Richard Branson, o cinco claves para entender tu marca personal

Deja de sacarte selfies "cool" y en cambio, hazte estas dos preguntas.

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¿Qué pueden hacer un rockero legendario y un empresario serial para mejorar el mundo? Esta pregunta se la hicieron Peter Gabriel y Richard Branson en 2001, al inicio del nuevo milenio. Su respuesta: levantar el teléfono. Del otro lado de la línea les respondió, ni más ni menos, el mismísimo Nelson Mandela.

Gustavo Caballero / Getty Images

Juntos crearon la iniciativa The Elders, un grupo de personas de gran influencia y experiencia que coordinan esfuerzos de paz y desarrollo en todo el mundo. Desde 2007 han contado entre sus miembros a el mismo Mandela, Koffi Annan, Jimmi Carter, Ban-Ki Moon y muchos otros líderes reconocidos. Es una gran idea: y empezó con una llamada.

¿Por qué un rockero y un empresario pueden llamar a Mandela? Y…. ¿Por qué les toman la llamada?  No solo es tema de contactos; sino también y sobre todo: reputación y su marca personal.

Graba esto con letras de oro. No hay tarjeta más poderosa que tu marca personal. Tu marca es la llave que abre muchas de las puertas que, de otra forma, estarían cerradas, y es la proyección visible de tu propia reputación y prestigio.

Junto con gurús de la marca personal como Steve Jobs, Tony Robbins o Barack Obama, el fundador de Virgin Galactic (y otras 100+ empresas) Sir Richard Branson ha sabido forjar a lo largo de su extensa carrera una imagen clara de quién es y de los valores que representa: no solamente un gran hombre de negocios y multimillonario, sino un emprendedor rebelde, sonriente y con proyecto de vida.

¿Cómo puedes crear y crecer tu propia marca personal? La receta es simple, pero no siempre sencilla: hay que saber quién eres, qué quieres… y saberlo vivir y transmitir.

Hay muchos consejos disponibles sobre cómo crear y fortalecer tu marca personal. Tu ropa, tu imagen, tu forma de hablar y hasta de saludar. Todo esto está muy bien. Pero si quieres dar el paso al siguiente nivel, ten en cuenta estos cinco aspectos de una marca personal trascendente.

1. LA MARCA PERSONAL NO ES UN SOMBRERO

En 2019, la mega estrella de TV Ellen DeGeneres sufrió una caída espectacular. Tras años de mantener una imagen amigable y de ser el rostro de su famoso eslogan “sean amables unos con otros” (be kind to each other), una realidad muy distinta saltó a la luz: la de una persona agresiva, manipuladora y cruel; que trataba mal a sus empleados y usaba a sus amigos con tal de conseguir algún punto de rating.

Ellen tenía una gran marca personal… hasta que resultó que era mentira. Y entonces… el derrumbe. La marca personal no se diseña en una mesa de trabajo o en un salón de belleza; ni siquiera en un think tank estratégico. La marca personal no es un producto que se pone y se quita, como un saco o un sombrero, para aparecer en medios o eventos públicos: tu marca personal es la visualización estratégica de la persona que eres en realidad.

Como el buen maquillaje, una marca personal no esconde y transforma: no es un disfraz, sino que, por el contrario, eleva tus mejores características: aquello que te hace ser quien eres. Es el vehículo visible de tu reputación. Y la reputación que no se basa en la realidad, tarde o temprano, explota: el oro se cae y el bronce aparece.

Las primeras dos preguntas para crear tu marca personal no son “¿qué color me va?” o “¿Cómo puedo vender más?”, sino algo mucho más profundo: “¿Quién soy?” y “¿Qué quiero lograr en el mundo?”

2. LA MARCA PERSONAL NO ES UN TRUCO DE MARKETING

Los políticos en campaña tienen poco tiempo para crear una imagen impecable, bondadosa, generosa y visionaria: campañas, spots y fotos retocadas son la norma cuando la carrera es de corto plazo y hay que ganar a toda costa. Una vez ganada la elección, ya no importa y muy pronto aparecen las fisuras. El costo económico y social es altísimo.

Tu vida, sin embargo, no es una campaña de tres meses, sino un continuado emprendimiento; un proyecto que crece por muchos, muchos años. Los políticos pueden mantener (apenas) una imagen por pocos meses, pero nunca por muchos años. Su verdadero carácter y sus intenciones afloran al poco tiempo, mientras mantienen efectivamente dos vidas: una privada y una pública que no se parecen en lo absoluto.

Entre otras cosas, lo que distingue a un verdadero líder de un simple político o un vendedor es su marca personal, que incluye su propia visión, sus valores y su personalidad real. Richard Branson lo mismo salta en paracaídas que se lanza de un edificio para promover su negocio (es parte de su marca: “el emprendedor rebelde”); pero al mismo tiempo dedica tiempo y millones a atacar problemas sociales reales (es otra parte de su marca: “el líder comprometido”). 

3. LA MARCA PERSONAL NO ES UNA MÁSCARA O MASCOTA

La marca personal no es una máscara que nos ponemos para vender. No depende y nunca puede depender de el negocio en el que estás en ese momento, pues se sentirá falsa. Tú no representas tus negocios; más bien… tus negocios te representan a ti; deben ser una expansión de tu misión y tu visión personales, y no pueden estar separados de tu núcleo, tu alma, tus pasiones y tus talentos.

Una mascota corporativa es eso y nada más, y las hay excelentes, como Julio Regalado o las botargas del Doctor Simi.

Uno podría pensar que Richard Branson hará “lo que sea” para promover una marca, pero no es así: Branson hace lo que hace Branson, y nada más. Ser un amante de la adrenalina no es un producto diseñado, sino que es la realidad. Y la realidad es un punto de partido fenomenal para la construcción de grandes proyectos y la proyección de grandes ideas.

Así que al construir tu marca personal no intentes copiar a otros o hacer o parecer cosas que te parecen “atractivas”, como subir fotos haciendo ejercicio o escalando montañas si no son realmente lo que eres. Es mucho más probable que encuentres un nicho y un mercado proyectando lo que eres de manera creativa y profesional… que emulando (casi siempre con malos resultados) al influencer o “emprendedor” de moda. 

 

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4. LA MARCA PERSONAL NO ES UN SISTEMA DE MANIPULACIÓN

La marca personal abre puertas. Mantenerlas abiertas… es otra cosa. Las personas que usan su marca personal para vender -que dan, pues, gato por liebre-, muy pronto se encuentran sin reputación, sin clientes y sin amigos.

La diferencia entre comunicación y manipulación… es la relación. Las personas que tienen una relación verdadera -con sus clientes, sus socios, sus empleados, su familia- emplean su capital reputacional para ayudar y crean riqueza para todos: no utilizan a las personas, sino que las ayudan. No solo venden, sino que invitan. No solo informan, sino que inspiran. No tienen visión mediocre de corto plazo, sino visión trascendente de largo alcance.

Es por eso por lo que tu marca personal debe coincidir con tus hábitos y valores reales. No puedes aparentar ser “saludable” y, tras bambalinas, comerte tres cajas de chocolate. El engaño durará unos días, pero no demasiados. No puedes tener una imagen sencilla, sincera, humilde o generosa si eres engreído, mentiroso y egoísta. No solo es malo, sino que se nota. Como diría Shakira… las caderas no mienten.

¿Quieres diseñar una marca personal? Enfócate en los valores y hábitos reales, los que te mueven, te impulsan, te inspiran; y en tu visión, en lo que te gustaría dejar en el mundo.

5. NO ES UN DISEÑO DE IMAGEN

Como hemos dicho, la marca personal no es un cambio estético; sino la proyección de un valor real. Puede ser que cambies de empresa, de negocio, de giro, de ciudad o de peinado… pero tu marca personal nunca cambia. Tu marca personal permanece.

Es precisamente este concepto de marca personal el que debes abrazar, y el que, además, te mantendrá a flote en momentos buenos y malos; te ayudará a encontrar oportunidades de negocio únicas y te irá convirtiendo en un jugador de poder en tu propio nicho. Tu marca personal es el destino que tú mismo eliges.

Hay dos formas de destruir tu marca personal. La primera es inventándote una que no es real: como sabes, muy pronto la verdad brillará. La segunda es cambiar de marca personal, de estilo y de valores para perseguir ganancias inmediatas.  Es verdad que hay que ser flexibles y versátiles en un mundo cambiante: pero esto no significa que dejemos de ser lo que somos. Una raqueta flexible gana campeonatos. Una raqueta rota, se tira a la basura.

6. ¿PUEDES DESCRIBIRTE EN MENOS DE 140 CARACTERES?

¿Puedes? Si Richard Branson es un “emprendedor rebelde, empresario arriesgado, hombre de familia, líder comprometido, amante de la adrenalina y enemigo de las corbatas”… ¿qué eres tú?

Redacta -puedes hacerlo ahora mismo- tu propia marca personal, igual que si redactaras la visión o misión de una empresa. Puedes decir: “Emilio es un empresario de la construcción visionario y generoso”. Podrías, también, decir: “Fernando es un padre cariñoso, un esposo fiel y un gran golfista…”.

Escribe cinco o seis cosas que eres y que te gusta ser. Escríbelas de manera que transmitan cómo quieres ser percibido por tus clientes, por el ecosistema y por los que te conocen.

No escribas “Arturo es director de tal o cual empresa”; en cambio escribe “Arturo es un empresario creativo y arriesgado, al que le gusta el futbol”. Recuerda: pueden cambiar tus negocios, pero tu marca no cambia.

¿Tienes ya tu descripción de marca, tus 140 caracteres? Ahora sí, ve al peluquero, compra tu ropa, maneja tus redes, pero no dejes que ni tus palabras ni tus actos -en privado y en público- digan nunca otra cosa. Eso se llama congruencia de marca y es el trampolín que te llevará al siguiente nivel. La marca personal no es (solo) una herramienta de venta. Es una palanca que puede mover el mundo.

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