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Compañeros de cuarto y de sueños

Dada Room es la comunidad número para encontrar roomies en México y su historia comenzó (y continúa) en un comedor.
Compañeros de cuarto y de sueños
Crédito: Depositphotos.com
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Antoine Pérouze y Pamela Olvera son novios y viven juntos. Pero comparten más que eso: asociados con sus amigos Juan Ávalos y Oscar Castillo, cofundaron Dada Room, una plataforma para encontrar compañeros de cuarto (roomie en inglés) que hoy es la comunidad número uno de roomies en México.

Su crecimiento ha sido mayor al 30% por mes y ya operan en Distrito Federal, Puebla, Monterrey y Guadalajara. No por nada llamaron la atención de Nacional Financiera, con quien ya se encuentran en un proceso de financiamiento para detonar la empresa. Y todo esto lo lograron desde su mesa de comedor, en la que trabajan todos los días con la ayuda de dos becarios, en su casa ubicada en la colonia Roma de la Ciudad de México.

Estos jóvenes –de entre 27 y 31 años– se conocieron en el Tecnológico de Monterrey mientras estudiaban la universidad. Todos habían salido de la casa paterna para compartir departamento y coincidían en que la experiencia era desesperante. Según explica Pamela, encargada de la comunicación y creatividad de Dada Room, había tres opciones: confiar en la recomendación de alguien, preguntar en tu escuela o entrar a un sitio Web de pago muy poco funcional. La tarea era aún peor para los extranjeros como Antoine –quien funge como CEO y es originario de Francia– porque la búsqueda era a distancia y sin referencias.

A falta de una solución efectiva, el grupo comenzó a idear Dada Room, una plataforma Web –gratuita, con diseño y sencilla de utilizar– que solucionara esta necesidad. Unos meses después, en julio de 2012, lo que era sólo un tema de conversación entre amigos se hizo realidad tras ganar la convocatoria de emprendedores digitales de Wayra, la aceleradora de Telefónica.

Habían ganado $50,000 para arrancar y Wayra quería ver frutos, por lo que pusieron manos a la obra. La mitad de los recursos los invirtieron en registrar la marca, crear la sociedad y tener todo en regla a nivel administrativo; la otra, para desarrollar la plataforma, la nómina, material publicitario y pautas de marketing en Google y Facebook.

En un principio, trabajaban en las oficinas de la aceleradora en Cuajimalpa –como el 40% de su cartera de empresas en aceleración– pero eso significaba al menos cuatro horas de viaje (dos de ida y dos de regreso). “Eso repercutía sobre el tiempo laboral y cuando empiezas una empresa, los minutos son muy valiosos”, comenta Antoine. Incluso consideraron instalarse en una oficina, pero al ser un negocio naciente y con incertidumbre, prefirieron no comprometerse con una renta anual y destinar esa inversión en otros asuntos internos.

La casa de la pareja parecía la mejor solución por ser un punto céntrico y por contar con espacio disponible. Además, operar así les permitiría validar su producto, hacerse de una base de clientes y descubrir a dónde querían llegar antes de lanzarse a las ligas mayores. “Ahorramos tiempo y dinero y podemos enfocarnos en sacar adelante la empresa”, afirma Pamela.

Haciendo negocios

¿Qué hace a Dada Room diferente? Según explica Juan, quien se encarga del diseño de interacción, estrategia y difusión, la experiencia del usuario es su valor agregado. Para empezar, el registro se hace a través de una cuenta de Facebook, por lo que es rápido y le pone identidad a ambas partes.

Para solucionar el tema de la confianza, desarrollaron un algoritmo que permite calcular los grados de conexión entre los usuarios por medio de sus redes sociales, además de un sistema de recomendaciones. Otra de sus cartas fuertes es que se trata de un sitio divertido e intuitivo que utiliza distintivos para enlistar las características del cuarto (casa o departamento, con o sin baño propio, para estudiantes o profesionistas) y del anunciante (si es fumador, deportista, vegetariano, etc.) así como un mapeo de la ciudad para identificar la zona que mejor se adapte a los gustos y necesidades del usuario.

Aunque el servicio es gratuito, también existe una versión premium de paga en la que por $99 semanales, las personas reciben más difusión de sus anuncios en la página Web y perfiles sociales de la empresa, y por lo tanto, más clics de interesados.

Este modelo de negocio lo utilizaron también para desarrollar Dada Pet, su segunda plataforma que funciona como un marketplace que vincula a dueños de mascotas con negocios como veterinarios, paseadores, spas, peluqueros, criaderos y refugios. Y lo aplicarán también a su siguiente lanzamiento, una solución de servicios profesionales. “Están dispuestos a pagar porque generan ingresos a través de nosotros. Es un ganar-ganar”, explica Antoine.

Reglas claras, amistades largas

Aunque el formato casero ha significado ahorros para el grupo, también pagan un precio: si bien su horario de trabajo es de de 9:00 a.m. a 6:00 p.m. , nunca terminan su jornada a esa hora. “Hay veces que trabajamos los fines de semana o los días festivos”, reconoce Juan.

Antoine y Pamela concuerdan, pues la frontera entre la casa y el negocio ha ido desapareciendo, sobre todo porque la dinámica incluye a más miembros del equipo. De hecho, Oscar Castillo, el cuarto cofundador, atiende una agencia digital propia por las mañanas y le dedica las noches a Dada, por lo que es difícil empatar sus tiempos con los del resto. Por eso, para intentar romper con los vicios y mantener una relación sana, han implementado estas estrategias:

Respeto de la casa. Desde lo básico como lavar sus platos y limpiar su lugar de trabajo, los espacios comunes son una responsabilidad compartida.
Fijarse objetivos diarios. Antes de arrancar la jornada, cada uno se plantea sus tareas del día. Si alguna queda incompleta, pasa al día siguiente como prioridad.
Tener “juntas de caminatas”. Además de salir un rato de la casa, caminar les ayuda a despejar las ideas. Dejando los celulares en casa, recorren unas cuatro calles para resolver los temas pendientes. También se reúnen en cafeterías de la zona y comen fuera una vez a la semana como equipo.
Viernes de home office. Todo el equipo, incluyendo los becarios, realiza trabajo a distancia al término de la semana. Aún así, deben cumplir horarios de entrega.
Ser transparentes. Son muy abiertos en cualquier tema que pueda causar conflictos, como la cuestión del dinero. Todos saben en qué se gastan los recursos, cuánto gana cada quien, cómo se desglosan las salidas, etc.

¿Qué les espera a este grupo de amigos emprendedores? A decir de Eduardo Morelos, manager de Wayra México, trabajar desde casa no debería ser un plan a largo plazo pues mudarse les permitiría ampliar su panorama, compartir experiencias y retos con otros emprendedores que están en su misma situación, cambiar la imagen de la empresa y por ende, enriquecer su crecimiento. Sin embargo, operar su empresa de esta forma les ha funcionado hasta ahora y seguirán así “hasta que la gente ya no quepa en la casa”, pronostica Antoine.