Lo que los líderes de negocios podemos aprender de los equipos deportivos

No importa de qué deporte hablemos, no hay un solo entrenador, en ningún deporte, que consideraría poner a sus jugadores sin el entrenamiento y adecuada preparación.
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Crédito: Depositphotos.com

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Los deportes en equipo son toda una poderosa industria global que involucra clubes, ligas, patrocinadores, marketing, etc. Son un espacio donde la pasión de los aficionados se traduce en un sustancial beneficio económico que, de acuerdo con la agencia de marketing Euroamericas Marketing Sport, tiene un valor de 580,000 millones de euros al año; lo que representa el 1 por ciento del PIB mundial.

Aunque hay muchas partes involucradas, el éxito radica en quienes ejecutan y consiguen las victorias, es decir, los equipos. Si las empresas aprendieran a operar como lo hacen los equipos deportivos de alto rendimiento, lograrían un crecimiento mucho más rápido con menores costos y gastos operativos.

Entonces, ¿qué hace exitoso a un equipo deportivo y qué podemos aprender de estos para dirigir nuestras empresas? Después de todo, los negocios son un juego que conlleva reglas, tácticas, administración, gerencia y talento para ser exitoso, por ello estas son tres lecciones que podemos aprender y adoptar de un equipo deportivo de alto rendimiento para tener empresas exitosas.

Lección 1: Entrenar, entrenar, entrenar

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Un equipo deportivo que quiere ser exitoso nunca deja de entrenar, de hecho el entrenamiento requiere mayor tiempo y dedicación que la misma ejecución en la cancha de juego. La mayoría de los equipos en las empresas, sobretodo los equipos de ventas, no practican lo suficiente antes de salir a la cancha; practican con los clientes creyendo que esta es la mejor forma de hacerlo, lo que hace perder ventas.

No importa de qué deporte hablemos, no hay un solo entrenador, en ningún deporte, que consideraría poner a sus jugadores sin el entrenamiento y adecuada preparación.

De acuerdo con una investigación de OCCMundial, sólo 11% de las empresas mexicanas brindaron capacitación a sus empleados en el año 2019. Esta investigación se realizó poco tiempo antes de que comenzara la crisis por la pandemia, imagina entonces la reducción en este ya reducido número debido a los cambios operacionales, la adopción del trabajo a distancia y las emergencias que consumen tiempo que provocan dejemos al último el entrenamiento.

Lección 2: Cuentan con una guía o libro de jugadas

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Los equipos deportivos no dejan nada a la suerte o improvisación en la cancha, siempre hay un plan con las estrategias que se deben ejecutar en todo momento las cuales se practican, analizan, reestructuran y estudian antes de salir a jugar.

Entonces, ¿por qué muchas empresas, sobretodo cuando hablamos de su equipo de ventas, contratan a los vendedores y los envían al campo de juego a “hacer lo suyo”? Es decir, permiten que sigan su forma o estilo de vender, esperando que puedan ofrecer el producto o servicio de la mejor manera que ellos consideren. 

Un equipo de fútbol cuenta con 11 jugadores en el campo, ¿cómo crees que sería el juego si cada jugador siguiera su propia estrategia? Sería un desastre. Las empresas necesitan de un libros o manuales para cada procedimiento operacional con estrategias claras a seguir, así como para el área de finanzas, marketing y ventas donde se indique qué deben hacer los jugadores en cada situación, cómo hablar con los clientes, cómo superar objeciones y comunicar los productos y servicios.

Una vez que tengas tu libro de jugadas de ventas, deberás optimizarlo continuamente de acuerdo con las condiciones del mercado y otros factores. Esto es exactamente lo que los mejores equipos deportivos realizan continuamente para mantenerse en la cima.

Lección 3: Están alineados a una meta

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El equipo sabe que, cuando un miembro anota, todos en el equipo ganan ese punto. No se trata de luchar entre sí para obtener la mayor cantidad de puntos como jugador individual, se trata de cómo pueden trabajar juntos para obtener el mayor número de puntos de forma colectiva. Y así es como vencen a su competencia.

No se trata de que compitan entre sí, tienen un objetivo en común por el que trabajan. Pueden haber diferencias y errores pero el equipo está listo para superar estos problemas para alcanzar la gran meta. En las empresas los equipos se necesitan mover de la misma forma, con una cultura sana y una meta en común que persiga la empresa: una meta a largo plazo que indique a dónde se dirigen y qué se quiere lograr.

La cultura adecuada hará que todas y cada una de las personas se sientan interesadas en desempeñar su función y respaldar el crecimiento del negocio. Una meta en común le dará motivación y claridad a cada miembro del equipo, en todas las áreas de la organización, para saber qué se necesita de ellos para llevar la empresa en esa dirección y ser parte de esa meta para ganar el juego.

Para escalar nuestras empresas podemos aprender e implementar estas tres lecciones de los equipos deportivos que nos permitirá tener un equipo de alto rendimiento entusiasmado por salir a la cancha de juego y operar con una visión y meta en común que les permita ayudar a ganar la partida.

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