Shark Tank

Rodrigo Herrera, el empresario que quiere poner de moda el éxito

Criticar el éxito es dañino para México, dice el presidente de Gennoma Lab, en entrevista. Él quiere cambiar esta mala narrativa. Los hombres y mujeres exitosos, opina, deben ser aplaudidos y convertirse en un ejemplo positivo para los jóvenes emprendedores. Aquí nos da 5 claves del éxito.
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Nota de los Editores: Alto Nivel y Entrepreneur entrevistamos a los cinco tiburones del programa Shark Tank México: Negociando con tiburones. Esta es la cuarta de cinco entregas. Puedes consultar todas en este enlace. 

Foto y video: Arturo Luna 

 

Un empleado que consigue un ascenso, un emprendedor que saca adelante su proyecto, un empresario que logra altas ganancias en su industria y vence a la competencia… Todos ellos tienen en común dos cosas: el éxito y las críticas que reciben por ser exitosos.

Esta mala narrativa le hace daño al desarrollo de México porque impide generar un efecto positivo en el que más personas quieran seguir a la gente exitosa y la vean como un ejemplo.

“Una de las cosas más importantes es desmitificar al empresario y al emprendedor mexicano que tienen éxito como si fuera algo malo. Yo creo que las personas que tienen éxito en este país deben ser aplaudidas, que sean ejemplo para que los jóvenes emprendedores, que tienen un talento impresionante, se avienten a emprender más y crear empresas por nuestro país, por México”, dice Rodrigo Hererra, presidente de Gennoma Lab, en entrevista con Entrepreneur.

Para él, reconocer el éxito es generar “un efecto positivo, que esté de moda, que esté bien visto y que sean admiradas las personas que tienen éxito.”

Por supuesto, alcanzar el éxito no es cuestión de magia: para llegar, es necesario  atravesar y superar varios fracasos, reconoce Herrera. “Me acuerdo de mucho momentos de crisis. Hay muchos tropiezos, hay muchos momentos muy difíciles.”

Una empresa quebrada

Rodrigo Herrera estudió una ingeniería que luego cambió por Administración en la Universidad Anáhuac, pero siempre tuvo la inquietud de hacer negocios y entrar al mercado de una forma disruptiva. Lo logró con Genomma Lab, una empresa que hoy tiene presencia en 19 países y vendió en 2015 más de 11,000 millones de pesos.

Pero el éxito no llegó fácil. Aún ahora enfrenta ofensivas; a veces, de autoridades como Profeco y Cofepris, y otras por parte de algunas fuerzas más escondidas que cuestionan sus productos o su forma de venta. “Las empresas reaccionan muy agresivamente cuando les empiezas a quitar mercado”, explica.

Genomma Lab se define como una empresa dedicada a los productos para la salud y el cuidado personal, pero su fortaleza es la mercadotecnia. Funciona con una agencia de publicidad y una productora in house, en donde las áreas de marketing trabajan hombro con hombro, literalmente, con todos los eslabones del proceso para producir comerciales a un ritmo increíble, de hasta tres por día.

Esta vocación por la publicidad le vino de origen. Con muy poco capital, la empresa se hizo de su primer medicamento, Asepxia. La estrategia iba a ser promoverlo de la forma tradicional, con un equipo de visitadores médicos mostrando el producto a doctores, uno por uno. “Yo iba a ser uno de ellos”, recuerda. Sin embargo, le enfurecía la cantidad de horas perdidas en las salas de espera. La opción era la publicidad por televisión y a ello apostaron. Los productos de Genomma Lab solo se vendieron por teléfono al principio.

“Los primeros años fueron difíciles”, comenta. El crecimiento provocó muchas barreras. “Las grandes empresas hacen todo para que no participes en sus mercados. Hay momentos en que te sientes derrotado; aquí es donde se define a las personas que sacan las empresas adelante.”

Genomma Lab creció con fuerza durante la primera década del siglo y salió a bolsa en 2008, cuando cumplía apenas 12 años.

Pero la empresa pasó por un fuerte bache en 2014, cuando factores de distribución cambiaron y su estrategia publicitaria pareció perder efectividad. Ello implicó que la empresa entrara en un proceso de racionalización, en el cual redujo fuertemente su personal y vendió el 50% que tenía de la distribuidora de medicinas Marzam.

Pero su peor crisis fue hace 15 años. A Rodrigo Herrera no se le olvida ese día. El principal cliente de Gennoma Lab, de un día para otro, dejó de pagarles y se esfumó de la faz de la tierra.

“Nos hicieron un fraude muy importante, nos dejó de pagar un cliente muy importante. Técnicamente la empresa estaba quebrada. No solo eso, sino que traíamos a todos los proveedores encima con retrasos de pago porque este cliente principal nos dejó de pagar y desapareció”, recuerda.

La realidad era que, ante la salida de este cliente, la empresa no tenía dinero para pagarle a ninguno de los proveedores. Lo que hizo Herrera fue reunirlos a todos y enfrentarlos. Los miró a la cara uno a uno, directo a los ojos, sin esconderse. “Les dije: ‘Les tengo una noticia buena y una mala. La buena es que quiero que me tengan fe y que confíen en mí. La mala es que no les voy a pagar ahorita porque no tenemos”, recuerda.

La mayoría de los proveedores creyó en sus palabras y en su promesa de pago. Gracias a ese compromiso, dice, hoy la empresa le dio vuelta a la página. “Esto fue algo que me creó un compromiso brutal para trabajar, salir adelante, recuperar lo perdido, pagarle a todo el mundo, a todos los proveedores, seguir trabajando con ellos.”

Para él, la lección de ese día, hace 15 años, es muy clara: “Ser honesto, ser directo y pedir apoyo. Eso te compromete.”

5 claves del éxito

Rodrigo Hererra, además de ser el mandamás de Gennoma Lab, participará como juez e inversionista en el programa Shark Tank México, que se transmitirá por Sony Television y Claro Video a partir del 17 de junio. En este papel, comparte con los lectores de Entrepreneur algunos consejos y claves para toda persona que emprenda algo.

En su día a día, hay disciplina y orden. “Trato de ser muy congruente en lo que pienso, digo y hago. Creo que es fundamental, y está dentro de mi forma de ser. Trabajar mucho tiempo es otra cosa fundamental. Creo en el trabajo de calidad y de cantidad. Sobre todo al principio de tu carrera, al principio de tu vida, tienes que trabajar muchas horas para especializarte mucho”, dice.

En la parte personal, recomienda cuidar la salud. “Yo soy apasionado del ejercicio, de la nutrición, de la salud, y realmente lo creo.”

Para invertir en una startup, dice, necesita encontrar tres cosas básicas:

  1. Que tengan una proyección no solamente en México, sino internacional, que estos negocios que están naciendo tengan la posibilidad de ir a otros países.
  2. Que el producto o servicio tenga un valor agregado y que el emprendedor esté realmente apasionado con él.
  3. Que los valores del emprendedor vayan en línea con los valores que yo tengo, que básicamente son muchas horas de trabajo, que estén dedicados realmente, que les interese un bien superior más que ver la ganancia a corto plazo.

A los emprendedores a los que Herrera les dice que no y les da la vuelta son aquellos que solo buscan las ganancias rápidas y el dinero fácil, sin visión de largo plazo. “Alguien que tiene una visión a corto plazo no va con mi visión de hacer negocios.”

Asegura que “lo que sobra es dinero para invertir” en nuevas empresas. Para conseguir ese dinero y lograr el éxito, Rodrigo tiene algunas claves básicas:

  1. Estar realmente especializado en tu tema o nicho de negocio.
  2. Tener muy claro tu plan de negocio y una visión a largo plazo.
  3. Que el producto o servicio que ofreces tenga de verdad un valor agregado.
  4. Tener una escala de negocio para poderlo llevar a cualquier parte del mundo.
  5. Estar comprometido y dispuesto a dedicarle el tiempo necesario.