5 formas en las que tu estrés crónico está afectando tu negocio

Puedes creer que el estrés te hace comer de más y dormir menos, pero en realidad es mucho peor que eso. Descubre el verdadero impacto negativo que tiene en tu estilo de vida.
5 formas en las que tu estrés crónico está afectando tu negocio
Crédito: Jetta Productions Inc | Getty Images
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CEO of On Target Solutions
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Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

El siguiente es un extracto del libro Stress-Less Leadership del Dr. Nadine Greiner. Puedes comprarlo en Amazon: Stress-Less Leadership (English Edition)

La diferencia entre estrés agudo y estrés crónico es importante. Algunos ejemplos de estrés agudo incluyen el estrés que experimentas tras una discusión con un empleado, o cuando vas a hacer una presentación importante, o cuando tienes un mal día en el trabajo o el que sientes cuando se acerca la fecha de entrega de un proyecto que no has terminado. Estos eventos tienen una vida corta, pasan rápidamente. Sin embargo, el estrés crónico es el que nunca se detiene, el que experimentas de manera continua y que resulta de la constante estimulación de la respuesta natural del cuerpo ante el estrés.

Diferenciar entre agudo y crónico puede ser complicado, y en muchas ocasiones, el estrés agudo se convierte en crónico. El cuerpo está perfectamente bien equipado para lidiar con el estrés agudo, ya que puede adaptarse y recuperarse rápidamente. Sin embargo, cuando el estrés se vuelve repetitivo y prolongado, le pasa una gran factura al cuerpo. Muchas funciones se saturan e incluso pueden empezar a descomponerse. Date unos minutos para reflexionar sobre las siguientes preguntas:

  • ¿Te peleas constantemente con el mismo empleado, día tras día?
  • ¿Te sientes presionado de manera constante por tu desempeño?
  • ¿Constantemente te sientes inadecuado o poco preparado para realizar tu trabajo como líder?

Si respondiste que sí ante cualquiera de las preguntas anteriores, lo más probable es que estés experimentando estrés crónico. Como líder de un negocio, lo normal es que los factores de estrés sean diferentes a los que experimenta el resto de la población. Aquí te dejamos algunos de los más comunes, señalados por el Centro de Liderazgo Creativo de Estados Unidos:

Intentar hacer más cosas con recursos insuficientes en un menor periodo de tiempo. ¿Constantemente te encuentras intentando hacer más con menos, y hacerlo más rápido? Puede que hayas decidido abrir una nueva rama de tu negocio en otra ubicación pero que no tengas el presupuesto o la gente adecuada para hacerlo. E incluso si tienes los recursos necesarios, puede que no tengas el tiempo suficiente. Si estás al frente de una empresa que cotiza en la bolsa, puede que te enfrentes a la presión de tranquilizar a tus accionistas mientras intentas proteger la infraestructura de tu empresa, a la vez que preparas a tus empleados para el éxito a largo plazo. Pero hacer felices a los accionistas en todo momento es imposible, y tienes que tomar decisiones difíciles. Prepárate para el viaje.

¿Cómo manejar este tipo de estrés? Todo se reduce a tu concentración. Enfócate en la tarea que tienes enfrente planeando, organizando y poniendo prioridades. Hay ciertos comportamientos como definir y aclarar expectativas o apegarte a un calendario que pueden ayudar. Si te concentras más, se reduce el estrés que resulta de una tarea compleja. Y lo que es mejor, el estrés de tareas futuras puede reducirse al máximo e incluso desaparecer. Tienes permiso de respirar y sentirte aliviado.

Lidiar con los aspectos negativos de las relaciones personales. Tener relaciones interpersonales fuertes es clave para que tu negocio triunfe. Una mala relación entre tus empleados y tú tiene muchas repercusiones, como una menor satisfacción laboral y más estrés y depresión. De hecho, una mala relación con la gente con la que trabajas puede afectar el servicio que se da a tus clientes. Todo es un efecto dominó. Cuando estas relaciones son débiles, los proyectos e iniciativas sufren al punto de poner en riesgo la empresa y el lugar que tiene en el mercado.

Construir relaciones saludables requiere de que tengas la capacidad de hacerlo y que pongas atención constante. Como dijo Warren Buffet una vez: “Construir una buena reputación te toma 20 años, y cinco minutos para destruirla”. La relación entre tú y tus empleados puede mejorar si aprendes a manejar mejor a tu staff y a reconocer y lidiar con los conflictos de manera efectiva. Organizar y promover eventos para tener una mayor interacción entre equipos y mejorar las relaciones personales en la oficina te puede ayudar a lograrlo.

Competencia y falta de trabajo en equipo entre tus empleados. Los “empleados tóxicos” son el pan de todos los días en las oficinas y vienen en diferentes formas. Los empleados ultra competitivos son una, y tienen la fuerte necesidad de escalar y lo hacen a expensas de los demás. ¿Hay alguien en tu equipo que te hace la barba constantemente, incluso si tiene que pasar sobre sus compañeros? Hay otros empleados tóxicos como los que no hacen su trabajo ni cumplen con lo que les toca. En cualquier caso, los resultados pueden ser devastadores y llevarte a altos niveles de estrés, tanto para ti como para sus compañeros. Es 54 por ciento. más probable que un empleado renuncie si en su equipo hay UN empleado tóxico, así sea un equipo de 20 personas.

Mal desempeño de tus empleados directos. El mal desempeño es un factor estresante que afecta a los empleados y a sus jefes por igual. Desafortunadamente, este problema suele ser el último en la agenda de los líderes. Mientras los empleados cumplan con el mínimo establecido, sus jefes suelen pasar por alto la falta de compromiso o la mala actitud. Pero el resultado de esto puede ser sumamente negativo. Un mal desempeño genera menor productividad, menor motivación y menor retención, y claro… estrés.

Aunque hay ciertos problemas de desempeño que deberían ser arreglados por el departamento de RH (mala conducta o ausentismo, por ejemplo), la mayoría deberían ser enfrentados directamente por los jefes, estableciendo expectativas claras, ofreciendo entrenamiento suficiente, y motivando a sus empleados.

Clientes poco razonables. Manejar las relaciones con tus clientes es complejo. Todos hemos escuchado que el cliente siempre tiene la razón, pero este mantra puede dividir los esfuerzos de un negocio y ocasionar un estrés innecesario. La fuente de estrés más común con los clientes son las expectativas y demandas poco razonables. Las empresas más eficientes son aquéllas que no sólo satisfacen las necesidades de sus clientes, sino que las superan, enfocándose en los detalles más pequeños y creando culturas basadas en el cliente. Cuando las demandas y peticiones los superan, dan un paso atrás y buscan soluciones alternas.

Puedes aprender a dominar el estrés crónico, pero te requerirá un gran esfuerzo hacerlo.

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