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5 lecciones de perseverancia de la Torre Eiffel

El monumento cumple 126 años y ha soportado críticas, rechazos e incluso dos Guerras Mundiales.
5 lecciones de perseverancia de la Torre Eiffel
Crédito: Depositphotos.com
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El 31 de marzo la Torre Eiffel cumple 126 años desde el momento de su inauguración. La estructura comenzó a edificarse en 1887, con el trabajo de 250 obreros. Hoy es uno de los iconos más representativos de la ciudad de París y desde que fue abierta al público el 6 de mayo de 1889, ha sido parte importante de la identidad francesa.

Es difícil pensar en la ciudad de la luz y no imaginar la increíble estructura de metal que por 41 años fue la edificación más grande del mundo. Tal es su popularidad que cada año recibe unos 7 millones de visitantes; es decir, unos 250 millones desde que se abrió.

Seth Godin, uno de los teóricos del marketing más reconocidos del siglo 21, señala que la Torre Eiffel es ejemplo de perseverancia para los emprendedores que buscan dejar huella.

Te dejamos algunas de sus lecciones.

1. Las grandes ideas nacen de los lugares más comunes
La Torre Eiffel fue diseñada en la mesa de una cocina por Maurice Koechlin y Émile Nouguier. El primer croquis de la estructura representaba una torre de 300 metros de altura, donde las cuatro caras curvas se unían por plataformas cada 50 metros.

Nunca sabrás cuál será el alcance de tus ideas si no las persigues. Si Koechlin y Nouguier no hubieran llevado su diseño a la empresa de Gustave Eiffel, hubiera quedado como un simple dibujo.

2. No rendirse ante los rechazos
Pese a que la novedosa idea de Koechlin y Nouguier dio vida a uno de los iconos populares más importantes del siglo 20, el edificio lleva el nombre de Gustave Eiffel, el ingeniero que se encargó de construir el monumento y “vender” el concepto.

Eiffel ofreció el monumento a distintas ciudades, entre ellas Barcelona, que lo rechazaron porque les pareció una construcción extraña que no iba con la estética de la ciudad. Después de diversos intentos, Eiffel logró convencer a las autoridades parisinas para construir la torre para la Exposición Universal de 1889.

Hay muchas historias de emprendedores exitosos que fracasaron en sus primeros intentos. Es importante recordar que sólo porque te rechazaron una vez, no significa que siempre lo harán.

3. Soporta las críticas no constructivas
Al principio, la Torre Eiffel fue criticada por el público en general e intelectuales de la época –la consideraban una monstruosidad hecha de hierro. De hecho, Alexandre Dumas (hijo), Guy de Maupassant y el compositor Charles Gounod escribieron una carta que decía: “Por veinte años tendremos a la vista la odiosa sombra de la detestable columna de hierro y tornillos que se extiende como una mancha de tinta por toda la ciudad”.

Con el paso del tiempo los parisinos llegaron a querer a la “dama de hierro” y hoy es uno de los lugares más apreciados de la capital francesa.

4. Recuerda que una buena idea puede perdurar
La estructura de la Torre Eiffel era una idea que nunca se había hecho antes y que no tenía garantía de funcionar.  El monumento fue construido para Exposición Universal con el objetivo de celebrar la Revolución Francesa y estaba diseñado para ser desmontado al terminar la feria.

No se esperaba que durara mucho más que unos cuantos años, pero la insistencia de Gustave Eiffel de que la edificación serviría para fines científicos le otorgó algunos años extra de vida. Sin embargo, el monumento se ganó el cariño del público y tras soportar dos Guerras Mundiales (Hitler mandó demolerla) y el paso del siglo 20, se convirtió en una de las edificaciones históricas más famosas.

5. Tu proyecto puede convertirse en un icono
Eiffel trabajó con los diseñadores para que la Torre tuviera una estética modernista. El ingeniero quería demostrar que las construcciones también podían ser elegantes y bellas. “Hay un encanto en lo colosal, un encanto propio al que no aplican las teorías convencionales del arte”, solía decir Eiffel. Quería crear un icono y lo logró. Hoy en día cualquier persona puede dibujar un garabato de la torre en una servilleta.