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Banal

El tiempo tiene el hábito de seguir su curso... una reflexión de Michael Gerber sobre el sentido de la vida.

En esta ocasión, el gurú de las Pymes reflexiona sobre cómo el tiempo se lleva consigo la juventud, las ganas y las ideas, pero está en nosotros mismos el decidirnos a conducir el camino y a moldear el futuro como queramos para no llegar al final de nuestras vidas con un sentimiento vacío y banal.

El tiempo tiene el hábito de seguir su curso, como nuestras vidas. El tiempo se entretiene con las ideas, como un jardinero se entretiene trabajando con las flores y con las frutas a las que riega; probablemente jugando con todas las opciones para gastar su tiempo disfrutando del proceso y del resultado de lo que cultiva.

Siempre ha sido de esa forma para mí. La necesidad de ocupar mi tiempo en lograr algo, pero no lo que sea. Siempre ha sido el producto de mi inspiración, o de la pérdida de inspiración, pero al mismo tiempo la idea de que mi tiempo se ha desperdiciado sin esperanza de resurrección. No resucitará mi creatividad ni mi propósito de estar vivo, trabajando como el jardinero, envejeciendo y volviéndome cada vez más banal, como una mujer que toma su té todas las mañanas y todas las tardes, leyendo Vanity Fair y preguntándose adónde se ha ido su vida. 

El tiempo tiene el hábito de seguir su curso, arrastrando consigo nuestra vida. Muchas veces pensamos que somos los conductores de nuestras propias vidas, pero, si lo vemos claramente, se hace obvio que nuestros sentimientos y pensamientos están siendo conducidos. Prácticamente todo puede ser visto como el accidente que es, lo que nos lleva a preguntarnos lo que tanto miedo tenemos de preguntar: ¿estoy realmente vivo o son las fuerzas externas las que me han moldeado?

El tiempo tiene el hábito cruel de seguir su curso, dejándonos en  una situación en la que la única decisión que podemos tomar es decidir. No correcta ni incorrectamente; sino simplemente decidir.

El tiempo sigue su curso y la única liberación que tenemos es no aceptar todo lo que se nos presenta y movernos en sentido contrario, sin tener un simple pensamiento de que, de alguna manera, esta vez las cosas serán distintas.

Sí, es cierto que el tiempo tiene el hábito de seguir su curso. Por eso abre tus ojos, enfoca tu mente hacia el futuro y alcanza la luz.