Emprendedores de la muerte

La muerte, un negocio que cobra 'vida' a pesar de la crisis

A pesar del sombrío panorama económico, la industria de la muerte en México ha sabido reinventarse y adaptarse a las condiciones del mercado. Sin embargo, aunque los mexicanos festejan a la muerte, este negocio es acechado por dos grandes retos: el tabú y la informalidad.
La muerte, un negocio que cobra 'vida' a pesar de la crisis
Crédito: Depositohotos.com

Algo es innegable: a nadie le gusta hablar de la muerte. A pesar de que el destino final de cada ser humano no se encuentra presente en las charlas diarias, el negocio relacionado con la llamada Parca establece un diálogo paralelo del que las empresas sí hablan: el negocio.

Tan sólo en 2014, la muerte le dio a este negocio más de 630 mil ‘clientes’ de acuerdo con las últimas estadísticas de defunciones disponibles en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

“A diferencia de otras industrias, la funeraria ha sobrevivido todas las crisis. Es un negocio continuo y que requiere de mucho respeto, aunque todavía hoy se enfrenta a muchos tabúes en México”, asegura en entrevista Manuel Ramírez, director de la División Funeraria de J. García López.

Sin embargo, ni la llamada Huesuda se salva de la informalidad en su paso por México.

En el mercado mexicano, este sector representa 12 mil millones de pesos al año y está conformado por 5,000 negocios, de los cuales 40% son informales, según datos proporcionados por el Consejo Mexicano de Empresas de Servicios Funerarios (Comesef). Un reto que amenaza a la industria funeraria.

Tomás Romero, asesor jurídico de Comesef, explica que el sector de los difuntos, como cualquier otra actividad económica en el país, no está exento de la informalidad por cuestiones estructurales propias de México.

De las unidades empresariales que atienden la demanda de los servicios funerarios, 92% son operados por pequeños y medianos empresarios, mientras que el 8% restante está en manos de empresas como J. García López y Grupo Gayosso.

Para el caso de la pequeña y mediana industria, 80% son establecimientos tradicionales familiares que tienen cinco trabajadores y 12% corresponde a funerarias de carácter medio que cuentan en su nómina con hasta 12 colaboradores.

Romero explica que en las pymes es más común ver prácticas que promueven la competencia desleal y lucran con los deudos de los fallecidos.

"Es en las pequeñas y medianas funerarias en donde más se concentra este problema, pues cuanto más grande es la empresa, más requisitos necesita para operar y mayor es su regulación", comenta el asesor jurídico.

La informalidad también está asociada con la falta de algún permiso sanitario, pago de impuestos o incluso el adeudo de revista de las carrozas y transporte de dolientes.

En promedio, 30% de las funerarias cumplen parcialmente con todas las normas y sólo 20% cuentan con estándares de calidad y cumplimiento de normas sanitarias y permisos.

 

Existe otro problema que acecha a la industria: el buitreo. Se le conoce así a la práctica entre operadores y agencias del Ministerio Público, policías, hospitales y ambulancias, que consiste en notificar a las funerarias irregulares cuando una persona fallece, con el objetivo de ser beneficiados con alguna comisión, a cambio de la contratación de algún servicio.

El negocio de la muerte está integrado por dos ramas principales: los servicios de necesidad inmediata, es decir aquellos que se prestan al momento de que ocurre el fallecimiento de una persona, y la adquisición de un plan funerario.

Para el caso del segundo, Tomás Romero detalla que sólo 1% de los mexicanos cuenta con un plan de previsión, por lo que recomienda mirar a la muerte como algo natural y que es parte de la vida quitando el tabú que existe a su alrededor.

"Es importante que todas las personas sepan que comenzar a pagar un plan es una inversión para su futuro, pues es una forma de salvaguardar incluso su patrimonio familiar", destaca.

En las últimas 6 décadas la población se cuadruplicó y la edad promedio de las personas oscila de los 23 a los 29 años. Sin embargo, la probabilidad de que el bono demográfico empiece a disminuir a partir de 2020 se mantiene latente, como lo advierte el estudio ‘Bono Demográfico y Educación en México’ del Banco de México (Banxico). La población que hoy es joven representa una oportunidad de negocio para las empresas, pero antes deberá vencer sus retos para aprovechar el momento futuro.

Asegurar el paso a la otra vida

Ante una defunción, los familiares y amigos deben hacerse cargo de todo el proceso que deriva este lamentable suceso. Sin embargo, una vez pasado cierto tiempo los deudos tienen que atender ciertos compromisos que dejó el fallecido. Uno de ellos es el cobro de los seguros de vida.

Aunque esta clase de cobertura beneficia a los más allegados del finado, en México todavía existe un rezago en la adquisición de estas pólizas.

En contraste con otros países de América Latina, México está lejos de ser punta de lanza en contratación de alguna clase de seguro. Cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) muestran que la penetración en el mercado mexicano es apenas de 2.1%, mientras que en Venezuela, Panamá y Brasil es de 3.4%, respectivamente.

La brecha aumenta al hacer la comparación con Chile que alcanza hasta 9%.

Hasta el primer semestre de 2016, había sólo ocho millones de mexicanos con una cobertura de seguro de vida.

Del 24% de los hogares mexicanos que son sostenidos por una mujer, 30% de ellas son viudas que quedaron desprotegidas al momento de que el proveedor del hogar falleció.

En este sentido, Manuel Ramírez, director de la División Funeraria de J. García López, destaca la importancia de contar, en primera instancia, con un seguro de vida y con un plan de servicios funerarios.

"Cuando no se tiene establecido un plan para enfrentar esta situación, comienzan las crisis emocionales, pero también las financieras, ya que las familias se descapitalizan por intentar resolver de manera inmediata esta situación."

En 2011 (último dato disponible en Inegi) sólo 20% de las familias mexicanas que registraron la pérdida de un ser querido contaba con un paquete de fallecimiento.

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) recomienda hacer la contratación de un seguro de vida y a partir de los 35 años adquirir un plan de previsión funeraria a pagar en meses.

El rostro ‘dulce’ de la muerte

Este Día de los Fieles Difuntos que se celebra en el país, es una fecha que nos muestra un  lado más dulce de la muerte: entre calaveras de azúcar y dulce de calabaza otra cara del negocio se asoma en los rincones de México.

“En México es bien sabido que en el negocio de la muerte no todo es luto. También existe un lado dulce y más amable”, asegura Ada Irma Cruz, presidenta de la Cámara de Comercio Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope ServyTur).

La primera mujer a cargo de la Cámara en casi 80 años explica que la celebración de Día de Muertos tiene un valor muy alto para la economía de los pequeños y medianos empresarios, pero también para las familias en un aspecto social y cultural.

Estimaciones proporcionadas por adelantado a Entrepreneur, muestran que para el periodo comprendido entre el 31 de octubre al 2 de noviembre, los negocios establecidos en la Ciudad de México, relacionados con el consumo de esta fecha comercial, tendrán una derrama económica que superará los 1,080 millones de pesos, un aumento de 5% en comparación con 2015.

El presupuesto familiar para celebrar a los fieles difuntos será de 700 pesos, que incluye la compra de elementos para la ofrenda tradicional y acudir al panteón, dependiendo de las posibilidades económicas de los hogares mexicanos.

La presidenta del organismo detalla que los sectores con mayor actividad serán las dulcerías, las cuales registrarán un incremento de hasta 80% en sus ventas, pero también habrá giros comerciales que se beneficiarán como las florerías, panaderías, papelerías, bares y restaurantes, museos y tiendas de disfraces.

Aunque Ada Irma Cruz admite que la economía no es la misma y el impacto en los bolsillos de los mexicanos se ha deteriorado con el paso de los años, la presidenta se muestra entusiasta al hablar sobre la importancia que tiene esta celebración para la cultura mexicana, aun con sus claroscuros y retos.

La informalidad es la guadaña de la industria funeraria en México, pero los mexicanos abren el diálogo para hablar de la muerte cada noviembre y comprender los retos del negocio de la muerte. La presidenta de la Canacope reconoce los signos vitales de una tradición y una industria que se niegan a morir.

"Durante todo el año, a los mexicanos no les gusta hablar de la muerte, pero es justo en estos días cuando le abren la puerta de sus hogares, la sientan en la mesa y hasta le invitan un tequila. Existe informalidad y muchos tabúes alrededor de este negocio, pero también una gran tradición que ha logrado sobrevivir."