Point-E: cuando la inteligencia artificial se encuentra con la impresión en 3-D

El sistema es capaz de crear impresiones en tres dimensiones de los diseños generados a partir del texto ingresado por un usuario en solo un par de minutos.

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OpenAI, la organización creadora de herramientas de inteligencia artificial como DALL-E y GPT-3, ha dado a conocer su nuevo desarrollo: un sistema capaz de crear modelos de impresión en 3-D a partir de una entrada de texto.

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El sistema de aprendizaje automático (machine learning) lleva el nombre de Point-E y según un documento publicado por la organización, es capaz de imprimir los modelos en tan solo uno o dos minutos.

El sistema es mucho más eficiente que las impresoras tradicionales en 3-D que suelen tardar varias horas o incluso días, en terminar un proceso, aunque por ahora, las creaciones de Point-E poseen una menor calidad.

El nuevo sistema de OpenAI no trabaja de manera tradicional, pues una vez que el usuario ha ingresado los términos a partir de los cuales desea crear un modelo, genera una imagen digital —como hacen DALL-E o MidJourney— que posteriormente es transformada en una nube de puntos en tres dimensiones. Cada uno de estos puntos es procesado de manera independiente lo que hace que la impresión sea sumamente eficiente; los sistemas tradicionales procesan toda la data de la imagen de manera simultánea, cosa que los hace más tardados.

Aunque por ahora Point-E no siempre es capaz de crear modelos exactamente iguales a las imágenes digitales generadas por la inteligencia artificial, de pulirse, esta tecnología pudiera propiciar el uso masivo de la impresión en tres dimensiones en diversas industrias como la de la animación, la de los videojuegos, la decoración y la arquitectura.

Por ahora los modelos impresos por Point-E tienen un aspecto un tanto tosco y granular, pero todo nos hace pensar que muy pronto las impresiones pudieran ser tan finas como las de la mejor impresora tradicional 3-D.

Conforme las herramientas impulsadas por la inteligencia artificial llegan a nuestras vidas, hay algunos aspectos legales que siguen siendo un tanto difusos. Para crear las imágenes y los modelos 3-D el sistema consulta millones de entradas en bases de datos. Hay dudas en torno a la pertenencia de los derechos de propiedad intelectual utilizados por la herramienta. Si esta se inspira en la obra de un artista para crear un nuevo modelo, ¿quién es el dueño de la propiedad intelectual de dicha impresión? ¿Qué implicaciones tendría esto si alguien pretende comercializar las piezas? Además de seguir desarrollando su impresionante tecnología, OpenAI en algún momento deberá de responder a este tipo de preguntas éticas cuya respuesta pudiera llegar a mermar el alcance que tiene la tecnología.