¿Cuáles son los mitos y realidades de un líder actual?

El liderazgo actual se está moviendo. Cada vez es más reconocido un tipo de liderazgo sin jerarquías ni organigramas llamado liderazgo horizontal.

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Tengo más de una década como entrenadora de mentalidad apoyando a personas y equipos a generar los resultados que esperan mediante recursos de mindset. He sido testigo y partícipe del crecimiento personal de la gente y he apoyado a empresas y organizaciones a reestructurar sus modelos de recursos humanos para integrarlos con su capacidad productiva, y con ello, mover a un equipo personal y profesionalmente. Es por esta razón que, luego de estar dentro de estos grandes grupos, he notado lo mucho que nos hace falta despertar al liderazgo en nuestro país. 

Yo soy alguien que busca crear líderes en México. Quiero hacerlo de una manera distinta, a partir de lo que he nombrado ‘liderazgo consciente’. Se trata de un tipo de liderazgo que podemos vivir todos como individuos, de manera personal, sabiéndonos un impacto por el sólo hecho de estar aquí. Una persona puede practicar el liderazgo consciente cuando es capaz de tomar responsabilidad de su lugar en el mundo y de sus acciones, pues entiende que lo que hace repercute en su entorno y en los demás. 

El liderazgo actual se está moviendo. Cada vez es más reconocido un tipo de liderazgo sin jerarquías ni organigramas llamado liderazgo horizontal. Este derivó del modelo clásico en el que la estructura a modo de pirámide hacía más profunda la desigualdad entre colaboradores debido a los rangos: ‘los de arriba’ dictan qué hacer mientras que ‘los de abajo’ ejecutan. Este modelo conocido como liderazgo vertical definió muchas de las organizaciones que conocemos; sin embargo, está siendo desplazado por la necesidad de crear espacios en los que exista la pluralidad, la diversidad, la validez de todas las opiniones y la integración de cada una de las posiciones. Es necesario cambiar la noción de que el liderazgo es aplastante, notorio, ventajoso, cómodo y autoritario.

Todo comienza por resignificar el papel de un líder actual. Aunque un líder se puede ver de muchas maneras, existe una característica que lo identifica: cuida a la gente antes que al resultado, pues sabe que son ellos los que generan el resultado.

No hay liderazgo efectivo sin líderes conscientes

Un líder consciente practica el liderazgo horizontal. 

La transición del liderazgo vertical al horizontal ha ocurrido de manera paulatina, pues es una realidad que modificar un modelo clásico aprendido tomará años; sin embargo, poco a poco más y más empresas, equipos y organizaciones han puesto mayor atención a su gente para dejar de verlos como subordinados y comenzar a integrarlos a la estructura desde un sentido de pertenencia regido por un propósito en común. Es decir, los líderes dentro de las organizaciones están adoptando cada vez prácticas en las que inspirar, escuchar y jugar en equipo son fundamentales para la generación del resultado, pero no sólo por el resultado mismo, sino por una evolución de quienes participan en él. 

En el liderazgo horizontal todos se sienten parte de una decisión; son escuchados y pueden contribuir con sus talentos y visión al objetivo de la organización. 

Un líder sabe que los colaboradores requieren sentirse parte del espacio más que verse remunerados económicamente. Por ello, escucha más de lo que habla, abre la posibilidad para todos, propicia la colaboración antes que la competencia y reconoce la diversidad de talentos en su organización. 

Si fuera posible ver esto en un ejemplo sería a través de un juego de fútbol. El coach o entrenador dirige en la cancha, pero no está dentro. Por ello, escucha la opinión de todos y habla al final para llegar en conjunto a una estrategia en la que esté integrada la visión y contribución del equipo, y así, conseguir el gol. Para el coach es importante escuchar a la gente que tiene la pelota en los pies, de otro modo no sabría qué jugada tomar. 

Estos son algunos de los mitos y realidades que existen alrededor de un líder actual

Mito 1. La gente trabaja para el líder 

Realidad. El líder es quien trabaja para su gente. El rol de un líder no es asignar tareas o dictar órdenes; de hecho, eso es lo menos importante de su posición. El verdadero propósito de un líder es inspirar al equipo a hacer su trabajo con sus propios talentos, con su manera de ser; siempre en pro de la evolución de la gente. Hace que cada miembro entienda su rol para apropiarse de él y de este modo contribuir a la organización. 

Un líder entiende que la vida es un juego de enrolamiento.

Quien cree que la gente trabaja para ellos son generalmente sólo jefes o managers quienes dictan cómo debe hacerse el trabajo. Un líder mueve a la gente siendo ejemplo e inspirando a los demás a trabajar con sus talentos. 

Mito 2. Un líder es quien tiene la verdad 

Realidad. El líder es capaz de escuchar en apertura todas las opiniones, puntos de vista y posturas para llegar en conjunto a una nueva resolución. Genera espacios de diálogo y apuesta por la pluralidad. 

Mito 3. Lo que más se necesita para ser un líder es saber inspirar o motivar 

Realidad. Inspirar al equipo, motivarlo o despertarlo a sus talentos son cualidades o características de un líder; sin embargo, no son suficientes. La manera de ser más importante de un líder se llama valentía. 

Es el líder quien va por delante asumiendo el riesgo de todas las decisiones con las consecuencias que implican. Es a quien señalarán, quien levantará la voz y dará el paso al frente por los demás. Por ello, un líder debe estar dispuesto y preparado para equivocarse y fracasar, pues es su tarea adueñarse de los errores, llegar con el equipo y encontrar juntos una nueva solución. 

Mito 4. Ser jefe te convierte automáticamente en un líder - el más común de los mitos 

Realidad. Todos los jefes pueden ser líderes pero no todos los jefes son líderes. Un líder cuida a las personas de tal manera que el equipo genera resultados gracias a que se siente importante, reconocido, validado, y también, en un constante reto, pero desde el crecimiento y la evolución. 

Mito 5. El líder es responsable del 100 por ciento de los errores

Realidad. Así como llega al resultado en conjunto con el equipo, del mismo modo enfrenta los errores, pero no desde la confrontación o el reproche. Un líder no señala lo que está mal, sino lleva a la gente a notar dónde está el error para modificarlo. Por lo tanto, un líder crea el espacio para que la gente se sienta con permiso de equivocarse, pero con la responsabilidad de corregir lo que no salió bien.  

Un líder se enfoca en hacer lo correcto, no en estar en lo correcto. No pelea por tener razón. 

Existen otros mitos que rodean la figura del líder, pero son estos los más presentes en la conversación actual. Es importante identificarlos para desmentirlos y actuar en consecuencia, sobre todo si queremos poner en práctica el liderazgo horizontal. 

Con este artículo no busco desprestigiar el trabajo de quienes han levantado su organización o empresa a partir de una estructura vertical. Sé que los organigramas y las figuras de autoridad tienen un propósito, pero hay uno mayor: la gente retribuida emocionalmente. Integrar a personas alineadas a los valores y visión de un equipo garantiza que sean leales y se adueñen de los resultados porque se saben valiosas. Lo más importante de pertenecer a una organización no son los números que se generan, sino que la gente pueda reconocerse como un impacto para el mundo que buscamos construir.  

Ahora más que nunca -a propósito también de la pandemia- sabemos que la rigidez no es el camino para nutrirnos y lograr el resultado. 

Si de verdad buscas ser un líder consciente y con propósito, tu trabajo es que la gente a tu alrededor despierte todos los días a aportar en un espacio seguro y de contribución; tu rol es crear esos espacios para que las personas florezcan y vean su evolución dentro y a tu lado, sólo de esta manera van a generar un impacto afuera. 

Eres tú el contenedor y la tierra fértil para que las personas se desarrollen adueñándose de su rol. Obsérvate y nota si las inspiras o sólo les dices qué hacer. Un líder es y evoca el ser de la gente. Haz más preguntas que afirmaciones. Escucha. Deja que todos hablen. Un líder no siempre tiene las respuestas correctas, pero sabe hacer las preguntas profundas.

Es quien soy, y no lo que hago, lo que determina mis resultados. 

Hoy te pregunto si estás viendo a tu organización y a tu equipo como activos reemplazables o como una extensión que fuera de la empresa es el estandarte de los valores y el propósito ¿Qué me dirías? 

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