Emprendedores

Una canasta de ganancias

Un emprendedor que logró cambiar el concepto del taco de canasta, innovando en un producto que llega a todos los estratos sociales. Hoy vende, en promedio, seis mil tacos diarios
Una canasta de ganancias
Crédito: Depositphotos.com
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Una estufa casera y tres personas fueron las primeras piedras de un negocio que hoy, a 10 años de su nacimiento, ha logrado colocar sus productos en tiendas de autoservicio y de conveniencia, además de tener una red de distribuidores en vía pública y servicio de mayoreo a domicilio.

Para el negocio, desde un principio llamado Tacos de Canasta La Abuela y que ya en ese entonces elaboraba de mil a mil 500 tacos de canasta al día, las operaciones y los insumos se cubrieron con los siete mil pesos de la inversión inicial. Con este primer ?empuje? se compraron los ingredientes para hacer los primeros tacos.

En 1996, su propietario, Marco Antonio Valdés Sánchez, cerró una fábrica de puertas automáticas, estructuras metálicas y cortinas de acero pues el desembolso por la abertura y la competencia perjudicó el desempeño de ese negocio. Sin embargo, ni los vientos en contra ni sus entonces 55 años detuvieron a este emprendedor. Valdés decidió un cambio de rumbo en su actividad económica, por lo que comenzó a apoyar a su esposa, Elvira, en la elaboración y venta de tacos de canasta. Al inicio, su empresa ocupaba sólo una parte de una propiedad de su familia; no pagaban renta. ?Hoy tenemos toda la casa y sí pagamos renta?, señala el emprendedor.

A las pruebas se remitió

Antes de iniciar operaciones, Marco Antonio realizó un estudio de mercado ?a su manera?: recorrió la ciudad, probando todos los tacos de canasta que se encontraba en el camino. El resultado fue que pudo definir las características que serían parte del valor agregado de sus productos: un mayor tamaño, mejor sazón, además de una presentación diferente, es decir, en lugar de papel de estraza, sus tacos se venden envueltos en servilletas con los datos de su negocio.

A dos años inicio, se incrementaron sus operaciones; las tres personas con permisos para vender el producto en la vía pública se multiplicaron por seis; y los guisados para el relleno pasaron de cuatro a ocho.

Así, la misma demanda de una mayor producción obligó a estos emprendedores a invertir en más infraestructura. Se instalaron ocho estufas, el refrigerador ya no era suficiente, por lo que fue complementado con una vitrina de ocho puertas para guardar el ahora exigido stock.

El reconocimiento llegó en el año 2000, cuando La Abuela se hizo merecedora de un reconocimiento por responsabilidad social y fue otorgado por el INAPAM, antes INSEN, por generar fuentes de empleo para adultos mayores.

En cuanto a los permisos, la empresa cuenta con la autorización correspondiente para desarrollar su actividad económica, con las autoridades hacendarias y de sanidad; ahora, quienes les compran el producto para venderlo en vía pública deben tramitar sus propios permisos con la delegación a la que corresponda su perímetro de ventas.

Despacio se llega lejos

El paso del tiempo fue mostrando los resultados de estrategias, como incorporar su publicidad en las servilletas. En 2001, buscado ampliar sus horizontes, Marco Antonio Valdés intentó ser proveedor de la cadena de autoservicio Wal-Mart, pero un competidor de la red de tiendas llegó primero: Comercial Mexicana. ?Uno de los directivos de esta tienda probó nuestros tacos y dijo que los quería en sus tiendas?, cuenta Valdés. Más tarde, La Abuela también se convirtió en proveedor de las también cadenas de supermercados Gigante y Carrefour.

Y aunque probó las mieles de venderle a los grandes, después de una evaluación de sus ingresos, la empresa concluyó que esta incursión no les proporcionaba las mismas ganancias que sus otros canales de distribución (venta en vía pública y eventos especiales).

Sin embargo, la decisión fue mantener estos clientes ya que, gracias a ellos, se han dado a conocer entre otro segmento de la población, con el que afianzaron su servicio de mayoreo a domicilio. ?Fue una forma de promoción que, como tal, no nos costó?, explica el empresario, quien en ese año entregaba de tres mil a cuatro mil 500 tacos diarios a los supermercados y ya contaba con 18 personas para la elaboración de los mismos. De hecho, entre 2001 y 2004, ?llegamos a tener casi 60 empleados para surtirle a estas tiendas?, dice el emprendedor.

Negocio responsable y otras actividades

En 2004 Valdés concentró sus esfuerzos en los canales de distribución más populares, además de afianzar políticas de corte social, como la contratación de adultos mayores (actualmente representan 60% de su personal). ?He tratado de ser una fuente de empleo para estas personas, porque yo mismo soy un adulto mayor que difícilmente podría encontrar un trabajo?, dice el emprendedor de 66 años de edad, quien, en 2003, firmó un acuerdo con el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores para la contratación de personal.

Valdés no esconde su experiencia, por el contrario, comparte y difunde su historia emprendedora, como en la ocasión en que fue invitado por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores Monterrey, Campus Estado de México, en 2004.

En esa ocasión, puntualizó tres elementos para emprender: paciencia, constancia y prudencia, premisas que le han permitido su crecimiento empresarial. A la fecha cuenta con 26 empleados y siete vehículos para cubrir las cinco rutas de reparto, que incluyen en su itinerario las tiendas OXXO en el Distrito Federal, así como, nuevamente, los supermercados Comercial Mexicana, Chedraui y Gigante.

Borrón y cuenta nueva

?Regresamos a las tiendas de autoservicio con un nuevo esquema: vemos a estos clientes como unos revendedores a los que les damos servicio, respaldo y asesoría, ya no incluimos a nuestro personal para vender el producto?, concluye Marco Antonio.

En concreto

La idea surgió en 1996, por la necesidad de tener una empresa sólida y con buen margen de ganancia.

Inversión Inicial: siete mil pesos.

Claves de éxito: paciencia, constancia y prudencia.

Facturación anual (actualmente): siete millones, en promedio.

Crecimiento en porcentaje: 50% anual promedio.

Número de empleados: ahora 26. Inició con 3 y en el periodo 2001-2004 llegó a contar con 60.

Principales obstáculos superados: cambiar el concepto del taco de canasta (considerado barato, común y corriente) para generar un producto que llegara a todos los estratos sociales.

Tacos que vende al día: seis mil, en promedio.

Precio por taco: tres pesos, en promedio (dependiendo del canal de distribución).