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Puntadas de creatividad

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Puntadas de creatividad Puntadas de Creatividad Un Inicio Difícil Aprender de los Errores Contacto

Puntadas de Creatividad

Un par de empresarias hilvana paciencia y persistencia para confeccionar unaexitosa empresa

Por Andrea Gutiérrez

María Luisa Dávila y Marisol del Olmo, propietarias de unaboutique de disfraces en México, ingresaron al mundo empresarialpor dos inquietudes: desarrollar su creatividad y generar ganancias para sushogares.

La Casita de Disfraces es un punto de encuentro frecuente para madres defamilia y estudiantes que preparan festejos especiales. Ubicada en la coloniaSan José Insurgentes, al sur de la capital mexicana, esta empresaalberga un amplio catálogo de vestuario, además de una historiallena de anécdotas y retos superados por estas dos emprendedoras.

El local está a una cuadra del Teatro Insurgentes (un conocido teatro dela capital) y esto no es fortuito. En 1988, cuando nació el negocio,estas emprendedoras comenzaron a vender accesorios para que los niños sepudieran disfrazar como sus personajes favoritos cuando acudían a verobras infantiles. El centro recreativo era propiedad del tio de MaríaLuisa, el señor Marcial Dávila.

&flashquotIniciamos vendiendo accesorios de los personajes de Peter Pan, que era la obramontada en ese momento, en un pequeño stand colocado en larecepción del teatro&flashquot, cuenta María Luisa. A partir deallí, ambas se aventuraron a comprar productos que distinguían acada personaje.

Un Inicio Difícil

&flashquotLa inversión fue mínima, tal vez el equivalente a $2,000 pesosde hoy en día (unos US$ 200), pero eso era mucho para nosotras. Noteníamos la más mínima idea de qué cantidad deproducto debíamos comprar, en realidad todo fue una gran aventura&flashquot,recuerda Marisol.

Comenzaron a tener éxito. pues los niños se divertían alentrar a la función disfrazados. Paulatinamente aumentaron sucatálogo de ventas, acorde con las otras obras que se presentaban:Blanca Nieves y La Cenicienta, por ejemplo. Pero, por esas fechas, elteatro fue vendido; al cambiar de administración se presentaron lastrabas para continuar con el negocio, así que buscaron alternativas paraseguir con el proyecto.

&flashquotAcudíamos a otros teatros como el Hidalgo, Jorge Negrete y SOGEM, entreotros. La gente se daba cuenta de que nos iba muy bien, así quecomenzaron a imitarnos. Algunas de esas personas llevaban una relaciónmuy estrecha con los productores, así que en un momento dado eraimposible continuar. Fue así como terminó nuestra oportunidad enlas matinés&flashquot, narra María Luisa.

Pero no se dieron por vencidas y decidieron continuar con su negocio, aunqueahora sería en un centro comercial. El departamento administrativo dedicho centro las apoyó rentándoles un stand en el lugar.

&flashquotEra una casita de madera hecha por nosotras y seguíamos con el mismoconcepto de los accesorios. Pronto, las mamás comenzaron a pedirnosdisfraces completos y especiales&flashquot, dice María Luisa.

Aprender de los Errores

Ninguna de las dos tenía conocimiento alguno de costura, MaríaLuisa había estudiado algunos semestres de la carrera de DiseñoGráfico, pero Marisol es ama de casa, así que fueron aprendiendocon algunos libros sobre el tema. Montaron un taller en casa de los padres deMaría Luisa y contaban con una máquina de coser prestada.

&flashquotNuestros primeros trajes eran pegados, no tenían cierre, losustituía un velcro. El primero que llevamos a la plaza era uno deCampanita, y cuando una clienta lo tomó para observarlo bien, sedesarmó. La señora se apenó mucho, pero nunca como yocuando me di cuenta de qué tipo de disfraz había hecho&flashquot, comentaMaría Luisa.

Con el paso del tiempo fueron perfeccionando su trabajo y a la paraumentó su clientela. En bonanza, finalmente se establecieron en 1997 enel local que hoy es La Casita de Disfraces.

Pronto comenzaron a hacer decenas de disfraces para festivales escolares. En laactualidad cuentan con dos personas más que las ayudan, además demaquiladores. Ellas se dedican principalmente al diseño, acabados yselección de materiales, además de estar al frente de latienda.

Las mejores temporadas para el negocio son Halloween, Navidad, primavera y elDía de las Madres. No obstante, las emprendedoras recomiendan a quienesdecidan incursionar en este giro que sostengan lazos permanentes con colegios,ya que son los clientes que sostienen el negocio el resto del año. Losdisfraces varían de precio según el modelo y los materiales, sinembargo hay un precio base de $500 pesos (unos US$ 50).

&flashquotSabemos que estamos en un proceso de crecimiento y esa es nuestra meta.Nuestro gran logro, además de crear un negocio redituable, ha sidosuperar todos los obstáculos y lograr sostener nuestra empresa durante18 años. La paciencia y tenacidad son lo que siempre sugerimos&flashquot,concluyen las entrevistadas.

Contacto

La Casa de los Disfraces, Damas 94-A,Col. San José Insurgentes,México DF, Tel. (MEX) 5598-6267, fax 5598-6075