser más tradicional o manejar estándares preestablecidos por la legislación y la cultura social, como las cajas de los medicamentos o los diseños e ilustraciones de empaques para té.

Bolsa

Aun con las limitantes de este tipo de empaque, se puede transformar en un atributo más del producto no sólo por las características técnicas o tecnológicas que aporta, sino por cómo lo hace ver. “Contra lo que muchos pueden pensar, la relación costo-calidad no es tan relevante como sí lo puede ser cómo lo aprecia el cliente”, dice Marino Pérez. “Un producto puede denotar que es económico con una estampa con el precio y verse mejor incluso que las grandes marcas, siempre que su deseo sea competir con ellas.

Los materiales nunca han sido determinantes”, comenta Martínez Meave. “Aunque su calidad sea muy alta y parezca más seguro el empaque, el consumidor tiene una experiencia directa a través de lo que puede captar la mirada”.

En las bolsas, la producción más que las transparencias o “ventanas” son lo que predomina. En la década de 1980, en el sector de las botanas era bien visto que el producto luciera, que se pudiera observar a través de la bolsa.

Sin embargo, actualmente el aparato de mercado exige que haya una mayor competencia en diseño gráfico por medio de las ilustraciones, las fotografías y las combinaciones de colores.
“Hoy, el reto es apropiarte de la esencia del contenido y del ojo del consumidor para resolver, sin importar la calidad del material, cuán efectivo puede ser un diseño”, concluye el creativo de Estudio Kimera.

Otro detalle que hay que tomar en cuenta es que la experiencia de consumo se lleve a cabo en retail para estos casos. La inversión de esfuerzos en diseño debe reducir en la medida que aumentan los volúmenes a contener, a menos que el receptor final deba ser impactado o estimulado a ver los recipientes como algo útil y digno de ser expuesto a otros, incluso si se trata de una bolsa de frituras.

Los elementos básicos

Logo. Puesto que el logo será la tarjeta de presentación de tu negocio, el primer “rostro” que ve el público y el que te identificará dentro y fuera de tus instalaciones, tienes que dedicarle tiempo y esfuerzo suficiente para encontrar las características que proyecten tu marca a través de él. Para ello, debes escoger un tipo de logo, evaluar la imagen de la competencia, los colores, las aplicaciones que harás del logo en diversos espacios, etc.

Tipografía. Un tipo de letra debe representar las cualidades de la marca. Sus posibilidades van desde un simple juego cromático hasta una distorsión o creación exclusiva de una fuente que se relaciona únicamente con tu marca. Esto permite una fácil identificación por parte de los usuarios.

Product shot o ilustración. La imagen que se desempeña como prueba de la calidad de un producto necesita ser consistente con la experiencia que vende al consumidor. El estudio previo del tipo de emociones e incitacio-nes intelectuales que pretende proyectar el producto deben verse correspondidas por la fotografía o las ilustraciones que acompañan a la composición de tu empaque.

Combinación de colores. La paleta de colores se convierte en un catálogo de estados de ánimo que facilitarán la venta de una marca. Y aunque la combinación de colores puede ser interminable, lo mejor es no utilizar más de tres al construir una identidad visual de tu marca, ya que así es más fácil recordar las características visuales de tu negocio. En los empaques es un tema delicado, pues la persona que los diseñe debe saber mucho de tintas, métodos de impresión y otros detalles de la ejecución en fábrica.