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Entrevista

La burocracia ahora será una leyenda

Miguel Ángel Margáin, director del IMPI, quiere romper el mito de que es complicado registrar patentes y marcas. Y les dice a los emprendedores los errores que cometen en los trámites.
La burocracia ahora será una leyenda
Crédito: Michelle Burgos / Entrepreneur en Español
5 min read

En un cuarto repleto de estantes con registros de papel foliados, a temperatura y luz regulada, se hallan los activos con mayor valor económico de las empresas mexicanas. Se trata del archivo del Instituto Mexicano de Protección Industrial (IMPI), que dirige Miguel Ángel Margáin, un hombre convencido de que “en la economía del conocimiento, se necesita innovación y creatividad que se traduzca en patentes y marcas”.

El abogado con 28 años de experiencia en protección intelectual dirige la oficina de un país que en 2015 alcanzó el octavo lugar con más marcas registradas vigentes, de acuerdo con la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), y cuyo número de solicitudes crece 10% al año.

La pasión de Margáin por proteger a los creadores lo llevó a descubrir un México en donde un grupo de mujeres otomíes protegen sus bordados con una marca colectiva y los ingenieros resguardan un proceso mediante el cual manipulan las moléculas de aluminio para que pesen menos y sirvan a la industria aeronáutica.

En entrevista con Entrepreneur, Margáin asegura que los trámites burocráticos, de los que tanto se quejan los emprendedores, son una “leyenda urbana”. Explica qué se ha hecho para agilizar los procesos, cuáles son los errores más comunes al meter una solicitud y cómo se está impulsando la cultura de la protección.

¿Por qué el 90% de las solicitudes de patentes son de extranjeros?

 Es gravísimo que (en México) tengamos una pobre cultura de protección intelectual. En Estados Unidos y China, los activos intangibles constituyen el 83% del valor de una empresa y el 17% son “fierros”. Si bien necesitamos más patentes porque el índice de innovación de un país se mide de esta forma, lo importante es tener patentes que se exploten. Por ejemplo, el Instituto Mexicano del Petróleo, creado para hacer investigación sólo tenía como cliente a Pemex, pero ahora está recibiendo regalías por comercializar sus patentes.

¿Cuáles son los errores más comunes cuando se quiere registrar una marca?

1) No darle el valor que tiene. Considerarlo como un gasto, cuando es un activo. Una marca tiene un costo de los 2,800 pesos y cada 10 años se pueden renovar. Si tu empresa no te da para tener este dinero, debes buscar otra idea. 2) La desidia. Por desgracia, algunos sólo conocen al IMPI cuando ya tienen un problema legal. 3) Poca creatividad. Nosotros no recomendamos o autorizamos marcas, sólo las registramos. Cuando hagas tu solicitud debes tener claro: cuál es tu empresa, tu giro, qué quieres proteger y con qué fin.

¿Los errores al solicitar una patente?

No se cumplen con los requisitos. En el IMPI hay muchas herramientas que son subutilizadas, y con las que se puede economizar tiempo, pero muchas cuestiones dependen del solicitante, no se acercan a nosotros para preguntarnos cómo deben redactarse las solicitudes y cómo presentar los documentos. No podemos redactarlas nosotros porque seríamos jueces y parte.

¿Por qué los emprendedores se quejan de los trámites burocráticos??

Es una leyenda urbana eso de que el proceso es complicado. Para registrar una marca sólo necesitas decir para qué productos y servicios la necesitas y llenar la solicitud de manera física o en línea (un servicio que empezó a funcionar el 27 de abril de este año). Te lleva entre cuatro o cinco meses de manera física, y si la presentas en línea, son sólo dos meses.

En el caso de las patentes, somos muy meticulosos porque por 20 años vas a tener la exclusividad de segmento. Tienes un poder infinito para buscar nichos de mercado, haciendo a un lado a los demás. En el mundo, el promedio de otorgación de patentes es de 3.5 años; en México, el 80% se dan entre 2.5 y 3 años. El proceso se alarga, muchas veces, porque no se cumplen con los requisitos.

Tú presentas tu solicitud, el IMPI la examina y te dice qué le faltó. Eso se va a un oficio y tienes dos meses para contestar, más dos meses de prórroga. El 89% se contesta en el cuarto mes, cuando lo puedes contestar en el día 1. Hay muchos elementos que se desconocen por la pobre cultura de propiedad intelectual.

¿Qué están haciendo para mejorar los tiempos de estos procesos?

?Para las marcas, el servicio en línea. En las patentes, abrimos centros de patentamiento en la UNAM, Politécnico y Conacyt; hemos crecido de 6 a 44 oficinas donde hay asesores que sí pueden meterse a redactar la patente, si el inventor lo permite. Además, contamos con 50% de descuento en la solicitud (que cuesta 9,000 pesos) para centros de educación superior, centros de investigación y mipymes.

¿Se está explotando lo que se protege?

Por ley, tienes que explotarlo al máximo porque si no corres el riesgo de perder la exclusividad. Y esto lo podemos ver en el aumento de licencias, cuando se dan las cesiones, los registros de venta de marca. Esto se mueve, e inclusive entran a juicios mercantiles, de sucesión y divorcio.

 

Se acabaron los pretextos: sí hay dinero para emprender