Los poblanos que quieren cambiar la forma en la que comes

Con más de 40 presentaciones de vegetales y hortalizas mínimamente procesadas y listas para comer, la empresa poblana Leonali se coloca ya como una de las tres más importantes en su categoría en el país.

Que el estilo de vida moderno transforma las necesidades de los consumidores no es un secreto, pero sí una oportunidad que puede capitalizarse en un negocio. Así lo hizo José Luis Correa Artasánchez. En 2003 fundó Leonali, una empresa ubicada en Atlixco, Puebla, que oferta vegetales y hortalizas precortadas, lavadas y listas para comer y que preservan en integridad su frescura y nutrientes. Hoy bajo la marca Vegetalistos y Green Balance, sus productos se comercializan a través de las principales cadenas de autoservicio, tiendas de conveniencia y clubes de precio de todo el país.

El ingeniero en alimentos de profesión cuenta que trabajando en Sigma Alimentos sintió el deseo de independizarse y ayudar a combatir el problema de obesidad en México y en el mundo.

“Ante la problemática de salud que se derivaba de la obesidad, comenzaba a gestarse ya la tendencia hacia un estilo de vida más saludable. Además, frente a los ritmos de vida cada día más acelerados, los consumidores demandaban pro- ductos que les facilitaran su día a día y que no dañaran su salud”, recuerda.

El primer intento fue emprender un negocio de barras saludables y sábila que no prosperó; sin embargo, apasionado al campo y con un hermano agrónomo, José Luis decidió emprender nuevamente en el sector. La apuesta fue dar valor a los alimentos frescos, asegurándose de que se cosecharan bajo los principales estándares inter- nacionales y luego ofrecerlos cortados, lavados y listos para comer.

“El concepto de vegetales es salud por naturaleza. No les agregamos nada, más bien tratamos de preservar esa salud lavándolos bien, cortándolos y metiéndolos a la bolsa”, puntualiza el emprendedor. Y no sólo es una tendencia en México. De acuerdo con Nielsen, la demanda por vegetales con valor agregado (precortados, envasados o condimentados) creció. Tan sólo del 2015 al 2016 se observó en Estados Unidos un crecimiento del 6.1% en volumen de ventas, registrando US$1.7 billones durante 2016.

En 2003, José Luis se asoció con su hermano Alejandro y con Klaus Rothlaender, junto con quienes fundó Leonali. Los emprendedores decidieron ofrecer los floretes de brócoli y coliflor que no cumplían con las especificaciones de tamaño para venderse en los departamentos de frutas y verduras de los supermercados. La diferencia es que la comercializaban lavada y empaquetada, algo que le daba mayor valor al producto y que las cadenas podían vender a un precio más alto.

José Luis Correa Artasánchez / Foto: Carlos Aranda para Entrepreneur en Español 

El primero en aceptar la propuesta fue Aurrera, con quien ya tenían un contacto a través de una empresa de Alejandro, dedicada a la producción de vegetales y hortalizas. No obstante, la propuesta era nueva para las propias operaciones de la tienda, con quienes enfrentaron distintos obstáculos. El principal fue y sigue siendo la cadena de frío, pues los productos deben mantenerse a una temperatura de entre dos y seis grados Celsius para alcanzar en buenas condiciones su máximo tiempo de vida (entre 12 y 20 días).

De lleno al negocio

A la coliflor y brócoli le siguieron snacks como jícamas, pepinos y zanahorias, a las que se sumaron diferentes mezclas de hortalizas, ensaladas y preempacados listos para preparar jugos verdes con semillas. La empresa también ha incursionado en la elaboración de aderezos para ganar posicio- namiento de marca y sigue innovando.

En la actualidad maneja más de 40 SKUs bajo las marcas Vegetalistos, Green Balance y Leonali, para food service. Su planta ubicada en Atlixco, Pue., procesa entre 100 y 150 toneladas de materia prima a la semana.

Llegar a este crecimiento no ha sido fácil. José Luis se percató de que si quería crecer debía meterse de lleno a la operación, algo que no sucedió sino hasta el año 2008. “El negocio arrancó con $100,000 en un cuarto de 8x8m en el que todo se procesaba manualmente. Éramos cuatro personas que trabajábamos tres días a la semana”, comenta.

Precisamente, dice, ese fue otro de los retos a superar, el poder explicarle a las personas que sólo podía darle trabajo por tres días, ya que trabajaban conforme les era re- querido el producto. Hoy la plantilla es de entre 350 y 400 colaboradores, contando su personal de demostradoras y promotores, a quienes maneja mediante el sistema de outsourcing. Su planta ya es de 1,500 metros y busca triplicar en los próximos cinco años su capacidad de producción.

El crecimiento ha sido orgánico, dice José Luis, quien no cobró junto con sus socios, ningún sueldo nominal durante los dos primeros años de operación del negocio. También solicitó dos financiamientos por parte del Fideicomiso de Riesgo Compartido (FIRCO) por $800,000 que usó para comprar maquinaria y equipo.

La inversión más importante ha sido en la gente, dice el emprendedor, pues hubo que contratar a personal capacitado para llevar a cabo labores prioritarias y salirse de la operación diaria para enfocarse en estrategias que los ayudaran a crecer.

En 2008 José Luis y Klaus fueron seleccionados emprendedores Endeavor, con lo que dicen, tuvieron un cambio de mentalidad, disciplina y proyección hacia el crecimiento. “Te enseñan a romper paradigmas y a pensar ya desde el inicio en implementar un gobierno corporativo”.

La meta para este año es exportar sus productos a Estados Unidos, para eso ya están certificados con estándares que exige la FDA. La planta desde hace 10 años cuenta con la certificación HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control) por sus buenas prácticas de manufactura.

En el futuro José Luis quiere que Vegetalistos se convierta en la marca número uno en vegetales listos para comer del país. Actualmente está entre las tres primeras posiciones del mercado. “Quiero que mi empresa viva su misión, visión y valores: cultivar alimentos frescos y cosechar soluciones saludables aprendiendo, enseñando y teniendo la salud del consumidor como prioridad. Si lo hacemos en los próximos cinco años estoy seguro que seremos una empresa que podrá trascender en el tiempo”, concluye. 

La empresa cuenta con la certificación HACCP por sus buenas prácticas de manufactura en su planta  / Foto: Carlos Aranda para Entrepreneur en Español 

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